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Marcha Federal Educativa

Las clases se siguen dando en las calles

Las bases siguen presionando a las dirigencias gremiales para sostener el paro docente a pesar de las provocaciones públicas del gobierno macrista. De esta forma, un conflicto paritario se convierte en proceso de lucha. Y una movilización federal en una marcha en defensa de la educación pública.

Imagen: Sebastian Miquel

Luego de días de lucha en los distintos territorios y de movilización hacia la Ciudad de Buenos Aires, se realizó por las distintas avenidas que confluyen en la Plaza de Mayo la Marcha Federal Educativa. Ya desde temprano, en las autopistas, los micros provenientes desde las distintas provincias del país comenzaban a cruzarse y, entre bocinazos y saludos construían la mística que las y los encontrarían en las calles. Esa misma mística que se vivió en los llamados “trenes educativos” propuestos por aquellas maestras que sabían que no lograrían conseguir lugar en los micros de los gremios por lo que preferían motorizar puntos de encuentro en las estaciones junto a las familias e integrantes de organizaciones sociales que apoyan la educación pública.

En el imaginario de lo que podría contener una “marcha docente” puede aparecer el estereotipo de maestras, edad promedio de 40 años y de clase media. A su vez, si bien sabemos que son las mujeres quienes asumen los trabajos de educación y cuidados en general, es probable que la nombremos de forma masculina, los docentes, “compañeros, maestros”. Sin embargo, la marcha federal educativa del pasado miércoles nada tuvo que ver con esa construcción de sentido común, por el contrario, la diversidad colmó las calles, era el pueblo asumiendo su compromiso con de su propia educación, 400 mil dicen por ahí.

Docentes de distintas provincias, diversos gremios, estudiantes, investigadores e investigadoras, organizaciones sociales, maestras y maestros villeros, educadores y educadoras de bachilleratos populares, escuelas artísticas, partidos políticos, jóvenes, orquestas, programas de salud y diversidad sexual, jubilados y jubiladas y tantas más defendieron el derecho a la educación como decisión y política pública, no como imposición como bien le gustó afirmar en los días previos al Presidente de la Nación, Mauricio Macri, al referirse a la lucha docente. Por su parte, las consignas tampoco se limitaron a la convención, y si bien la discusión de las paritarias es central para ponerse a hablar, la manifestación desbordó de contenido: derecho a la identidad, a la vivienda y alimentación digna, a edificios en condiciones, a la recreación y expresión artística.

Responder a las provocaciones del gobierno desde un escenario de unidad

Con la voz de la comunicadora feminista Liliana Daunes como presentadora, el acto central que dio cierre a la marcha federal educativa fue el escenario desde el que se respondió a la provocación del gobierno macrista, empecinado en no retomar el diálogo por la paritaria salarial docente. Estuvo integrado las y los Secretarios Generales de las cinco confederaciones nacionales de docentes y convocantes a la movilización: Sonia Alesso, por la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera); Sergio Romero, de la Unión Docentes Argentinos (UDA); Mario Almirón, del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop); Fabián Felman, de la Confederación de Educadores Argentinos (CEA); y Héctor Pedro Cova, de la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet). Y las declaraciones de gremialistas hablaron en medio de un canto general: “la educación del pueblo no se vende, se defiende”.

“Estos señores, el presidente, el ministro de Educación, nos han agraviado a todos porque ninguno se cayó en la escuela pública”, afirmó Alesso, “estamos aquí por una cosa muy sencilla, para decirle al presidente que cumpla la ley”. Por su parte, Roberto Baradel, dirigente de la provincia de Buenos Aires, afirmó, “me dio vergüenza. El presidente tiene una gran ignorancia sobre la educación pública, pero tiene que reconocer el valor del trabajo de los docentes”.

