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María Laura Postiglione

“Lxs comunicadorxs deberán leer las normas que les competen”

Fue la expresión de la Dra. María Laura Postiglione, integrante del Observatorio de Violencia Contra las Mujeres de Salta, al ser consultada sobre las polémicas expresiones vertidas en radio y a través de redes sociales y portales digitales por distintos periodistas. “Hay un gran desconocimiento que no es justificativo de salir con estos comentarios como ocurrió en AM 840, adonde hubo acciones de repudio. Se decía barbaridades de las mujeres lesbianas adonde se hablaba de la mujer normal y la que había ido a la marcha”.

Imagen : Ibservatorio de Violencia contra las Mujeres Rosana Alderete
Imagen : Ibservatorio de Violencia contra las Mujeres Rosana Alderete

La abogada y una de las directoras del organismo que tiene como misión el desarrollo de un sistema de información permanente que brinde datos para el diseño, implementación y gestión de políticas públicas tendientes a la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, consideró que hay una cantidad de circunstancias “en ambos casos en donde se desconoce absolutamente las leyes vigentes en nuestro país”.

También resaltó que si lxs periodistas no se atienen a la ley “que podemos esperar”. “La ley no está para que la cumplan lxs demás y yo como estoy frente a la cámara hago lo que quiero y digo lo que se me ocurre”, señaló.

“En el primer caso, la Ley Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres habla específicamente de la violencia simbólica, de la violencia mediática, de la violencia psicológica, de la necesidad de erradicar este tipo de contenidos en los medios de comunicación. Lxs comunicadorxs mínimo deberán leer las normas que le competen a la función que desarrollan”, consideró.

“En el otro caso –refiriéndose a la supuesta censura denunciada por una producción independiente en un canal local, adonde pretendía exhibirse un video en el que algunas adolescentes protagonizan una pelea- tenemos además la legislación de los derechos de niños, niñas y adolescentes y la imposibilidad de emitir a través los medios de comunicación que comprometan en esta caso a las adolescentes”, puntualizó.

Postiglione sentenció que acá “no se trata del Observatorio o de una opinión. Estamos hablando de la normativa vigente en nuestro país para proteger derechos que están vulnerados”.

Agregó asimismo, que hay otros tipos y modalidades de violencia “que son también graves y a mayor visibilización o intervenciones como el de Ni una menos se genera este despertar violento en algunas personas”, esclareciendo además que el feminismo “devela la situación de las mujeres y las desventajas por su género”.

Para erradicar los femicidios “se necesita una acción más contundente del Estado”

“Los femicidios ocurridos después del último Ni una menos son como una respuesta, si vale la palabra a estas movilizaciones, a esto que se está entretejiendo en el entramado social de no tolerancia a ninguna forma de violencia”, explicó la especialista ante los últimos casos conocidos en Argentina tras la marcha del pasado miércoles 19 de Octubre en todo el país. “Esto se frena con una acción mucho más fuerte y más contundente del Estado. La sociedad está sensibilizada, pero hace falta fortalecer los mensajes  no sólo en el sentido de decir si te golpea denunciá, porque eso ya está arraigado, sino también en la necesidad de los mensajes que apunten a la erradicación de la violencia simbólica de patrones culturales que permiten, toleran y promueven la violencia de género y detectar a tiempo indicadores de ejercicio de poder de una persona sobre otra. En el caso de Mendoza, como en muchos otros casos la víctima no había realizado la denuncia”, apuntó.

“No existe un perfil del violento pero entre otros componentes tienen arraigada una construcción de su masculinidad con estas características, entonces si advierte peligro sobre su propia subjetividad tiene este tipo de respuestas”, agregó.

Postiglione expresó asimismo, que la violencia hacia las mujeres es un fenómeno complejo y no lineal en el que no sólo está el fortalecimiento de las acciones de las instituciones que deben actuar efectivamente sino adonde sin culpabilizar al entorno de la víctima debe haber  una redefinición del rol que pueden cumplir como uno de los eslabones más importantes para ayudar a la detección temprana de todo tipo de situaciones de violencia. “No solo hay que fortalecer la asistencia a la víctima una vez que entró en el sistema de protección sino que hay una cantidad de casos en los que nadie alertó de que esto podría estar pasando. Hay dos planos. Una es la reacción que pueda tener la propia víctima, porque hay un proceso de idas y vueltas: ya va a cambiar, sigo con él porque prometió que esto iba a modificarse. También están los terceros que son la familia, el entorno. Y hay que hacer un llamado de atención sin cuando ese entorno no ve lo que está pasando”, explicó. Añadió que la familia quizás no sabe cómo intervenir, pero subrayó lo importante  que es el acompañamiento del entorno social de la víctima.

“Hay una ley provincial que obliga a todos los agentes que trabajan en ámbitos estatales: un docente, un policía, alguien de salud, que en ocasión de su función tome conocimiento de estos hechos de violencia de poder alertar a las autoridades de esta situación”, puntualizó, explicando que en este año de trabajo del Observatorio el principal punto es establecer protocolos de atención que también fortalezcan el compromiso de los agentes estatales para hacer la denuncia.