Noticias Destacadas

Género y Ciencia

Algunas feministas explican al patriarcado como el sistema de acuerdos interclasistas entre varones basados en un modo de pensar, normas, prejuicios, acciones varias, que refuerzan y legitiman, la subordinación de la mujer.

La feminista Heidi Hartman define el patriarcado como ?el conjunto de relaciones sociales entre los varones, relaciones que si bien son jerárquicas, establecen vínculos de interdependencia y solidaridad entre ellos para dominar a las mujeres?([1)])

Para legitimar esa desigualdad, es la propia sociedad la que elabora los mecanismos sobre los que se va cimentando esa desigualdad, en una relación asimétrica de poder, donde las características masculinas son las más apreciadas socialmente

El patriarcado funciona ? entre otras cosas- en base a la aceptación acrítica de roles estereotipados, a modo de un andamiaje rígido que se estructura en base a dicotomías, según explica la filósofa Diana Maffía, asociadas a lo femenino y lo masculino, tales como:?objetivo- subjetivo, universal ? particular, racional- emocional y una larguísima lista de conceptos antagónicos culturales?(2)Afirma Maffía que?esto que llamamos dicotomía, estos pares de conceptos exhaustivos y excluyentes, han dominado el pensamiento occidental, siguen dominando nuestra manera de analizar la realidad como ámbitos separados que se excluyen mutuamente y por fuera de los cuales no hay nada?(3)

El género como categoría política de análisis, cuestiona y desmonta, las configuraciones sociales, que, a través de prejuicios, mitos y generalizaciones, han ido construyendo la idea de lo femenino y lo masculino. A la luz de la perspectiva de género, son muchas las investigadoras feministas- sobre todo en las últimas décadas-que nos proveen las herramientas necesarias para la exploración crítica de la ciencia como un constructo social y el modo de producción patriarcal del conocimiento.

Del examen de la entrevista realizada a la Doctora en Ciencias Biológicas, e investigadora del CONICET, Marisa Fabrezi, surge que la entrevistada no registra con mirada crítica, las estructuras sexistas, de un ámbito laboral jerarquizado, ni los múltiples estereotipos que encorsetan su condición de mujer y científica. De sus dichos, se desprende que ?aún con contradicciones-percibe al mundo como ?naturalmente? equilibrado entre hombres y mujeres. Aunque ha obtenido importantes logros profesionales, niega las dificultades, en la consecución de estos logros, por su condición de mujer. Podríamos pensar que alguien que eligió una especialidad no tradicional y de difícil acceso para las mujeres, podría visualizar con más claridad, los roles de género.

La médica e investigadora Alicia Ferreira sostiene al respecto que ?la anestesia crítica provocada por la formación profesional con una ideología sexista, impiden a muchas mujeres darse cuenta del orden que continúan reproduciendo? ( 4) Mi experiencia como periodista en el contacto, reiterado, con mujeres académicas de distintas universidades del país, me indica que una mayor formación intelectual no se traduce en el desarrollo de una conciencia de género. Antes bien, como lo explica Ferreira, el acceso de las mujeres a profesiones no tradicionales? suele interpretarse como un signo de igualdad, ocultando las muchas desigualdades que aún persisten?(5) Una manera de invisibilizar la discriminación hacia la mujer, es afirmar- como lo realiza la Doctora Fabrezi- que la producción científica tiene que ver con una cuestión de capacidad o interés .La filósofa Maffía comenta que, tanto en España como en Argentina?, se perpetúan sistemas de exclusión que empujan a las mujeres a la base de la pirámide profesional?(?)?Y refuerzan en aquellas que finalmente alcanzan los preciados primeros lugares, la ilusión de que con esfuerzo suficiente, cualquier mujer puede llegar?(6)Advierto en estas aseveraciones una suerte de reduccionismo ideológico .No solo porque se ignora que la producción del conocimiento científico, está jerarquizada dentro de una escala masculinizada, sino, porque al sostener que cualquier mujer, o que cualquiera que tenga capacidad y convicción puede lograrlo, se encubre, en realidad, que no todas pueden hacerlo. No todas cuentan con las herramientas para romper con los paradigmas androcéntricos y la posibilidad de realizar nuevas formulaciones teóricas más inclusivas. No todas cuentan con las posibilidades de enfrentar las estructuras sexistas de poder, dentro de su propio ámbito laboral, social y familiar. No todas pueden,- en profesiones que requieren dedicación a tiempo completo- por razones culturales o económicas, tercerizar la cuestión doméstica, casa, niños/as y cónyuge, incluido ( en caso de que lo hubiera).Porque aunque los hombres ?colaboren? con las tareas domésticas, las energías disponibles no son iguales para varones que para mujeres, como explica Alicia Ferreira? las mujeres, aún aquellas privilegiadas que no deben ocuparse de la ejecución material de las labores domésticas, corren siempre con la responsabilidad de la gestión mental de las mismas, de toda la tarea gerencial que incluye las disposiciones para el cuidado de lo niños, para la provisión y preparación de los alimentos, para el cuidado de la ropa y la limpieza de la casa. Durante las horas de trabajo la cabeza nunca está totalmente libre de alguna de estas preocupaciones Esto marca una diferencia importante con los varones y significa mayor carga mental y mayor desgaste?(7)

