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Víctimas de trata

Los crímenes y las torturas más aberrantes

Una muchacha se anima a contar lo que sufrió como trabajadora sexual desde niña, y cómo terminó en una whiskería en La Rioja, en donde estuvo Marita Verón. Fue testigo de las peores torturas, conoció chicas secuestradas, y vio atrocidades inefables.

Ella se escapó a los catorce años, con pulseritas de colores y el pelo recogido. En su mochila escolar se estampaba la cara de una muñeca infantil. Se fue de la casa por problemas de violencia familiar. Quería ser grande, tener su vida, quería trabajar por su cuenta, tener su plata, comprarse sus cosas.

Se largó con una amiga más grande a trabajar en las plazas y deambular por las esquinas del barrio. Allí conoció a ?su marido?, quien la albergó y le dio ?cama y comida?.

Sin embargo ?al poco tiempo a empezó a pegarme, porque me obligaba a traer determinada plata a casa, y si no cumplía me fajaba?.

Laura, nombre ficticio, como corresponde en una sociedad que le cambia el nombre a la víctima como si fuera culpable y encubre la identidad del perverso, me contó en una charla plagada de miedos y recuerdos que le desfiguraron la cara, lo que vivió en una whiskería en la Rioja. Ella asegura que fue el mismo sitio en donde también estuvo Marita Verón.

Un viaje de ida

Cierto día, su ?marido?, el cafiolo, le dijo de llevarla a un lugar en donde iba a estar más cómoda e iba a ganar más dinero. ?Tenía 19 años. Llegamos a la capital, nos buscaron en un auto con vidrios negros, y nos llevaron a una casona sobre la ruta, no muy aislada?, dice Lucía

Sin saberlo se metió en la casa en donde vive el terror. Donde las golpizas son cosa diaria, donde existe la esclavitud, la droga, la marginación.

En donde se practican abortos con agujas de tejer.

En donde nacen bebés clandestinos.

En donde los mismos aparatos judiciales están involucrados en mantener todo en silencio.

Es un lugar en donde crecen las niñas recién nacidas, para al cabo de unos años, serán obligadas a prostituirse.

Es un lugar en donde el sol nunca sale. Donde ?el mundo es un boliche que está lleno de tipos, hay que divertir, satisfacer y nada más?

– ¿Cómo era el trato hacia las mujeres?

– Desde la primer noche tuve mucho miedo, porque si vos no cumplís con que te exigen te golpean, te tienen sin comer, sin dormir, para que les hagas la plata que ellos quieren.
Hay chicas que son compradas, que son propiedad de los dueños. Esas chicas eran las más golpeadas.

– ¿Qué fue lo peor que viste?

– Lo peor que vi en mi vida es cómo les daban, con patadones, puñetazos, las quemaban con cigarrillo? todavía siento los gritos que pegaban. Otra cosa es que si el hombre no quiere usar preservativo, quedan embarazadas, y las hacen abortar.

– ¿Con qué métodos?

– La misma gente del lugar les atan los pies a la cama y se lo sacan con agujas de tejer; si llega a quedar embarazada, y lo tiene, lo regalan si es varoncito o si nacen nenas las crían a ellos mismos, cosa que les sirva para después someterlas a la prostitución.

El mecanismo perverso

El mecanismo es sencillo. Las mujeres llegan ahí por las redes de trata, son raptadas y luego obligadas a prostituirse; otras son vendidas por los padres, fruto de un engaño, o son llevadas por los ?maridos?, o sencillamente, son vendidas por ellos mismos por dos mil pesos.

Una vez que las mujeres cayeron en ese lugar, no pueden salir.

Con pretexto del pago de la comida, la bebida, los cigarrillos, el ?uso de las instalaciones? ?como si se tratase de un hotel- las chicas terminan debiendo más de lo que ganaron.

Muchas veces las drogan para que trabajen más, y lo luego ?anotan en la cuentita?.

