Haití: no puede haber reconstrucción o reconciliación

Puerto Príncipe, marzo 12, 2012.- Al unísono, organizaciones feministas y sindicales marcharon por las calles de Puerto Príncipe el 8 de marzo, levantando la consigna de la justicia y contra la impunidad por los crímenes de la dictadura de Baby Doc Duvalier entre 1971 y1986. Declararon que con la impunidad de sus crímenes no puede haber reconstrucción ni reconciliación en el país.

La marcha, convocada por la organización sin fines de lucro Solidaridad Feminista Haitiana (SOFA por sus siglas en creole) y una organización sindical, Batay Ouvriye (Lucha Obrera), recorrió lugares clave desde las 10 de la mañana. Salió de la Calle Villemenay/Bois Verna en la capital y tuvo una parada frente al Ministerio de la Condición de la Mujer y Derechos de la Mujer.

Alli, Carole Pierre Paul Jacob, de SOFA, dijo que Haití necesita “un movimiento social, la lucha contra el sistema de impunidad que el presidente Martelly quiere que se mantenga”. Denunció los excesos del nuevo régimen, al que acusó de ayudar a mantener la impunidad, sobre todo en el caso de Jean Claude Duvalier.

El pasado 30 de enero, en la Fiscalía del Tribunal Civil de Port-au-Prince, una ordenanza del juez de instrucción Jean Carves respondió al ex dictador que debe ser juzgado solamente por los casos de corrupción y malversación de fondos públicos que se le imputan, pero no por los crímenes de lesa humanidad.

El presidente Martelly ha dicho que no se le debe juzgar por esos crímenes porque por encima de ellos está el proceso de reconciliación.

Pierre Paul Jacob destacó en su discurso, durante la marcha, que las autoridades estatales han obligado a aceptar que algunas personas no tengan que responder ante la justicia ni a la nación por los abusos y crímenes. “Con el pretexto de la reconciliación, se aboga por olvidar los innumerables crímenes de lesa humanidad cometidos por su régimen”, denunció.

Por su lado, el Colectivo contra la Impunidad , una articulación de organizaciones haitianas de derechos humanos, emitió un comunicado el que destacan que “con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, tenemos el recuerdo especial de todas las mujeres y las niñas víctimas de la dictadura de Duvalier que fueron torturadas, violadas, asesinadas, desaparecidas.”

Señalaron que no puede haber reconciliación ni reconstrucción en impunidad. “Las personas que lucharon contra la dictadura no actuaban por resentimiento, sino por la democracia y los derechos humanos”, dijo la feminista Danielle Magloire, coordinadora del Colectivo, al leer el comunicado durante la marcha.

Cuando pasaron frente a la sede de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), Maglorie demandó que se retire del país y que indemnice a las personas afectadas por la epidemia del cólera traída a Haití por los soldados de paz de la misión.

La marcha culminó en la sede del Parlamento, exigiendo a los diputados y senadores que impidan la renovación de la Misión y que demanden que los “cascos azules” (soldados de la Misión) sean juzgados en Haití por su responsabilidad en la epidemia del cólera y por denuncias de abusos contra la población.

La Misión llegó a Haití en 2004 y no tiene fecha de salida. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el órgano responsable de definir los términos del mandato, que se renueva cada seis meses.

La relación entre la actuación de la MINUSTAH y los derechos humanos de las mujeres tiene las mismas conexiones que las que las feministas han hecho entre la Dictadura Duvalier y las violaciones sexuales y los abusos contra las mujeres, a juicio de muchos observadores.

En 2007, las feministas llevaron un caso legal que ganaron en las cortes haitianas, en el que acusaron a más de 100 cascos azules por forzar a niñas hasta de 13 años para tener sexo con ellos a cambio de un dólar. Una de las feministas que murió en el terremoto, Magalie Marcelín de Kay Fanm (Casa de la Mujer), fue la abogada que llevó el caso.

Este hecho vergonzoso persiste aún en la memoria de muchas haitianas y ahora se confirma como una práctica más común de lo que se pensaba. Las evidencias vuelven a surgir más recientemente y aunque se refieren a la violación de un niño, este hecho documentado en video ha propiciado que más victimas hablen sobre lo que les pasa a las mujeres en los campamentos y otros lugares donde opera la MINUSTAH. Actualmente se realiza una investigación a mayor profundidad sobre los casos.

La representante de ONU Mujer en Haití, Kathy Mangones, declaró ese día que “esta sociedad seguirá siendo desigual y discriminatoria siempre que se aísle a las mujeres impidiendo su participación en el proceso de toma de decisiones, así como en el de la reconstrucción tras el terremoto o como parte de la refundación democrática de la sociedad y el ejercicio de sus derechos.”