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El hecho ocurrió en 2015

Femicidio de Micaela Gaona: condenaron a prisión perpetua a su pareja

Para el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº25, Alexis Arzamendia es responsable de homicidio cuádruplemente calificado: por haber sido cometido por un hombre mediando violencia de género; por haberse cometido contra su pareja; por alevosía y por haber utilizado un arma de fuego. En el caso, intervino la fiscal Dafne Palópoli.

Imagen : Agencia Paco Urondo

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº25 condenó hoy a Alexis Arzamendia por el femicidio de Micaela Gaona, ocurrido en julio de 2015. La fiscal Dafne Palópoli había solicitado esta mañana esa misma pena en su alegato, elaborado con la colaboración de Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM). La Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas (Dovic) colabora desde el inicio del proceso asistiendo a familiares de la víctima.

Los jueces Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Gustavo Goerner condenaron a Arzamendia, de 23 años, por homicidio cuádruplemente calificado: por haber sido cometido por un hombre mediando violencia de género, por haberse cometido contra su pareja; por alevosía y por haber utilizado un arma de fuego, tal como había planteado la fiscalía y la querella. Los fundamentos se conocerán el próximo 22 de agosto.

El alegato fiscal

Entre la madrugada y la mañana del 23 de julio de 2015, Arzamendia le disparó a Micaela dentro de la casa en la que vivían, en la villa 21-24 de Barracas. El acusado ejecutó a la víctima mientras ella estaba durmiendo o descansando, aprovechándose del estado de indefensión en el que se encontraba.

La fiscal consideró que en los casos que involucran violencia de género debe tenerse en cuenta el contexto previo y que particularmente, la muerte es la culminación de la escalada de violencia. Sostuvo que los testimonios que se recolectaron en el debate probaron las agresiones físicas y psicológicas que sufría Micaela de manera sistemática. “Ella estaba amenazada, controlada de manera enfermiza por Arzamendia, un celoso patológico”, resaltó.

Enumeró diversos hechos que sucedieron antes del femicidio que dieron cuenta de la relación altamente violenta que mantenían victimario y víctima. Su tía declaró incluso que Micaela quería separarse pero que tenía miedo por su hijo. “Es un círculo vicioso: a veces por negación, por miedo, por dependencia o por la esperanza de que todo va a cambiar, las víctimas siguen dentro del vínculo de violencia”, explicó la fiscal.

Una amiga de la joven relató que Micaela “estaba cansada de los maltratos” y que no quería estar más con Arzamendia. Detalló dos episodios de violencia: uno donde el ahora condenado fue hasta el trabajo de su pareja para agredirla porque ella se había planchado el pelo y otro donde le tiró un piedrazo.

La madre de Micaela declaró en videoconferencia desde Londres. Contó que vio a su hija maltratada físicamente en varias oportunidades aunque ella le ocultaba varias cosas; que Arzamendia era muy celoso; que durante una separación llegó a decirle que la iba a matar y que “si no era de él, no iba a ser de nadie”.

A partir de los testimonios, pudo reconstruir la Fiscalía que la noche del 22 de julio, la joven salió de la casa de su amiga para encontrarse con otros conocidos. Había dejado su mochila ahí y la iba a pasar a buscar al día siguiente. La última conexión que registró el teléfono de Micaela es de las tres de la mañana. Pasadas las ocho de la mañana, Arzamendia dejó al hijo de ambos en la casa de su suegra y dijo que Micaela se había ido a la obra social.

La fiscal le exhibió a los jueces varias fotografías ampliadas de la escena donde encontraron a la víctima. Sostuvo que los disparos no se hicieron a más de 50 centímetros como dice la autopsia sino que se realizaron a través del cubrecama, donde quedó la marca de los fogonazos. “Evidentemente fue un asesinato a quemarropa, donde se utilizó como amortiguación el acolchado, lo que evidencia el grado de saña con el que se actuó”, afirmó.

Palópoli sostuvo que la joven no tenía lesiones defensivas, lo que demostraba el estado de indefensión en el que se encontraba. Destacó, además, la puerta estaba cerrada con llave y no había signos de violencia en alguna puerta o ventana, lo que descartaba que algún extraño pudiera haber sido el asesino. Marcó que Arzamendia huyó a Entre Ríos antes de que encontraran el cuerpo de Micaela, el 24 de julio. Su madre fue quien le dio a la mamá de la víctima un teléfono para ubicarlo mientras que el padre del joven fue hasta la comisaría el domingo 26 para decir que su hijo había matado a su mujer.

La fiscal sostuvo que el Estado tiene un deber para erradicar la violencia de género. Citó la “Convención de Belém do Pará” y su artículo 1: “debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

También, hizo hincapié en la importancia de la ley 26.485 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y la Declaración de la ONU sobre la eliminación de la violencia contra la mujer.

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