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Tercera edición del informe 'Científicas en Cifras'

Las mujeres científicas siguen sin romper el ‘techo de cristal’

Se reduce la brecha de género gracias a que la participación de las mujeres aumenta más que la de los hombres en todos los sectores.

El número de catedráticas sigue siendo inferior a la media europea, demostrando que las mujeres siguen sin ocupar cargos de mayor rango.

“Estamos en el buen camino, pero nos falta velocidad”. Así ha resumido la secretaria de Estado de I+d+i, Carmen Vela, la situación de las mujeres investigadoras en España, al presentar el último informe “Científicas en Cifras”, elaborado por la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Economía y Competitividad. Este estudio refleja una tendencia positiva hacia la igualdad de género en el ámbito científico, pero también deja claro que queda mucho camino por recorrer, sobre todo en lo que corresponde a integración vertical, pues en las categorías más altas disminuye la proporción de mujeres.

El informe, que se constituye como el principal documento estadístico sobre la situación de las mujeres científicas en España y en el contexto europeo, muestra una evolución bastante paralela a la que refleja “She figures”, el estudio que realiza la Comisión Europea (CE) y que recoge las estadísticas de género de los países europeos.

Los resultados justifican la necesidad de seguir avanzando en el desarrollo y aplicación de políticas de género y en la adopción de planes de igualdad en las instituciones científicas para promover una mejor integración de las mujeres en la ciencia y la innovación españolas. Así, los datos de “Científicas en Cifras” permitirán sustentar el diseño, la aplicación, el seguimiento y la evaluación de tales políticas, planes y medidas.

La ‘brecha’ de género

Según la directora de la Unidad de Mujeres y Ciencia de la Secretaría de Estado de I+D+i, Inés Sánchez de Madariaga, uno de los datos a destacar es que la participación de mujeres está creciendo cada año un poco más en todos los sectores, significativamente en el empresarial, donde el aumento es mayor que en el caso masculino.

En contraste con este dato, Sánchez de Madariaga ha señalado que “las mujeres están sobre-representadas en puestos de menor estabilidad, prestigio y sueldo”, un hecho que contribuye a la “reducción lenta” de la brecha de género en cuanto a integración vertical, pues “a pesar de que la proporción de mujeres en puestos de mayor rango ha aumentado, el incremento es pequeño y apenas alcanza el 50%”. De hecho, en este tema España se encuentra por debajo de la media europea, mientras que los puestos llamados de Grado C -de menor prestigio-, como pueden ser doctores con contratos no permanentes, se encuentran 5 puntos por encima.

El llamado ‘techo de cristal’ es, por tanto, el hecho más destacable del informe, que muestra la dificultad de ascenso profesional de las mujeres. Inés Sánchez ha destacado que, aunque el índice es ligeramente superior al del anterior informe, está bastante lejos de la igualdad. Sin embargo, el aspecto positivo es que precisamente en las carreras de ciencia y tecnología, la brecha ha tenido una reducción más patente.

Con relación a esta tendencia, la vicepresidenta de Relaciones Institucionales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Mari Luz Martínez, ha querido destacar que le resulta “sorprendente” que, habiendo mayor número de contratos pre y post doctorales, disminuya la proporción de investigadoras que acceden a contratos del programa Ramón y Cajal, aprovechando este dato para afirmar que las mujeres “deben ocupar el puesto que por méritos propios se han ganado”.

Medidas contra la desigualdad

Mari Luz Martínez ha informado de que el Plan de Igualdad de Género del CSIC ha contribuido a reducir significativamente la brecha de género dentro de este organismo, siendo ahora su objetivo que su aplicación se extienda a todo el personal. Hasta ahora no ha sido posible alcanzar este objetivo, pues en este periodo se han centrado en fomentar medidas para la igualdad, como la eliminación del lenguaje sexista o la activación de protocolos contra el acoso sexual que, como novedad, incluyen al acoso por orientación sexual.

En el CSIC se sienten orgullosos de que gracias a este plan “gran número de investigadoras han conseguido la promoción a profesoras investigadoras”. Carmen Vela ha llamado a seguir el ejemplo de este organismo, pues, según ha declarado, “la igualdad es muy importante en algo como la ciencia, porque el futuro pasa necesariamente por ella, y es por esto que requiere diversidad de talentos”.

Por su parte, la directora general del Instituto de la Mujer del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Carmen Plaza, ha afirmado que este informe tiene que servir para tomar medidas en cuanto a la segregación horizontal en los itinerarios formativos y en cuanto a segregación vertical en puestos de más importancia, principales responsables de la brecha salarial; pues, aunque el CSIC está trabajando en el buen camino “ésta es una tarea de muchos empujando en la misma dirección”, y en cuanto a la segregación vertical, “existe un enorme peso cultural” que hace difícil reducir la brecha de género.

“Los entornos familiar y laboral, en ocasiones, ofrecen diferentes grados de libertad para tomar la decisión adecuada y eso puede influir en las aspiraciones de cualquier mujer”, ha explicado Plaza.

En su opinión, las leyes existentes de igualdad no se cumplan “porque están formuladas de forma difícil de aplicar, pues implican un importante cambio sociocultural”. Para abordar este cambio de conciencia, Plaza prevé medidas en educación para abordar la segregación y elaborar medidas eficaces para hacer un seguimiento de la presencia y el progreso de la mujer en los terrenos formativos.

Sobre este tema se pronunció la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad Politécnica de Madrid, Paloma García Maroto, afirmando que necesitan recomendaciones y acciones, porque en su institución padecen “una situación precaria”. Para Carmen Plaza, organismos como el que dirige García Maroto tienen “un papel fundamental para lograr que las universidades hagan lo que les exige la legislación”, y por ello ha hecho un llamamiento a las mujeres jóvenes para que “utilicen su voto para lograr estos objetivos”.