Salvador

Las mujeres que abortan en El Salvador sufren presión social, según activista

Según la activista Alejandra Burgos, el poder económico de los que denomina “antiderechos” o grupos “pro-vida” es tan fuerte que está instalado en todas las instancias públicas, desde el aparato judicial “criminalizador” hasta el personal médico y los medios de comunicación.

El poder en El Salvador está “tan viciado” que desde todos los estratos sociales se ejerce una “gran presión y discriminación” hacia las mujeres que abortan, según declaró hoy a Efe Alejandra Burgos, defensora de los derechos de la mujer.

Así lo expresó en una entrevista con motivo de su visita a Madrid para participar en varios actos junto con Amnistía Internacional con la vulneración de los derechos sexuales y reproductivos en El Salvador como telón de fondo.

Según la activista, el poder económico de los que denomina “antiderechos” o grupos “pro-vida” es tan fuerte que está instalado en todas las instancias públicas, desde el aparato judicial “criminalizador” hasta el personal médico y los medios de comunicación.

En esa línea aseguró que los medios de comunicación salvadoreños con más audiencia tratan de “sembrar un ambiente de temor y estigma” hacia las mujeres que abortan y les acusó de tener “relación directa con la jerarquía católica”, con la que, a su juicio, comparten el mismo discurso.

Burgos destacó que todo relacionado con el aborto en ese país es ambiguo debido, por una parte, a la cerrazón de las autoridades del país y, por otro, al progresivo cambio de mentalidad de la población.

La modificación del Código Penal en 1998 cambió la situación, ya que hasta entonces el aborto era posible en los supuestos ético, terapéutico y eugenésico y desde ese momento esa práctica se penalizó en todas sus formas.

La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico, en la que trabaja Burgos, considera que esa nueva legislación ha desembocado en una “gran regresión de los derechos de la mujer”.

En ese sentido, Burgos reconoció que El Salvador “volvió atrás” y que precisamente por eso su organización trabaja para “generar discusión e impacto social y mediático” y poder llegar así a todas las capas de la sociedad, algo que, aseguró, “se está consiguiendo progresivamente”.

Para apoyar esta idea, Burgos destacó que el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas publicó recientemente una encuesta que revelaba que el 52 % de la población estaba a favor de la despenalización del aborto.

Este dato “supone un cambio considerable” en la opinión y la actitud de los salvadoreños en relación con el aborto pero al respecto la activista afirmó que es algo que “todavía se expresa públicamente con cierta resistencia”.

Burgos afirmó de forma rotunda que El Salvador es “un país machista en el que existen muchos estereotipos de género” y aseguró que se trata de un tema cultural porque “es parte de la educación que hemos recibido”.

Respecto al presidente del país, Salvador Sánchez Cerén, que ocupa el cargo desde el 1 de junio, manifestó que el país necesita que “el Gobierno establezca una posición más clara de izquierdas”.

La activista manifestó que desde que Sánchez Cerén está en el poder se han dado pasos a favor de los derechos humanos, como la ley de acceso a la información gracias a la cual su organización logró “liberar a siete mujeres porque se pudo demostrar que eran inocentes”.

A pesar de los mencionados signos de mejora, Burgos recordó que las cifras son poco alentadoras y aportó algunos datos como que en El Salvador “129 mujeres fueron procesadas por abortar y, por consiguiente, fueron acusadas de homicidio”.

Además, declaró que en el país se producen “4.500 abortos clandestinos al año según cifras no oficiales”.