Pedofilia

Marruecos, el lamentable paraíso de los pederastas

Marrakech se ha convertido en el lugar donde acuden más europeos que abusan de niñxs pobres.corte-de-marruecos

Marruecos se ha convertido en un destino buscado por pederastas de toda Europa, debido en gran parte a la escasa severidad que muestra con ellos el sistema judicial marroquí, según estiman varios activistas por los derechos de los niños.

Este jueves fue condenado en Marrakech un sexagenario francés a una pena de dos años de cárcel por haber abusado repetidamente de dos niños, hermanos de 12 y 13 años, una condena benigna al haber sido considerados los hechos “delito” en lugar de “crimen”.

Durante el pasado año fueron detenidos en varios lugares de Marruecos adultos o ancianos de Francia, España, Italia, Alemania o Reino Unido en flagrante delito, cuando abusaban de niños o niñas o cuando los estaban “captando” en las puertas de los colegios o en plena calle.

Marrakech, la joya de la corona para el turismo marroquí, una ciudad que siempre está llena de viajeros occidentales, también se ha convertido en el lugar donde acuden más europeos que abusan de niños en situación desfavorecida.

En esta ciudad y en sus inmediaciones han sido detenidos en los últimos meses dos franceses, un español y un italiano, en los casos que han salido a la luz, casi siempre desenmascarados por vecinos que observaron conductas sospechosas.

Uno de los casos que más escándalo ha despertado es el del sexagenario francés condenado hoy, que residía en un barrio popular de la ciudad y en cuya casa recibía con frecuencia a niños a pasar la noche, a quienes compraba regalos o “daba ayuda humanitaria” (según sus palabras ante el juez) a sus familias, como comprarles un carnero para la Fiesta del Sacrificio.

El hombre llegó a abusar de dos hermanos menores durante varias noches mientras alojaba al padre de los niños en otra habitación de su domicilio, según contó a Efe Omar Arbib, representante en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH).

Lo más chocante son los casos en que los propios padres no quieren denunciar a los agresores de sus hijos, recalcó Arbib, quien dijo que su asociación se presenta en esos casos como parte civil aun contra la opinión de los padres.

En el caso del italiano, al parecer también residente o habitual de Marrakech, eligió el poblado rural de Tamesluht, en la periferia de la ciudad donde abordaba a los niños durante sus juegos, hasta conseguir embaucar a alguno de ellos.

Hasta aquí nada nuevo en la sordidez que suele envolver los casos de pederastia: un adulto occidental, un niño pobre y una relación de dinero o regalos antes de llegar al abuso físico.pedofilia marruecos

Pero ¿por qué esa frecuencia en Marruecos?

Según Najia Adib, presidenta de la asociación “No toques a mis hijos” y ella misma madre de un niño víctima de un pedófilo, “nuestro problema es que aquí los pederastas extranjeros son condenados a penas muy leves, a veces de solo unos meses”, lo que consideró “vergonzoso y escandaloso”.

La misma opinión la comparte Arbib, que explica que los jueces no suelen considerar la pederastia como crimen por no llevar asociada la violencia física o la coacción, y en ese caso las penas son siempre menores de cinco años, siendo habitual que se reduzcan en apelación y el preso salga a la calle en menos de un año.

La excepción en la historia marroquí la constituyó Daniel Galván, el pederasta español indultado por error por el rey Mohamed VI y ahora preso en España: Galván, que se jactó en su juicio de que “en Marruecos todo se compra con dinero”, fue condenado a 30 años porque se encontró en su poder una gran cantidad de fotografías y vídeos pornográficos.

Pero Arbib ve un mal más profundo, y es la tradicional tolerancia en Marruecos con “los pederastas de casa” (es decir, los marroquíes) y la que practican los ricos turistas árabes del Golfo, que frecuentan discotecas y cafés por todos conocidos donde son habituales las visitas de menores.

Los dos activistas apuntan con el dedo a un eslabón local de la cadena que casi siempre queda impune: el alcahuete que recorre pueblos y barrios en busca de niños pobres para “venderlos” a sus clientes con el silencio cómplice de muchas personas.

“Cuanto más joven es el niño, más dinero paga un pederasta”, lamenta Najia Adib.

El representante de la AMDH va aún más lejos: es difícil encontrar una tajante condena social a la pederastia cuando el país legaliza (como excepción, pero cada año hay más de 40,000 “excepciones”) los matrimonios de niñas menores de edad.

El pasado mes se hizo público un estudio con datos procedentes de instituciones oficiales (tribunales, comisarías, hospitales) que documentó en un periodo de seis años (2007-2012) un total de 11,599 agresiones sexuales contra menores, lo que da una media cercana a dos mil al año.

Imagen : Fadel Senna/AFP- www.zocalo.com.mx