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DEL LIBRO MUJERES DE SALTA TESTIMONIOS DE VIDA

Gerónima ?Dina?Zapana ? Villa Soledad(1)

En algún momento de su dura vida hubo lugar para los sueños: leer y aprender literatura. Y viajar por el país, sólo por el placer de conocerlo.

Sus primeros recuerdos de infancia están atados a la imagen de un camino tortuoso e interminable, cuando sus padres decidieron traerla a lomo de mula, desde Santa Ana de los Valles en la Puna Jujeña, hasta la ciudad de San Salvador de Jujuy. Allí quedó en custodia de una familia de extranjeros a los cuatro años, ?para que estuviera bien y fuera a la escuela?Lejos de eso, vivió los nueve años más crueles de su vida, en condiciones efectivas de esclavitud. Con la cabeza rapada, las sobras eran su comida diaria que apenas le aportaban la energía necesaria para baldear patios, limpiar el jardín, lijar y pintar paredes, macetas, rasquetear y encerar pisos y zurcir medias para cinco adultos.

Amenazas de azotes si lloraba, órdenes y pinchazos con la aguja si no aprendía a zurcir, fueron la única comunicación que mantuvo con los miembros de esa familia durante los nueve años.

Conoció a su madre a los trece años, cuando ésta debió permanecer internada en el hospital de Jujuy por algunos meses, afectada por una hemiplejía?Tanto que había sufrido me había olvidado la cara de ella-afirma-Ahí la he reconocido. Mi mamá y mis hermanas eran corpulentas grandotas. Yo no sé porqué no he crecido, será por tanto que trabajé, soy la única petisa de todas? Allí decidió que no regresaría al lugar donde la maltrataban tanto.

Luego de trabajar en el Hogar de Niños San Cayetano, y de cobrar su salario con cheques que no sabía firmar, luego de trabajar como niñera, reunió el dinero necesario para comprarse vestimenta digna por primera vez y el pasaje para viajar a Humahuaca donde se habían instalado sus padres. En esa ocasión conoció a algunas de sus hermanas y recuerda que al hablar con sus padres? no sentí ese cariño a la madre, al padre, uno dice en grande, es el desamor por el desarraigo?

Siendo adolescente aprendió a leer y escribir?me enseñaban los chicos, ellos estaban aprendiendo a deletrear. Con ellos aprendí a escribir-sostiene-a leer, primero a poner mi nombre y contaba con los dedos y sumaba?.

Fue paseando a los niños que cuidaba, en la plaza de Libertador San Martín, en Jujuy, donde conoció a su futuro esposo. El le hablaba afectuosamente, creyó que eso sería el amor y se casó .Antes había obtenido la ?bendición?de su padre, de paso por la localidad de Libertador San Martín?me dijo que si estaba sola y mi mamá lejos y no tenía quién viera por mí, era lo mejor que me podía pasar, que nos casemos. Mi papá se despidió de mí porque tenía que viajar y me dejó con él?y yo con mi bolsita me fui con él al lote a vivir?yo no quería tener relación con él porque yo no lo quería??

Establecida en un ?lote?del Ingenio Ledesma continuó haciendo allí lo que hizo toda su vida: trabajar duramente. Además de atender su casa y sus hijos, cocinaba para los responsables del lote, tarea que prosiguió realizando años después en una finca tabacalera de Rosario de Lerma, junto a sus hijos, sola, pues la realidad le había sido crudamente revelada: sólo por sí, las palabras afectuosas no son amor.

Vendida la finca se desempeñó como lavaplatos y parrillera de un restaurante desde las 24 horas a las ocho de la mañana. Solía dormir un par de horas y de 19 a 23 horas finalizó su primaria en el Hogar Escuela de Salta.

Despachaba pollos y pizzas en la vieja confitería de la Terminal cuando su hija Mirta fue detenida por razones políticas. Tiempo antes había conocido a una admirable luchadora por los Derechos Humanos: Lucrecia Barquet. Munida de los documentos exigidos, visitaba al esposo de Lucrecia, preso político, y acercaba frutas, papel higiénico y noticias de los seres queridos, a los detenidos por la misma causa.

Fueron eternos ocho años, en que debió peregrinar por dependencias del Ejército, Policía Federal, Penal Villa Las Rosas y la Unidad Penal de Devoto en Buenos Aires, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Asociación Madres de Plaza de Mayo y todas las embajadas extranjeras en el país, en busca de noticias sobre su hija.(2)

Hoy, en la dura vida de Dina todavía hay espacio para más sueños, como el de que sus nietos, sus hijos y todos los habitantes del país tengan trabajo y puedan vivir con justicia y dignidad.

Menuda y de baja estatura, Dina se pregunta porqué no alcanzó la talla considerablemente alta de su madre y sus hermanas. Pero menuda y pequeña, se erige como un paradigma de vastas dimensiones morales. No solo por haber enfrentado abnegadamente una vida de trabajo, sino por su lucha por la libertad de su hija y la libertad de todos los presos políticos. Por haber participado junto a otras luchadoras, de reuniones, cuando estaban prohibidas y marchas en pleno gobierno militar. Pese a los insultos y las pedradas de quienes pertenecían o eran simpatizantes del Régimen.

Por haber criado y educado a su nieto Mariano nacido en prisión. Por haber sido una de las fundadoras de las Organizaciones de Derechos Humanos en Salta. Por no claudicar, pese a los allanamientos y persecuciones antes y durante todo el Proceso. Porque, con una jubilación mísera, debe continuar trabajando casi a los setenta años y con ganas de cantar en un coro de jubilados con el que espera, algún día, conocer el país.
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(1) Barrio ubicado hacia el Sudeste del centro de la ciudad. Se accede a él a través de la Avenida Hipólito Irigoyen. Según el Censo Nacional de Población Hogares y Viviendas 2001, realizado por la Dirección de Estadísticas de Salta, Villa soledad cuenta con una población de 8.727 habitantes.

(2) Dina Zapana recuerda que realizó su primer viaje a Buenos Aires entre agosto y septiembre de 1977, con su nieto Mariano, nacido en prisión y cuando aún no había cumplido los dos años de edad .En esa oportunidad, compartió con las Madres de Plaza de Mayo, una Marcha por la Resistencia de los días jueves y conoció a la inolvidable Azucena Villaflor, fundadora de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y desaparecida por la dictadura militar en Diciembre de 1977.

FOTO: www.mercotour.com.ar