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Género y Ética

EVALUACIÓN
A. En función de su lectura de los textos de ética y sus conocimientos de la tradición feminista, elabore una reflexión sobre las relaciones entre ética y feminismo.
Para iniciar esta reflexión diremos que la ética es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres y mujeres en la sociedad (Sánchez Vázquez, 1986:38), entre sus funciones cabe destacar la de fundamentar la moralidad, aplicar en distintos ámbitos sus principios y clarificar el ámbito de lo moral.

No debemos confundir ética con moral. Mientras la primera es teoría que estudia los comportamientos humanos en general, la moral nos habla de determinados principios según los cuales debemos guiar nuestro comportamiento.

Coincidimos con Sánchez Vázquez en que la realización de la moral es una empresa colectiva, es decir, un proceso en que participa la sociedad en su conjunto y en el cual las relaciones, instituciones y organizaciones juegan un papel decisivo (1986:64).

Si la ética es una reflexión sobre la norma, ¿cuales serían las normas que desde una postura feminista hemos de analizar?

Graciela Hierro (1985) hace importantes aportes sobre lo que ella llama ?condición femenina?, donde analiza justamente las normas que regulan la posición de las mujeres en la sociedad. Dice, siguiendo a Simone de Beauvoir, que la característica central de la condición de las mujeres es ?ser para otro?, y que esto significa inferiorización, control y uso. A esto se agrega la mistificación de la condición femenina a través de tratos galantes y privilegios. A esta condición femenina se agregan el control sobre la sexualidad de las mujeres y la exclusión del mercado de trabajo, con la consiguiente gratuidad de su trabajo doméstico de reproducción. Seguidamente argumenta que todas estas características obedecen a factores culturales.

Creemos que estas características de la condición femenina relatadas por Hierro, que hacen a la condición femenina surgen de un amplio e histórico entramado socio-cultural en que se gesta y de él se desprenden las normas morales que rigen endógena como exógenamente nuestro comportamiento.

Amorós, en este sentido dice que lo grave es que la ideología patriarcal ha modelado nuestro propio inconsciente, hasta el punto de que la representación que las mujeres nos hacemos acerca de nosotras mismas y de nuestro rol en la sociedad no es sino nuestra propia asunción de las consignas patriarcales (1985:112).

La teoría feminista ha criticado a la teoría ética. ¿Existe una ética feminista? ¿o se trata de una ética para mujeres? Celia Amorós niega que exista una ética para mujeres, mientras argumenta que una ética feminista es una crítica de la ética. Es una ética que denuncia la ficción universalidad que es presupuesto ideológico de las distintas éticas que se han propuesto a lo largo de la historia (1985:116).

Toda vez que nos posicionamos desde una postura feminista como aquella que tiende a generar un cambio social, contrario a la desigualdad de las mujeres, debemos analizar los postulados mencionados precedentemente.

Beauvoir en la década de los 70 argumentó que el feminismo es ?un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente? (en Amorós 1997:385). Sobre esta frase Amorós dice que nos ilustra sobre el lugar que debe tener la ética en el feminismo. Si solamente hablamos de movilización, la ética es absorbida por la política. Si es sólo un modo de vivir el feminismo se convierte en eticismo.

Hablar de la ética como ciencia del comportamiento moral nos obliga a pensar por un lado cuál es ese comportamiento moral que hemos de estudiar. Graciela Hierro nos dice que ?el gran problema moral de nuestro tiempo es la cantidad de sufrimiento generada por la opresión de las mujeres en las sociedades patriarcales? (en Amorós 1997:405).

Es por todo ello que consideramos que desde el feminismo se debe continuar en la crítica del patriarcado como sistema de valores, creencias y normas. Pero esta lucha debe darse en la sociedad en su conjunto y en cada una de las organizaciones, instituciones y grupos que en ella conviven. Y en este sentido es central el rol que las mujeres tenemos, sobre todo quienes ocupamos determinados lugares ?ya sea por haber podido acceder a estudios universitarios, o por el rol que tenemos en nuestras organizaciones o espacios de trabajo- para llevar el debate acerca de los valores universales masculinos y la importancia de la reivindicación de los valores femeninos y el rescate y revalorización de la experiencia moral de las mujeres.

