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París

La mujer embarazada que se colgó de una ventana de Bataclan se encuentra con su salvador

Un vídeo de los exteriores de la sala mostraba como una mujer intentaba escapar de los atacantes colgándose de la ventana de un segundo piso.Sus gritos de auxilio, en los que también revelaba estar embarazada, lograron que alguien, desde dentro de la sala, le ayudase a subir.Su salvador llegó a hablar cara a cara con los terroristas: “Me dieron un fajo de billetes de 50 euros y tuve que quemarlo”.embarazada
Una de las agónicas imágenes que ha dejado la masacre de la sala Bataclan es la de una mujer colgada del alféizar de una de las ventanas del segundo piso.

En un vídeo grabado por un periodista del diario francés Le Monde se podía ver cómo la mujer pedía ayuda a gritos mientras confesaba que estaba embarazada. En un momento de la grabación, una persona asoma la cabeza, y le ofrece su ayuda para volver al interior de la sala.

Unas 48 horas después de la grabación, la mujer, ya recuperada, solicitó a través de Twitter ayuda para encontrar a su salvador. “La mujer embarazada que todos habéis visto en vídeo, suspendida en la ventana de Bataclan pidiendo ayuda, quiere encontrar al hombre que la subió (y que, al mismo tiempo, la salvó). Sólo para decirle ‘gracias'” afirmaba el mensaje difundido por su amigo Frans Torreele. “Gracias al anuncio en Twitter, el hermano del hombre que la ayudó contactó conmigo por mail. Verifiqué con él y con mi amiga que se trataba de la persona correcta, e intercambiaron sus números. Él también está bien, que es lo que todos queríamos saber”, ha contado Torreele a el medio francés Huffington Post.

En un mensaje posterior en Twitter, el amigo de la mujer ha confesado que ambos ya habían hablado y ha añadido: “El resto de la historia les pertenece a ellos”. El salvador habló con los terroristas Sebatián, natural de Arles, ha relatado su experiencia al medio local LaProvence. Junto con su amigo Jeff, se encontraba en la barra cuando entraron los terroristas a la sala Bataclán. “Cuando sonó el primer disparo pensamos que era un efecto pirotécnico. Con el segundo entendimos lo que estaba ocurriendo. La gente se puso a gritar y el grupo abandonó el escenario. Las luces de la sala se encendieron y me dirigí a la entrada. Allí vi a dos o tres chicos armados con Kalashnikov”. Sentí el cañón de un Kalashnikov contra mi pierna y un terrorista me dijo ‘¡Al suelo!’ “Estaban disparando a cualquiera con el que se encontraban. Los primeros en caer fueron los que estaban en el bar. Todo el mundo estaba tumbado en el suelo.

Vi como disparaban a un chico en la cabeza. Después escuché el rumor de que había una puerta de emergencia tras el escenario, y me arrastré sobre muertos y heridos para llegar hasta el escenario. Mi ropa estaba llena de sangre”. “En el momento en el que uno de ellos se puso a recargar el arma aproveché para escapar tras el escenario, pero en vez de la salida de emergencia encontré unas escaleras. Subí y me encontré  frente a dos ventanas, de una de ellas colgaba una mujer embarazada que estaba pidiendo a la gente de abajo que la cogiesen si saltaba. Abajo todo era un caos. Pasé por la otra ventana y me aferré a una tubería durante 5 minutos. Después la mujer, que estaba agotada, me pidió que le ayudara a volver al interior, y así lo hice”. “No sé a dónde fue ella después. Yo volví a mi escondite, que no era bueno. Cinco minutos después sentí el cañón de un Kalashnikov contra mi pierna y un terrorista me dijo ‘¡Al suelo!’. Fue entonces cuando empezaron a hacer rehenes.

Los terroristas disparaban a la gente desde el balcón”. Me preguntaron si el dinero era importante para mi. Me dieron un fajo de billetes de 50 euros y tuve que quemarlo “Nos dijeron: ‘Estamos aquí para haceros sentir lo mismo que los inocentes que sufren en Siria. ¿Oyes los gritos de sufrimiento? Es para que sientas el temor de las personas que sufren cada día en Siria. ¡Esto es la guerra! Y solo es el comienzo”. “Me preguntaron si el dinero era importante para mi. Me dieron un fajo de billetes de 50 euros y tuve que quemarlo. Nos pusieron contra las ventanas y que hicieron gritarle a la policía que se mantuviesen alejados”. “Amenazaron con matar a uno de nosotros cada cinco minutos y arrojar su cuerpo por la ventana.

El negociador consiguió que los bomberos entrasen durante veinte minutos para sacar a los heridos”. “Después fue el minuto más largo de mi vida. Me apuntaron con el Kalashnikovy cerré los ojos, se mezclaron multitud de sentimientos, esperanza y aceptación de la muerte”. Sebastian cuenta también como fue el asalto de la policía a la sala: “Los terroristas habían colocado dos escudos humanos en la puerta, sin embargo la policía consiguió disparar al interior sin tocarlos”. “Después abrieron la puerta con un ariete y lanzaron una granada de aturdimiento. Una segunda cayó a mis pies y pensé que era el momento de huir. Corrí, pero la granada explotó y caí, todo el mundo echó a correr y me pisotearon, pero fue el dolor más feliz de mi vida. Estaba protegido”.

Imagen : www.ciudad.com.ar