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Salta, informe especial

La “zona roja” de la ciudad divide a los salteños

Vecinos, trabajadoras y concejales reconstruyen una problemática que se ejerce ante los vacíos legales, la indiferencia y la falta de un debate sincero.zona roja

“Se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son”; no es el poema “Amor 77” de Julio Cortázar, es la vida que llevan 200 integrantes del colectivo trans que ejercen la prostitución en Salta. Con vacíos legales, la actividad se ejerce libremente, cada noche, por las calles y avenidas de los barrios Hernando de Lerma y Villa Soledad. Los vecinos, cansados de ver escenas que calificaron de “morbosas” en las puertas de sus casas, plantean la erradicación de la actividad. Las trabajadoras aceptan abandonar la zona pero exigen condiciones que no logran consenso en los despachos de funcionarios provinciales y municipales.

Las luces de los autos se encienden y los vehículos circulan toda la noche; todo es oscuridad. Los árboles ocultan los rostros pero no pueden disimular las sombras y los movimientos. El silencio se interrumpe por las frenadas o las voces de las trabajadoras, o bien de los vecinos que les piden que se retiren.

“A veces no se puede tener un diálogo con ellas porque te faltan el respeto. Hay inseguridad en la zona. Las casas están desvalorizadas, ¿quién querrá comprar una casa de una zona que tiene instalada la prostitución?”, pregunta Mónica, vecina.

Daniel Juárez se suma a la queja y plantea la falta de higiene y escenas “espantosas” a los que son expuestos niños que cada mañana, con la vuelta a clases, caminan por el lugar hacia la parada de colectivos. “Queremos que se vayan”, dice el presidente del Centro Vecinal de barrio Hernando de Lerma.

En Salta hay nueve “zonas rojas” y se estima que por cada cuadra hay hasta tres mujeres trans ejerciendo la prostitución. Los vecinos instalaron cámaras de seguridad y crearon un Facebook para “escrachar” la oferta y demanda.

Daniela Funes, delegada del movimiento Mujeres Trans Autoconvocadas (MTA) reconoce el malestar que viven los vecinos, pero patea la pelota a funcionarios que deben lograr soluciones. “Planteamos la delimitación de una zona de convivencia en los alrededores del Parque Industrial. Entendemos que para nosotras es una zona segura donde no vamos a molestar a nadie ni ser víctimas de la represión policial”.

El debate convoca a todos los sectores: vecinos, trabajadoras, concejales y funcionarios del gobierno provincial. El 15 de diciembre, la Cámara de Diputados sancionó las modificaciones al Código Contravencional de la Provincia. Entre los delitos que incorporó la norma, estipula que la oferta y demanda de sexo en la vía púbica, puede ser penada con hasta 20 días de arresto o multas graduadas con el pago de litros de combustible y la creación de un registro de infractores.

Sin una zona definida, ¿cómo se ejerce la actividad en Salta? ¿Qué ocurre con la ley de cupo laboral? ¿Por qué el debate no logra consenso en el Concejo Deliberante? LA GACETA convocó a representantes de todos los sectores para pensar y entender una problemática que ocurre ante las miradas de todos.

 

Imagen : pesquisa ciudadana