B. La idea de que la virtud tiene género se encuentra en el pensamiento ético de muchos grandes filósofos (cfr. Kant). Pero también hay críticas a esa noción de ?virtud con género? (cfr. Wollstonecraft). En el contexto del pensamiento feminista contemporáneo, a pesar de los cambios producidos en la condición de las mujeres, la idea de una ?ética femenina? sigue estando presente. A partir de su lectura del texto de Carol Gilligan y las críticas realizadas a esta propuesta, realice una síntesis de las elaboraciones actuales sobre el tema, y su opinión al respecto.

La autora Carol Gilligan en su obra La moral y la Teoría, Psicología del Desarrollo Femenino (1985) plantea a partir de diversos estudios realizados que varones y mujeres muestran diferencias en su razonamiento moral. Mientras, para la autora, los varones demuestran una tendencia hacia el razonamiento moral lógico, matemático, ordenado por las normas, una ?ética de la justicia y del derecho?, las mujeres tienden a contextualizar y analizar cada caso de acuerdo con las relaciones sociales que se juegan en él, inclinándose por una ?ética del cuidado?.

Analiza la obra de Freud, argumentando que, para este autor, existen diferencias entre el desarrollo de las mujeres y el de los varones. En la relación con las madres, las niñas, al identificarse como mujeres, se perciben similares a sus madres, en tanto, los niños, al definirse como varones separan a sus madres de sí mismos (1985:23). Por tanto, la virilidad es definida por medio de la separación, mientras que la femineidad es definida por el apego (1985:25).

Ha habido diversas voces que se han alzado en contra de esta tesis, centralmente por los efectos que produce el hecho de afirmar una desigualdad entre ambos sexos desde el punto de vista ético y moral. Toda vez que damos a varones y mujeres características que le son propias, que están dadas por su sexo, y que justamente, tienden a dar a mujeres el lugar del cuidado, del afecto, de la comprensión, se torna complejo el debate acerca de las reivindicaciones de género.

Por su parte, Carol Stack en su artículo Voces distintas, visiones distintas: género cultura y razonamiento moral (1990), refiere haber hecho investigaciones a mujeres jóvenes y adultas que le dan diferente resultado respecto de las conclusiones a que llega Carol Gilligan. Aduce que el género es solo una de las variables que configuran la moralidad (también la configuran la clase, la raza, la cultura, la estructura étnica, entre otras).

Katha Pollit en ¿Son las Mujeres moralmente superiores a los hombres? (1993) también escudriña sobre la posibilidad de una moralidad diversa entre varones y mujeres. Parte de analizar postulados universales sobre la identificación de mujer-madre y la relación de esta díada con valores como la paz, el cuidado, la humanidad. Critica a las teóricas del feminismo de la diferencia por atribuir a las mujeres características que son más del orden de lo natural, esenciales, que relacionadas con situaciones socio-económicas (1993:332). Analiza la tesis de Sara Ruddik quien sostiene que es el trabajo de la maternidad el que hace desarrollar a mujeres virtudes gilliganianas (1993:334) -del cuidado, del afecto-, y que ese trabajo al ser desarrollado por hombres, también generaría estas virtudes en ellos.

Finalmente dice nadie está pidiendo que otros grupos oprimidos obtengan su libertad alegando que son más buenos (1993:344), con lo que termina de cerrar su crítica a la pretendida moralidad superior ?al menos diferente- de las mujeres.

Desde nuestra postura, decimos que es cierto que, al menos en la generalidad, muchas mujeres hemos desarrollado una moralidad que tiene que ver con el planteo de Gilligan, pero tiene que ver con una forma de educación (Bonaparte:1997), con factores culturales (Hierro:1985), con una crianza, en definitiva con el patriarcado como sistema estructural que ha calado la conciencia de las sociedades (Palacios:2002); contrario sensu, ello no implica que sea producto de la naturaleza o de la biología; también es importante tener en cuenta otras variables en la construcción de la moralidad (Stack:1990); en el trasfondo de estas cuestiones existe una disputa por el poder; es esencial el papel de la educación para la promoción de una sociedad más equitativa, donde se (re) valorice la experiencia de las mujeres, donde los varones se involucren más en el cuidado; se trata, fundamentalmente, de un planteo ético ? político.