?Es una cuenta que nunca terminás de pagar, por eso nunca consumía nada, solo lloraba?, recuerda Lucía.

– ¿Hay alguna forma de salir?

– Es imposible escaparse porque hay hombres en los techos cuidando… y las que se pudieron escapar, les fue peor. Las chicas que se escaparon, les paraban los colectivos en la ruta, y la misma policía se las llevaba a los dueños. Los políticos están todos metidos, sino no se explica como nadie hace nada.

Bienvenidos a lo inhumano

La entrevista desde el primer momento fue asfixiante. Cada cosa que contaba era horrible. Si bien la voz era quebradiza y tanteaba las palabras como un ciego, cuando me contó sobre lo ocurrido a una chica brasilera, el llanto le exprimió las cuerdas vocales.

En este inhumano circuito en donde las esclavizan sexual, psicológica y socialmente, una de sus compañeras restringió durante meses sus gastos y propuso pagar ?su deuda?. Habló con la dueña del boliche, y le dijo que quería irse, que ya estaban las cuentas saldadas.

Obviamente las torturas fueron atroces, y el remate digno de la más eficaz película de terror:?Te querés ir, te vas a ir, pero no a tu casa?.

?Lo hicieron saber como escarmiento? concluye entre lágrimas, mientras agrega que nunca más supo que pasó con aquella mujer.

Es inútil citar las normas que no se cumplen, porque sencillamente habría que enumerarlas a todas. Está claro que esto sobrepasa ampliamente cualquier acto discriminatorio en donde se viole la igualdad de género.

Esto es una violación a TODOS los derechos humanos.

Una sociedad esclavista

No combatir estas acciones nos trasladan a una sociedad esclavista, donde existía una especie de rey-dios que disponía de todos a su gusto y placer.

Y si esto sucede en una provincia lejana, es indiferente. Esto es lo que nos sucede. Esta situación es a la que llegamos todos, algunos con más y otros con un poco menos de responsabilidad.

La trata, sea de mujeres, bebés o niños, es algo que se debe desterrar ya, y para siempre.

En ocasiones, las mujeres propiedad de los delincuentes y asesinos, alcanzan los 30 años y como ?no sirven más?, les rompen la boca, les sacan los dientes y les hacen un tajo en cada mejilla. Un singular símbolo de que esa mujer no ya no sirven más, para que nadie las vuelva a mirar.

Trabajan sirviendo los pedidos, cocinando o limpiando, pero ellas nunca son libres. ?Porque sino servís más para darles plata, no servís más, ni como mujer ni como nada?.

Un viaje de vuelta

Lucía, esta muchachita que podría haberse marchitado en la desolación de la locura, se salvó paradójicamente por tener un ?cara lisa?. Por ser este tipo su dueño, no pudieron darle el adoctrinamiento mortal que gustosamente le propinaban a las demás.

Como poca plata producía, el ?marido? se la llevó a Córdoba.

No obstante, este no fue sino otro desagradable comienzo, pues su ?querido esposo? le exigía cada vez más cantidad de plata.

Incluso ella me contó que todavía lo amaba, que muchas no se animan a denunciar la violencia, principalmente porque sienten amor hacia la persona que las prostituye.

Pero este viaje en tren fantasma, llegó al final del túnel. Pues juntando coraje, y tras cargar las últimas palizas, se decidió a llevar el caso a la justicia, que pudo separar a este cruel matrimonio.

Orgullosa, deja muy en claro que tiene un trabajo decente, que la ennoblece y en donde figura en ?blanco?.

?Estoy asombrada, me siento muy bien de la vida que llevo, una vida tranquila y sana? cuenta mientras le veo la primer sonrisa de la tarde, aunque no le dura mucho: ?A veces pienso que por más que aparente estar bien, no voy a estar bien nunca.?

Vuelve a esconder la sonrisa y a pesarle la mirada.

FOTO: www.urbanasenreddigital.com.ar