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La lucha femenina para estudiar medicina y abrir el camino a la igualdad de género, recopiladas en un libro

La trayectoria de las graduadas en la medicina universitaria argentina desde la primera médica- Cecilia Grierson en 1889, es rescatada en un libro que reseña la lucha de las mujeres por formarse en una academia por entonces eminentemente masculina y en la que, actualmente un 65% son estudiantas.cecilia grierson

Se trata del libro “Las primeras mujeres de la medicina universitaria argentina”, que narra los afanes de quienes abrieron camino a la igualdad de género en una profesión que los académicos vedaban a la mujer.

“La Facultad de Medicina debía un homenaje a las mujeres médicas, siendo la que graduó a la primera doctora y la que dio la primera reválida” a extranjeras, dijo a Télam Norma Sánchez, autora del libro junto con el director del departamento de Humanidades Médicas, Federico Pérgola, y el decano de Medicina, Sergio Provenzano.

Sánchez relató que “unas cuantas de ellas fueron grandes luchadoras, porque no estaba bien visto que la mujer estuviera en el ámbito universitario: era considerado propio para ellas que estuvieran en la casa cuidando marido e hijos, así que me parece que fue un éxito alcanzado luego de vencer varios obstáculos”.

Esas barreras que tuvieron que sortear fueron tan grandes que hasta la primera graduada necesitó hasta de un abogado que hizo una presentación para que le efectivizaran el otorgamiento del título.

Los argumentos para no reconocerlas eran “porque no han cursado griego y latín’, que sí tenían en la formación los varones; que la sensibilidad femenina les iba impedir ir a la morgue y ver los cadáveres por un motivo de pudor, e incluso el tabú de hacer autopsias sólo a cuerpos de mujeres”, enumeró Sánchez.

Las notas, halladas en legajos y archivos que Sánchez viene recopilando con quien fuera su esposo, el médico Alfredo Kohn Loncarica, dan cuenta también del reparo de que las mujeres iban a descuidar a sus familias por hacer una carrera universitaria.

“Ubicamos a muchas médicas e hicimos entrevistas, a veces a sus hijas quienes tenían, por supuesto, un buen recuerdo de sus madres”, relató Sánchez.

La hija de una de las médicas les dio un borrador con la historia de vida de su madre: “Es muy doloroso y tremendo porque cuenta de la pobreza; ella era una inmigrante judía, los padres no estaban en un principio de acuerdo con que estudiara una carrera aunque después la apoyaron, y decía que no entendía una palabra de castellano, así que empezó por aprender a leer y escribir”.

“Ella venció esos obstáculos y se graduó. En su pequeño diario de vida dice que la emocionó que el día en que le iban a dar el título le llegó a su casa un ramo de flores que era de sus compañeros varones, quienes la homenajeaban de esa manera”, añadió.

Desde 1889, año de graduación de Grierson (1859-1934), en el que fue una entre 47 compañeros varones, a 2015, cuando las cursantes representan más del 65% de la matrícula en Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la lucha de las mujeres por profesionalizarse alcanzó una cumbre sobresaliente.

Pérgola consideró que la presencia de una mayoría de mujeres en la medicina universitaria argentina marcará una tendencia hacia la humanización de la profesión.

“Los equipos de salud van a tener una preponderancia femenina importantísima”, vaticinó Pérgola.

El médico enfatizó que en la derivación del griego, la raíz de la palabra medicina remite al que tiene a alguien a su cuidado.
Dado que el primer acto del curar era el cuidar, “entonces la mujer puede acercarse al individuo, consolarlo, curarlo”.

“Ese es un factor muy importante porque hemos visto con la tecnologización de la medicina que el médico va perdiendo un poco de las humanidades y, a veces, en vez de acercase al enfermo a escucharlo, trata de curar según el protocolo y ni lo mira”, dijo.

El decano de Medicina apostó a que “estas mujeres que han tenido una preponderancia en la medicina sean tomadas por las ‘estudiantas’ como arquetipo, como modelo”, uno de los objetivos para desarrollar este trabajo.

Esas modelos son Carolina Tobar García, Julieta Lanteri, Alicia Moreau, Sara Satanowsky, Ana Clara Sckeinkman, María Teresa Ferrari, María Elena Labella y otras hasta llegar a Christiane Dosne de Pasqualini (graduada en 1950 y colega del Premio Nobel 1947 Bernardo Houssay), con quien los autores aún mantienen contacto.

 

Imagen : fundación gastaldi.org