La Doctora Fabrezi goza de un enorme prestigio en el ámbito académico y social, no obstante, aunque de sus dichos puede desprenderse una velada crítica hacia el modo de producción masculino, se lee además una autodesvalorización frente a las aptitudes de sus colegas varones. El proceso individual y social de adquisición del género se cimenta sobre la base de la supremacía masculina por sobre la femenina. Por otro lado, las conceptualizaciones y metodologías de producción científica se construyeron, a lo largo de la historia, con presupuestos epistemológicos que discriminaron, desvalorizaron o directamente omitieron a la mujer. ?El tema más inmediato para una perspectiva feminista de las ciencias naturales- sostiene Evelyn Keller- es la mitología popular, profundamente enraizada que sitúa la objetividad, la razón y la mente como si fuera una cosa masculina, y la subjetividad, el sentimiento y la naturaleza como si fuera una cosa femenina?(8) Es decir que en esta división dicotómica del campo emocional e intelectual, lo particular, emocional, personal, será patrimonio femenino y lo racional, impersonal y general, patrimonio masculino.

Visualizo en esta entrevistada- como ella misma lo afirma-la inclinación a una forma de relación laboral, cooperativa y solidaria, con un tipo de conducción horizontal hacia abajo, pero respetando las jerarquías o el modo vertical de organización hacia arriba. Uno de los estereotipos de la sociedad patriarcal prescribe que las mujeres deben ser dóciles, pasivas, no competitivas y no son muchas quienes se atreven a sufrir la sanción social por romper con los estereotipos. En general para asumir espacios de poder, las mujeres deben masculinizarse, porque como dice Maffía ?están asumiendo rasgos valorizados socialmente?(9)

Por otro lado,? muchas madres profesionales, se autoexcluyen de las competencias por nuevas oportunidades en la profesión- afirma la lingüista Ann Good- por el temor, muy justificado, de que ese crecimiento en la carga de trabajo las ate a responsabilidades profesionales más pesadas, las obligue a viajar más y trabajar más horas, cosas incompatibles con las necesidades de los niños (y del esposo) en la casa?(10)

En este esquema patriarcal, los hombres se han investido a sí mismos de autoridad social. La ciencia no ha permanecido ajena a este proceso. Antes bien, desde la propia autoridad que la ciencia se adjudica o que le adjudica la sociedad, se han utilizado estos presupuestos científicos para discriminar a la mujer. Y para aquellas mujeres científicas, que han sido disciplinadas a partir de los estereotipos, se les dificulta la discusión de la autoridad en un campo donde, el discurso y la producción han sido, históricamente, masculinos.? La ciencia ha sido producida- sostiene Keller- por un subconjunto particular de la raza humana, es decir, casi totalmente por hombres blancos de clase media, que ha evolucionado bajo la influencia formativa de un ideal de masculinidad particular?(11)

Al no contar con la perspectiva de género, como categoría de análisis, a muchas mujeres científicas se les hace difícil visualizar que se desenvuelven en un ámbito de trabajo jerarquizado, donde los espacios de decisión y de poder son ocupados- sin solución de continuidad -por hombres. Hombres interesados en mantener sistemas de conocimientos sesgados y que no son, al decir de las muchas epistemólogas feministas, sistemas ideológicos neutrales.

