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Pedofilia clerical

Histórica sentencia a 25 años de prisión al cura Escobar Gaviria

El cura Juan Diego Escobar Gaviria fue condenado ayer por el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay a 25 años de prisión al ser encontrado culpable de tres hechos de promoción de la corrupción de menores y abuso sexual simple de una cuarta víctima, agravado por su condición de ministro de culto. Se dispuso la prórroga de la prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme. El cura no estuvo en la lectura de la sentencia y sus abogados llegaron tarde.Resultado de imagen para cura escobar gaviria sentenciado

El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay condenó al sacerdote Juan Diego Escobar Gaviria por tres hechos de promoción de la corrupción de menores y el abuso sexual simple de una cuarta víctima.

La sentencia no deja lugar para las dudas. El sacerdote Juan Diego Escobar Gaviria fue condenado a 25 años de prisión por haber abusado de cuatro menores de edad en su paso por la parroquia de Lucas González.

“Escobar Gaviria actuó con intención y voluntad; quiso lo que hizo e hizo lo que quiso”, dijo la jueza María Angélica Pivas, presidenta del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, que condenó al sacerdote de nacionalidad colombiana en un fallo unánime por tres hechos de promoción de la corrupción de menores y el abuso sexual simple de una cuarta víctima, agravado esto por su condición de ministro de culto.

No estuvo presente en la sala –sus abogados, incluso, llegaron tarde a la lectura del veredicto–, pero se enteró de la resolución en la celda que seguirá ocupando en la cárcel de Victoria, ya que el tribunal también dispuso la prórroga de la prisión preventiva ante la posibilidad cierta de fuga.

El sacerdote colombiano se convirtió así en el primer miembro de la Iglesia en ser condenado por la justicia entrerriana por abusos sexuales a menores.

Los jueces le impusieron una pena de 25 años de prisión –tal como había solicitado el fiscal Federico Uruburu en su alegato– e inhabilitación y dispusieron la prórroga de la prisión preventiva ante la posibilidad de que el sacerdote ahora condenado “se ausente o se oculte para no tener que cumplir la condena”, según dijo la presidenta del tribunal. Eso a raíz de que Escobar Gaviria tiene doble nacionalidad argentina y colombiana y posee medios económicos para fugarse; y porque durante el tiempo que estuvo en libertad no pudo demostrar arraigo, ya que mintió sobre su lugar de residencia, ya que dio como su domicilio a la casa que un ex juez le alquila a una persona que aseguró no haber prestado su consentimiento para que el sacerdote se instalara allí.

Escobar Gaviria cumplirá su condena en la Unidad Penal Número 5 de Victoria, donde se encuentra alojado desde el 23 de abril.

NUEVA VIDA. “Ahora empieza una nueva vida para mí; quiero hacer todo aquello que antes no podía”, dijo Alexis Endrizzi, la única víctima denunciante que tiene 18 años, tras escuchar el veredicto que dio por cierto aquello denunció en su momento. La madre del joven también celebró el fallo del tribunal: “Mi hijo tiene justicia; se demostró que los chicos no mintieron” y agregó: “Es una impotencia enorme lo que se siente al saber que tu hijo sufrió todas estas aberraciones por este hijo de puta”.

Por su parte, el fiscal Uriburu destacó “el fallo histórico que dictó el tribunal, más allá de que es el primer sacerdote enjuiciado en la provincia (por abusos sexuales”. También puso de resalto la celeridad que tuvo el proceso porque “se logró una condena en poquito más de diez meses” y “la importancia de que el tribunal haya aceptado y tomado como prueba toda la evidencia de la Fiscalía, porque quiere decir que todo lo que se hizo sirvió”.

PRIMEROS PASOS. El sacerdote Escobar Gaviria ejercía su ministerio pastoral en la parroquia San Lucas Evangelista de Lucas González, a unos cien kilómetros de Paraná, adonde había llegado en el año 2005.

En principio, el 28 de octubre del año pasado, dos monjas del Colegio Castro Barros San José, de Lucas González, denunciaron al sacerdote por el abuso de un menor. El sacerdote fue detenido cuatro días después, aunque por pocos días, y en los días siguientes se sucedieron denuncias de otros niños.

De acuerdo con el relato de las víctimas, y que fue minuciosamente detallado por el tribunal, los abusos ocurrían en la habitación del sacerdote, en la casa parroquial.

Luego de dar misa, Escobar Gaviria invitaba a los chicos a mirar televisión, a comer y también a dormir, para lo cual les entregaba colchones que los menores utilizaban y acomodaban en el sector del living contiguo a la habitación.

De noche, el sacerdote salía de su habitación hacia el sector donde se encontraban las víctimas, de a uno por vez los alumbraba con una linterna, los llamaba a la habitación y allí los abusaba sexualmente.

Asuntos pendientes

El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay también hizo hincapié en la necesidad de que las víctimas continúen recibiendo asistencia psicológica. Un aspecto del fallo establece librar oficios al Área de la Niñez de la Municipalidad de Lucas González, donde residen las víctimas, para que los profesionales que se desempeñan allí, continúen brindando asistencia psicológica a víctimas.

También los jueces dispusieron que se envíe una copia de la sentencia al Arzobispado de Paraná –del cual depende–, ya que también se le abrió una investigación puertas adentro de la Iglesia Católica para determinar su responsabilidad en las denuncias.

Además, la justicia tiene bajo investigación la denuncia de una quinta víctima, cuyo caso se conoció a pocos días de iniciarse el juicio. La víctima ya había declarado en Cámara Gesell al inicio de la causa principal, pero en aquel momento defendió al sacerdote y no se animó a contar la verdad.

En los días previos al comienzo del juicio, el joven contó que comenzó a ser abusado por Escobar Gaviria cuando tenía 14 años, a poco de sumarse como monaguillo, y que eso se repitió hasta mayo de 2016, aproximadamente; y dijo que los abusos fueron en la casa parroquial y en el auto particular del cura, cada vez que viajaban a dar misas a Paraná.