C. Realice una lectura crítica del artículo ?Dignidad y vocación de mujer? (Victoria Camps), y relaciónelo con el tema de los derechos humanos de las mujeres, y los obstáculos para su efectivo ejercicio.

Victoria Camps en Dignidad y vocación de mujer (1998) estudia la carta apostólica de Juan Pablo II ?Mulieris Dignitatem? (La Dignidad de la Mujer).

Hay igualdad, pero con diferencias, en el cristianismo dice, en relación a que las mujeres no pueden acceder al sacerdocio. Según Camps, si bien, Dios crea al hombre y a la mujer en igualdad de condiciones (1998:112), el papel de la mujer es especial, ella es ?llena de gracia?.

Jesús, dice, no solo defiende a las mujeres de la discriminación sino que las trata como iguales. Sin embargo, el pecado original rompe la unión entre los humanos y Dios, y la unión entre hombres y mujeres.
El mensaje divino, entonces, irá dirigido a la superación del mal y la injusticia, a recuperar los derechos y la dignidad perdidos, a restituir la igualdad originaria (1998:114).

Agrega, citando al Papa, que el verdadero significado de los derechos de la mujer consiste en ?la dignidad y vocación que resultan de la diversidad específica y de la originalidad personal del hombre y de la mujer? (1998:114).

Seguidamente, hace alusión a la Virgen María, diciendo que en ella confluyen las dos dimensiones que configuran la ?esencia de la feminidad?: maternidad y virginidad. La virginidad de la mujer es diferente a la del hombre.

La autora señala que el movimiento feminista se encuentra desorientado, debiendo insistir en la incorporación de las mujeres en la vida pública pero llevando la marca de ?sensibilidad? propia de éstas.

Es interesante ver en estos pasajes cómo los derechos se presentan como una suerte de puente hacia la recuperación de la igualdad originaria.

Lo que resulta extraño es la utilización de dignidad como un valor en sí mismo, y la vocación como el papel, el rol.

Cuando hablamos de derechos humanos de las mujeres, nos referimos a un concepto compuesto. Derechos humanos, son aquellos derechos universales, inalienables, que corresponden a todo ser humano por el hecho de ser tal. Nacen como tales después de la segunda guerra mundial, aunque su historia y antecedentes se remontan a siglos atrás.

Pero a esos derechos humanos, le agregamos ?de las mujeres?, ya que si bien los derechos humanos eran universales conceptualmente hablando, en la práctica no contemplaban determinadas situaciones relacionadas con la condición de mujer.

*Trabajo Posgrado Especialidad Estudios de Género Universidad Nacional de Salta

BIBLIOGRAFÍA

AMOROS, Celia, Ética y Feminismo, en Tiempo de Feminismo, Cátedra, Madrid, 1997.

Notas para una ética feminista, en C. Amoros, Hacia una crítica de la razón patriarcal, Anthropos, Barcelona, 1985.

CAMPS, Victoria, El siglo de las mujeres, Cátedra, Madrid, 1998.

CARRIQUE, Violeta, Aborto y derechos humanos de las mujeres, en Temas de Filosofía, CEFISa, Contínuos, Salta, 2001.

GILLIGAN, Carol, La moral y la Teoría, Psicología del Desarrollo Femenino, F.C.E., México, 1985.

HIERRO, Graciela, Ética y Feminismo. UNAM, México, 1985.

MAFFÍA, Diana, De los derechos humanos a los derechos de las humanas, en MAFFIA D. y otra Capacitación política para mujeres: género y cambio social en la Argentina actual, Feminaria Edit. Buenos Aires, 1994.

PALACIOS, María Julia, ?Todos? no es ?Todas?, Cuadernos de Humanidades Nº 12, Facultad de Humanidades, UNSa, 2002.

POLLIT, Katha, ¿Son las Mujeres moralmente superiores a los hombres?, en Debate Feminista, Año 4 Vol. 8, México, 1993.

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