En las conclusiones de una meticulosa investigación acerca de la discriminación en la ciencia en la que se toma como centro de análisis al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas ( CONICET), realizada por la Dra Diana Maffía, se afirma que? dado el carácter conservador de las instituciones, la composición de su sistema jerárquico y de evaluación, tiende a perpetuar algunos rasgos compartidos: entre ellos el sexo de los investigadores Las mujeres que logran llegar a lugares destacados han sido ? domesticadas?en la invisibilidad de género y la supuesta neutralidad de la ciencia, al punto de afectar su autopercepción?(12)

El lenguaje es el lugar desde donde nos describimos y describimos el mundo. Es el sistema mediante el cual expresamos nuestras ideas, valores y creencias y el que vehiculiza los contenidos de desigualdad entre los sexos En el proceso en el que se internalizan estos contenidos sesgados, participan activamente, la familia, la escuela, la iglesia, la sociedad, los medios de comunicación, el estado. La entrevistada, Dra. Fabrezi, se expresa refiriéndose a ella misma y a sus colegas mujeres, permanentemente en masculino. La filósofa María Julia Palacios sostiene que ?la masculinización del lenguaje forma parte de los mecanismos de interiorización de roles sociales porque como dice García Mesaguer, la lengua no solo es el resultado de una cultura, sino condicionamiento del pensamiento y de la conducta, la lengua es sexista, porque la cultura lo ha sido y la cultura tiende a ser sexista porque la lengua lo es? (13)

Desde la antigüedad, pasando por los padres de la ciencia moderna, el lenguaje científico, en base a comparaciones y metáforas, ha sido discriminatorio, peyorativo, sino violento, contra las mujeres. El sexismo en el lenguaje de la ciencia no es casualidad y si es objeto de crítica de las feministas es porque como dice Maffía ?el lenguaje utilizado influye en la representación cognitiva y no solo la expresa? (14) .Que se elimine la mirada femenina en el espacio científico es una pérdida como lo expresa Diana Maffía? Es una pérdida para la ciencia y para el avance del conocimiento humano, porque se estrechan los horizontes de búsqueda de la ciencia misma. Y es también, una pérdida para la democracia, porque todo intento hegemónico (también el del conocimiento) es ética y políticamente opresivo.?(15)

Bibliografía

1.- Hartman, Heidi,? Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresista entre marxismo y feminismo?, Zona Abierta, n 24, 1980 en Cobo Bedia, Rosa, ?Género?, Diez palabras claves sobre Mujer, Navarra, EVD, 1995.

2.- Maffía, Diana,? Contra las Dicotomías: Feminismo y Epistemología Crítica, Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, UBA, 27.

3.- Maffía, Diana, op.cit., 28.

4.- Ferreira, Alicia,? Las Médicas: desarrollo profesional y género?, en Kohen, Beatriz (comp.), De Mujeres y Profesiones, Buenos Aires, Ed. Letra Buena, 1992,128

5.-Ferreira, Alicia, ibid.

6.-Maffía, Diana, Comentario a ?Las mujeres y la universidad española: estructuras de dominación y posición de las mujeres en el profesorado universitario?, de Fátima Arranz Lozano, 30

7.-Ferreira, Alicia, ?Las Médicas: desarrollo profesional y género?, en Kohen, Beatriz (comp.), De Mujeres y Profesiones, Buenos Aires, Ed. Letra Buena, 1992,132.

8.-Keller, Evelyn Fox? Reflexiones sobre género y ciencia?, Valencia, Alfons el Magnanim, 1991,15

9.-Maffía, Diana,? El contrato moral?, 21.

10.-Good, Ann, ?La doble lealtad. Las mujeres profesionales y su familia?, en?Kohen, Beatriz, (comp.), De Mujeres y Profesiones?, Buenos Aires, Ed. Letra Buena, 1992, 74, 75.

11.-Keller, Evelyn Fox, ?Reflexiones sobre género y ciencia?, Valencia, Alfons el Magnanim, 1991,15.

12.-Maffía, Diana, ?¿Es sexista la ciencia??(Como Probar la discriminación en las comunidades científicas con las mismas herramientas de la ciencia) 85 al 92.

13.-Palacios, María Julia,? ¿Hablar en femenino??, en Comisión de la Mujer Universidad Nacional de Salta, 25º Aniversario 1972-1997, Salta, 1997,79.

14.-Maffía, Diana,? El vínculo crítico entre género y ciencia?, Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, UBA, 59

15.-Maffía, Diana,? Epistemología Feminista : La subversión semiótica de las mujeres en la ciencia?, Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género,UBA, 81.

Trabajo presentado en el Posgrado de Especialidad de Estudios de Género. comisión de la Mujer Universidad Nacional de Salta 2007- 2008- 2009