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La prostitución no puede servir para vender diarios

La trata de personas con fines de explotación sexual o laboral es un delito de vieja data y de difícil erradicación. Los medios de comunicación dan cuenta de la desaparición de mujeres, niñas y niños con regularidad. El rápido accionar de las fuerzas de seguridad y la difusión en los medios ha sido, en algunos casos, decisivo para el encuentro de las víctimas.

Sin embargo, las y los periodistas debieran revisar sus prácticas en relación con la trata de personas, asombra que aún hoy se refieran a ella como ?trata de blancas?, concepto desterrado por su evidente discriminación. Es imprescindible que se conozca la legislación vigente a fin de encuadrar correctamente el tema; también es necesario atender al resguardo de la víctima, sobre todo si se trata de niñas o niños. Hacer un análisis de la biografía de la víctima no debe ? bajo ningún punto de vista ? servir como referencia para encontrar un motivo de su desaparición; nada en la vida de la persona justifica ser víctima de una red de trata.

En relación con esto, hay que evitar caer en la reproducción de estereotipos y en la revictimización. Es de buena práctica evitar el vocabulario policial o la jerga de las redes y contextualizar el problema; visibilizar que sin varones que prostituyan no hay prostitución y que sin prostitución no hay trata. Este último punto requiere algunas precisiones.

Nuestro país ? en línea con el abolicionismo ? condena el proxenetismo, no el ejercicio de la prostitución; sin embargo, las mujeres prostituidas suelen ser criminalizadas y estigmatizadas, por la sociedad y por muchos medios de comunicación; el proxeneta no siempre es identificado o ? siquiera ? mencionado en su rol; en tanto, el varón que prostituye a la mujer es, generalmente, soslayado; a lo sumo, será mencionado como el ?cliente?, lo cual supone un pacto comercial, un intercambio de un bien por dinero; pero para que éste exista es condición necesaria la libertad y, en una relación sexual de esta naturaleza, la libertad está en entredicho para una de sus partes. La pregunta necesaria es, cuáles son las reales condiciones por las que una mujer se prostituye, pero ¿se prostituye o es prostituida? ¿Es una elección? Quien prostituye ejerce poder sobre otra persona, se apropia de un cuerpo; existe ? en suma ? una asimetría insalvable, así, el término cliente aparece claramente como inapropiado; enmascara la realidad de que un varón que paga por sexo ejerce poder. Por cada varón que prostituye se abre el resquicio para la trata de personas, en su mayoría, mujeres, niñas y niños.

Los movimientos de mujeres y el feminismo llevan largo tiempo haciendo hincapié en la necesidad de construir una nueva masculinidad, pues sólo así seremos capaces de vivir una vida libre de violencia. Prostituir a alguien es una forma de violencia. Así, como se sostiene la consigna de ?ninguna mujer nace para puta?, es necesario decir que ?ningún varón nace para prostituir?; desmontar estos mecanismos culturales es imperioso, de lo contrario se perpetuarán las asimetrías; seguirá siendo legitimado que el cuerpo de las mujeres es objeto de consumo y apropiación.

Prostitución y trata es un binomio indisoluble; sin prostitución no hay trata; sin prostituyentes no hay prostitución; sin prostituidores no hay prostitución. Así, el problema de la trata de personas no es sólo de las mujeres, es también de los varones, pues son parte del problema y, también, responsables de su solución. Asumir esto implica iniciar el camino de construcción de una nueva masculinidad que alumbrará varones nuevos, esos que saben que su virilidad no depende del ejercicio del poder sino del ejercicio cotidiano de la libertad propia y ajena; un ejercicio de humanidad que desea ? parafraseando a Alejandra Pizarnik ? que el cuerpo del otro/a ?sea siempre un amado espacio de revelaciones?; así ganaremos todas y todos. Se abrirán nuevos territorios para explorar; y se hará realidad una vida libre de violencias.

En esta esperanza, agradezco a la Asociación de Periodistas de Salta ? ApeS ? la realización de la imprescindible jornada ?Medios de Comunicación y Trata de Personas- Responsabilidad Social del Periodismo?; es un buen inicio para reflexionar e iniciar el recorrido.