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A dos años de la muerte de Sabrina Bertón Belbruno

La Justicia deja un mensaje lamentable

“Mi dolor es mío y privado”, repite Roxana, la madre de Sabrina Bertón Belbruno, al señalar que aún no ha podido elaborar este duelo, que además de llevarse la vida de su hija, ha puesto de manifiesto según su interpretación “el mensaje lamentable que esta dando la Justicia”, a través de sus representantes.

La desolación de Roxana Belbruno se debe al curso que ha tomado el proceso legal transcurrido hasta aquí.

Los hechos que acabaron con la vida de la adolescente de tan sólo 17 años, ocurrieron en pleno centro de la capital salteña, a las 20:45 del viernes 14 de marzo de 2008, cuando ella, su novio y un grupo de chicos se dirigían a ver un partido de fútbol.

El proyectil que impactó en el cráneo de la joven que murió casi instantáneamente fue disparado por Alejandra Aldana Leiseca, entre las calles 25 de Mayo y Belgrano, con un arma que pensaba ser ingresada al Estadio de Gimnasia y Tiro.

Por ahora la causa espera la decisión judicial, ante un “Recurso de queja”, presentado por la fiscal María Inés Loyola en la Sala I de la Cámara de Acusación, dado el sobreseimiento del resto de los involucrados, en la muerte de la joven. La fiscalía había apelado anteriormente la decisión del juez de Instrucción Esteban Dubois, sin que se diera lugar a lo solicitado.

Desde allí, su madre Roxana Belbruno ha destacado una serie de irregularidades que según su relato pone en riesgo a toda la sociedad, ya que sumado al “pacto de silencio” de los jóvenes que inmediatemente abandonaron a su hija para ir a ver el partido planeado y hacer desaparecer el arma, se dió la falta de registro del consumo de sustancias de los dueños y portadores del arma, las pericias tardías de parafina en las manos de Leiseca, los métodos precarios con los que cuenta la Brigada de Investigaciones en la provincia de Salta y la decisión de sobreseimiento del juez Dubois.

Debe recordarse también, que la carátula de la causa había sido modificada ya de homicidio simple a homicidio culposo, a los 46 días de ocurrido el crimen, con lo cual Aldana Leiseca recuperó la libertad casi inmediatamente, al tratarse de una pena menos gravosa.