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Guido Montoya Carlotto

“Hace dos días sé quién soy o quién no era”

Por primera vez, apareció en público el nieto de Estela de Carlotto. Dijo que seguirá llamándose Ignacio. Pidió que su restitución “sirva para potenciar la búsqueda” de nietos de Abuelas. Confesó su alegría y reveló que se reunió con la presidenta Cristina Fernández.Estela-e-Ignacio

“Convulsionado” y “feliz”. Así dijo ayer sentirse Ignacio Hurban en su primera aparición pública, después de que el martes pasado se enteró de que es el nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, como culminación de una búsqueda que comenzó 36 años atrás.

La “convulsión” tiene que ver con lo que Hurban, de 36 años, músico de profesión, vivió durante las últimas 72 horas, desde que a primera hora de la tarde del miércoles su tía Claudia, hija de Estela y presidenta de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), le confirmó telefónicamente a Olavarría, donde reside, que es hijo de Laura Carlotto y de Walmir Oscar Montoya.

“Estaba tocando el piano en mi casa, tomando mate y comiendo unos bizcochos en un día que parecía ser normal, y recibí el llamado de Claudia: ‘Dio positivo. Sos el nieto de Estela’. Llamé a mi mujer (Celeste, junto a él y su abuela, en la mesa de la conferencia de prensa), a mis amigos, y desde entonces estoy arriba de un auto –dijo con el permanente buen humor con que habló ante los periodistas–. Y acá, en Buenos Aires, frente a todos ustedes”.

Al día siguiente, el miércoles, fue el encuentro con la abuela, los tíos y los primos de Carlotto, en La Plata. “El reencuentro fue maravilloso. Es una familia enorme”, dijo, para de inmediato reconocer que como hombre de campo (sus padres adoptivos son peones rurales), “tengo que practicar más eso de los abrazos”. Pruebas al canto: ante el desubicado y persistente grito de fotógrafos y camarógrafos (“¡Dense un abrazo!”), el abrazo llegó dos veces, sobre el final, luego de que él apoyara su mano izquierda sobre el hombro derecho de su abuela: “Lograste tocarme, lograste tocarme”, le bromeó ella.

Y anteanoche, la reunión con la presidenta Cristina Fernández, en Olivos. “Yo charlando con ella, y ella charlando conmigo. Es una persona que, yo ya sabía, está muy comprometida con esta causa”.

También con estas 72 horas de “convulsión” tuvo que ver la filtración desde el juzgado de María Servini de Cubría de su identidad (Ignacio Hurban) y su residencia en Olavarría. “No sabemos quién filtró algo”, dijo él. “Sí, sabemos”, dijo su abuela. La filtración puede tener efectos contraproducentes: es la primera vez entre los 114 nietos restituidos que se difunde su identidad, en contraposición a la reserva absoluta resguardada en los anteriores.

“Feliz”, sin embargo, dijo estar el nieto 114. “Es maravilloso y mágico lo que está pasando. Es una alegría enorme, no sólo por mí, sino porque yo sabía que esta respuesta iba a traer alegría a mucha gente. Veo su alegría en sus ojos”, dijo mirando a su abuela materna, rodeado de familiares de Carlotto y de algunos Montoya, venidos desde Caleta Olivia.

¿Ignacio Hurban o Guido (el nombre que su madre quería darle) Montoya? “Me siento más cómodo y estoy acostumbrado a mi nombre, Ignacio, y lo quiero seguir conservando, pero entiendo que hay una familia que hace mucho me llama Guido y para ellos soy Guido”, dijo, con una expresión de ternura, siempre sonriente, “Pacho”, como lo llaman sus amigos. Calmo y contemplativo con el más de un centenar de periodistas nacionales y extranjeros que colapsaron el semipiso del primer piso de la casona–sede de Abuelas, en el barrio Montserrat.

“Espero que esta situación sirva para cicatrizar la herida y para potenciar la búsqueda” de los alrededor de 400 nietos hijos de detenidos-desaparecidos que desconocen su identidad, se esperanzó Ignacio, tras expresar su identificación con la lucha de Abuelas: “Son un acto de amor frente a la vida. Mi vida nunca tuvo un tinte distinto a lo que ellas pregonan. Esta restitución no deja de ser un símbolo. Es una pequeña victoria en una gran derrota (la dictadura)”.

Ignacio fue reservado respecto de su adopción por la pareja de peones rurales que lo crió “en el mayor de los amores”. Contó que supo que era adoptado el 2 de junio pasado, día de su cumpleaños, “por una serie de azares que signan toda búsqueda”. Pero comenzó a dudar sobre su verdadera identidad durante un festival de Músicos por la Identidad, en 2010.

“Hubo indicios anteriores. Ruidos en la cabeza, unas mariposas que dan vueltas fuera del campo visual. Hay cosas que no las sabés, pero las sabés, y empezás a preguntarte. Por ejemplo, por qué mi vocación por la música (su padre biológico también lo fue) habiendo sido criado en medio del campo”, manifestó.

La relación con Weisz

Ignacio relató la relación que comparte desde antes de conocer su origen con Juan Weisz, hijo de desaparecidos que reside en Olavarría. “Quizás en la sangre, en la genética” hay algo que hace “que uno vaya buscando naturalmente la verdad”.

Declaraciones

Ignacio Hurban (El nieto recuperado de Estela de Carlotto). 

“Mi recuperación no deja de ser un símbolo. Todos los que tengan dudas vayan a hacerse el examen de ADN. Mi miedo era no encontrar nunca a mis padres”.

“Los valores de mis padres deben haber estado en algún lado mío. Si no, en los ’90 habría ido para otro lado, pero me incliné por ser artista, que es una actividad política”.

Imagen : Télam