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Mujeres de Salta- Testimonios de vida

Homenaje a Marta Cook

Por Marta César

?Nosotros estamos tejidos con la tela de la que están hechos los sueños?deslizaba citando esporádicamente a Shakespeare. Fue, sin dudas, una de aquellas personas dotadas de una especial impronta que le permitía plasmar los sueños en realidad y una capacidad de vuelo con la que transformaba la realidad en sueños. Su casa, dulce y postrero albergue para los enfermos de sida o para quien lo necesitara, semejaba una postal del realismo mágico latinoamericano.

Licenciada en Antropología, ejerció la docencia desde muy joven, especialmente en DINEA(1) con el propósito de incorporar al mundo del conocimiento a los adultos y jóvenes más marginados, los desclasados y desvalidos.

Desde AGAS(2) demostró que el Estado debía y podía asistir a los necesitados. Luchó incansablemente para que se tuviera en cuenta el impacto ambiental de las obras hidráulicas y fue una de las impulsoras del Plan Puna por el cual se proveyó de agua a los habitantes y al ganado de los departamentos de Los Andes y La Poma, plan que contó con el apoyo de organizaciones internacionales.

Participó activamente en el proyecto de Antropología aplicada a la Hidráulica llevado adelante por la UNSa y galardonado por la Secretaría de Ciencia y Tècnica de la Nación. Proyecto que dio el guión para el film ? Molinos de Viento?(emparentado en la argumentación a la entrañable película ?La deuda interna?) y que se difundió a través del espacio ?Ciencia y Conciencia? del entonces canal estatal ATC

Conmovida por la miserable situación de abandono de aquellos que no tienen para pagar un sepelio digno para sus deudos, fundó la Cooperativa de Sepelios de Empleados Municipales y convencida de que esto era insuficiente se erigió en una de las fundadoras de FUNDAYAR,(3)entidad destinada inicialmente a socorrer a quienes privados de la posibilidad de la comida diaria tampoco podían, ni pueden, solventar los gastos de un ataúd.

Enferma ya de un cáncer que la llevó al quirófano seis veces a lo largo de casi quince años, funda ALGARROBO desde donde trabajó y dio hasta la última gota de su energía para aliviar el dolor de los enfermos de sida. Solía repetir con angustia o con indignación que los enfermos de sida son para la sociedad como los leprosos bíblicos. Nadie los quiere. Nadie los ampara. Nadie los contiene. Su casa era el lugar de reunión y de pequeñas celebraciones de quienes, antes o después sabían que morirían por esta enfermedad Allí, los enfermos de sida recuperaban su identidad, tenían nombre y apellido, anécdotas, historias de vida que Marta conocía hasta en sus más ínfimos detalles. Y en más de una oportunidad amparó en su casa a algunas pequeñas, sobre todo a las huérfanas, para que antes de morir se llevaran el calor de su afectuoso cuidado y el cariño de familiares y vecinos que compartían su encomiable tarea.

En sus últimos meses de vida impulsó la reforma del art.9 bis de la Ley pcial 6660 sobre el sida a fin de que se aplique la obligatoriedad de los médicos a informar a mujeres embarazadas para realizarse los estudios para detectar el virus de HIV .

Su especial modo de ser la llevó a transitar con elevada dignidad la inexorable experiencia de los universales: la vida y la muerte Murió con una muerte que sabía a plazo. Murió trabajando, tan silenciosamente como vivió su generosa vida. Murió soñando con transformar sus últimos sueños en realidad y a quienes la conocimos y la amamos nos transfirió la posta de que podemos, también, transformar la realidad en sueños.

Notas

1) Dirección Nacional de Educación del Adulto

2) Administración General de Aguas de Salta

3) Fundación Para Ayudar a los Hermanos Argentinos

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