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Hoy se conocerá la sentencia por el homicidio de Marcela Mamaní

Marcela Mamaní despareció la madrugada del 17 de febrero de 2012 y nunca más se la volvió a ver. Hoy se conocerá la sentencia en el juicio seguido contra José Javier “Indio” Aramayo, ex pareja de la víctima, acusado de homicidio simple. marcela mamani sentencia

Para el mundo judicial resulta complejo juzgar por un homicidio cuando nunca se vio el cuerpo de la presunta víctima, aunque cada vez aparezca más jurisprudencia. Salta conocerá hoy la primera sentencia en casos de este tipo en su historia y las particularidades de la causa la hacen aún más compleja. La contundencia de las pruebas es lo que inclinará la balanza entre una absolución y una condena.
La querella pidió la pena máxima
En causas penales, el abogado querellante representa los intereses de la familia, ya que el fiscal representa el interés del Estado y de la sociedad por conocer la verdad. Con esa responsabilidad, el abogado querellante, Pedro Arancibia, fue por todo. En su presentación de alegatos sobre el mérito de la prueba, solicitó la pena máxima prevista por el Código Penal por homicidio, 25 años de prisión efectiva.
Para sustentar su argumento, Arancibia afirmó que su certeza surge de la declaración de los testigos que relataron que Marcela Mamaní sufría constantemente agresiones de parte de Aramayo o el de Raúl Ocaranza, por ser un tercero desinteresado en la causa que dijo que vendía drogas junto al acusado y que se había enterado que el propio Aramayo había confesado el crimen entre amigos.
Cuestionó la investigación llevada a cabo durante la instrucción, por haber abandonado la investigación prontamente y se apoyó en que la noche que desapareció, Mamaní había dicho a sus cuñados que iba a verlo al acusado.
Se basó también en el informe de la licenciada Emilce Medina (que se entrevistó con la víctima cuando hacía las denuncias por violencia familiar) y donde aseguró que Mamaní corría serio riesgo de vida por la relación violenta que mantenía con el imputado y que su hijo era su gran razón para vivir.
La convicción de la fiscalía
El fiscal Pablo Paz solicitó la pena de 20 años de prisión efectiva por considerar que no caben dudas de la autoría del crimen, sustentando su certeza en motivos muy similares a los utilizados por el querellante.
En su alocución destacó otros aspectos que le generan la convicción suficiente para pedir la condena como el hecho de que en su propia declaración durante el juicio, relató un hecho que no había contado durante la instrucción y que lo mostraba sumamente violento. Ese episodio vinculaba a los dos cuñados, Juan Sivila y Javier López, quienes luego negaron aquello y tildaron a Aramayo de mentiroso.
Paz sostuvo que como la denuncia por la desaparición fue 13 días después de aquel 17 de febrero, Aramayo tuvo muchos días para deshacerse del cuerpo de Mamaní y desde un punto de vista más dogmático, el fiscal argumentó que en la actualidad la jurisprudencia exhibe sentencias condenatorias por homicidios sin cuerpo.
 
La defensa pidió la absolución
La interpretación del derecho y de las pruebas producidas durante un juicio permite que ante las mismas pruebas, la visión y la postura pueda ser radicalmente diferente. Lo que es prueba suficiente para condenar según Arancibia y Paz, ni remotamente inculpan
al acusado según sus defensores, Federico Magno y Pablo Calisaya.
La defensa argumentó que no está probado que Mamaní haya llegado al domicilio de Aramayo aquella noche, ni mucho menos que el imputado haya terminado con la vida de la víctima.
Sobre los celos que tornaban impulsivo y agresivo a Aramayo, Calisaya afirmó que el acusado no tenía motivos para matarla ya que tenía otra pareja y no estaba desesperado por hacer una vida con ella. Magno hizo hincapié en que ningún vecino escucho ruidos ni vio movimientos extraños en la casa de Aramayo aquella noche.
Imagen : eltribuno.info/ La Gaceta