“Este gobierno va por la escuela pública”, agregó Romero, “tendríamos que estar discutiendo en paritarias la recomposición del salario”. Por su parte Felman dijo, de forma macro que “la etapa que nos toca hoy es de organización y esa organización tiene que decir no a las políticas neoliberales”. “El gobierno intenta doblegar a la docencia”, afirmó Luis Tiscornia, titular del gremio docente universitario Conadu Histórica. “El 6 de abril hay que hacer paro y no aflojar, no arrodillarnos ante un Gobierno que nos quiere vencer y ante empleadores que replican esa conducta. Todo eso significa un desprecio por la tarea docente”, agregó el secretario General de Sadop, Pedro Bayuga. “Esta es una jornada histórica” dijo Sara García, secretaria general de Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), “vamos a continuar en la dolorosa tarea de enseñar cómo se respeta la ley. Queremos paritarias ya y la vamos a conseguir. Exigimos que el Gobierno cumpla la ley”.

“No caemos en la escuela pública, la elegimos y la defendemos”

En lo urgente, lo importante y antes de la foto masiva en provincias y districtos hubo organización dentro y fuera de los gremios. Desde quienes fueron cientos hasta quienes marcharon solo con una bandera en pequeños grupos al final. La marcha federal educativa fue la finalización de varias semanas en las que se llevó adelante un plan de lucha que también acompañaron maestras y maestros villeros y educadoras y educadores populares.

“El presupuesto en educación este año es el más bajo, necesitamos la paritaria nacional para garantizar que la educación pública sea de calidad, en todo el país. Con docentes que no tengamos sueldos por abajo de la linea de pobreza”. Victoria Martínez es docente de 5to grado de la Escuela 11 en la Villa 21- 24 de Barracas. Salió a las calles “por las vacantes que faltan en el nivel inicial” y “contra los vaciamiento en equipos de orientación pedagógica, de los programas como campamentos escolares” y como afirmó, “por.presupuesto para salidas didácticas, para libros y equipamento escolar”. Para Victoria y otras y otros maestros villeros lo que parece ser invisible en el conflicto es fundamental: uno de los reclamos que más sonaron es el de presupuesto para “infraestructura escolar”.

“No caemos en la escuela pública, la elegimos y la defendemos”, afirmó Daniel, director de la Escuela 10 de la Villa 21 en Barracas, en el sur portergado de la Ciudad. Estamos “por más presupuesto para educación, por más escuelas en la zona sur, por ningún pibe sin vacante”, agregó. La identidad villera no solo se hizo visible sino también marchó por las calles de la acaudalada Av. de Mayo llevando sus problemáticas.

Los movimientos sociales, por su parte, participaron a través de los bachilleratos populares, escuelas nacidas post 2001 que en algunos casos han arrancado a las administraciones títulos oficiales para sus estudiantes y salario para sus docentes.

“Participamos con una mirada amplia del conflicto”, dice Natalia Aldrey, vocera de las seis escuelas del Frente Popular Darío Santillán. “Estamos movilizando por la reapertura de las paritarias a nivel nacional y por la quita del techo salarial”, contó, “desde los bachis estamos más precarizados: no se contemplan las particularidades pedagógicas, los salarios en ocasiones se tienen que repartir, no hay presupuesto para infraestructura, no nos pagan insumos”, y agregó, “estamos luchando por una financiacion integral de nuestras escuelas”.

Las y los maestros de las escuelas de las villas enseñan, a la par del resto, el derecho social a la educación. Salieron en caravanas de distintos puntos del país, tanto desde la Zavaleta como también Córdoba, Río Negro, Santa Fe o conurbano bonaerense. Las y los educadores de los bachis, una necesidad de los barrios allí donde el Estado no llega pero sí las organizaciones, participaron de la marcha federal tras asambleas, movilizaciones con antorchas y ollas populares. En pie de lucha siempre, dicen acompañar el reclamo porque “si gana la docencia ganamos todos y todas y es un triunfo para toda la clase trabajadora”.