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Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta

Las altas cifras de violencia machista sigue siendo un desafío para Portugal

La lucha contra la violencia machista es uno de los grandes desafíos para Portugal, donde se registran cifras alarmantes de mujeres asesinadas, a pesar de los avances alcanzados en las últimas décadas, como la creación de una legislación específica o de asociaciones de apoyo a las víctimas.logo (1)

El pasado 6 de enero, una mujer fue encontrada muerta en Santa Marinha do Zêzere, en el norte del país, supuestamente asesinada a manos de su compañero sentimental. Dos días después, otra fallecía en Porto Santo, en el archipiélago de Madeira, tras ser apuñalada por su exnovio.

Dos mujeres asesinadas en apenas ocho días, lo que evoca las cifras de violencia machista registradas en Portugal el año anterior, que cerró con una media de 2,4 mujeres asesinadas al mes.

En total fueron 29 las mujeres que perdieron la vida en suelo luso en 2015 por un crimen de violencia de género, según datos del Observatorio de Mujeres Asesinadas (OMA), promovido por la organización feminista Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta (UMAR).

La cifra es alarmante si se compara con la del país vecino, ya que en España se registraron 57 asesinatos con una población cuatro veces mayor que la portuguesa.

“Hemos detectado que, comparativamente, Portugal tiene una tasa de incidencia superior a la que existe en España, pero no hemos encontrado una explicación para ello”, señaló en declaraciones a Efe la portavoz de UMAR Elisabete Brasil.

Según esta portavoz, en Portugal apenas existen estudios científicos sobre la violencia machista, lo que dificulta “profundizar en su análisis y realizar comparaciones con otros países europeos”.

Las 29 mujeres que murieron en Portugal en 2015 representan la cifra más baja de los últimos cuatro años, aunque los expertos no creen que signifique que el problema ha disminuido.

“En los 11 años de trabajo del OMA hemos identificado una oscilación en la incidencia del feminicidio, con años en los que se registran números más bajos y el año siguiente un aumento significativo”, explicó Elisabete Brasil.

En 2014, por ejemplo, se registraron 43 muertes, una de las cifras más altas de la última década. En total, los datos de los últimos 11 años arrojan una media de 39 mujeres asesinadas por año.

De ahí que la violencia machista siga siendo uno de los grandes retos para Portugal, donde se ha avanzado en el marco jurídico que protege a las víctimas pero aún resta un largo camino por recorrer.

“Además de la ley, necesitamos que los actores judiciales, policiales, sociales y políticos la apliquen en toda su plenitud y que traten la violencia doméstica como un delito grave y potencialmente letal, una realidad que todavía estamos lejos de alcanzar”, señaló la portavoz de UMAR.

Para ello, sería “determinante” introducir la perspectiva de género en la legislación lusa y crear mecanismos que aseguren que el agresor será alejado de inmediato de la víctima cuando se identifique una situación de violencia doméstica.

El proceso para incluir este tipo de violencia en la legislación lusa fue iniciado tímidamente en 1982 con la introducción del crimen de “malos tratos” en el Código Penal, pero hasta 2007 no se incorporó en esta norma la designación penal de “violencia doméstica”.

Dos años más tarde se promulgó una ley específica sobre este tipo de violencia y sobre la protección de sus víctimas que ha sido actualizada sucesivas veces desde entonces.

La última revisión se produjo en septiembre de 2015 y dicta la constitución de un equipo especial para analizar los casos de violencia machista, la agilización del cobro de las indemnizaciones y la creación de una base de datos sobre violencia doméstica, ya que no existían cifras oficiales sobre estos crímenes.

Los únicos recuentos disponibles hasta entonces eran los que realiza la UMAR a partir de los asesinatos divulgados en la prensa, por lo que todos los casos que no se conocieron públicamente se quedaron fuera de las cifras de víctimas.

A partir de los datos recabados los últimos años, la UMAR elaboró un perfil de las víctimas lusas de violencia machista, que suelen ser mujeres de más de 36 años, asesinadas por un hombre con el que mantienen o mantenían en el pasado una relación de intimidad.

La mayoría de los homicidios ocurren en la propia residencia de las víctimas y sólo en alrededor del 30 % de los casos existían denuncias o procesos judiciales previos por violencia doméstica.

Imagen : logo UMAR