Salta

En el nombre de Dios

Mientras la discusión sobre la educación religiosa divide a los salteños, el sacerdote católico Jorge Crespo enfrenta a la Curia al asegurar que “es nociva para la fe”.

Imagen : Juan Arias

En tiempos del Milagro, aunque con el clima social más caldeado que de costumbre, esta semana se realizarán marchas a favor y en contra de la obligatoriedad de la educación religiosa en las escuelas públicas de Salta, postales que recuerdan los días que antecedieron la discusión por la ley de matrimonio igualitario.

Las manifestaciones coincidirán con las últimas dos jornadas de exposiciones en la audiencia convocada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, para escuchar distintas posturas respecto al dictado de una materia que muchos creen que discrimina a los estudiantes que no profesan el catolicismo. Esa es la opinión del sacerdote católico Jorge Crespo, quien aseguró que lo que se está enseñando en las escuelas de Salta es catequesis, el mismo que se enseña gratuitamente en cualquier parroquia de barrio, y que los docentes tienen como condición para ingresar al plantel estatal contar con “el aval de la Curia”.

Respaldó sus declaraciones al sostener que tiempo atrás otorgó avales para dos personas conocidas suyas que se postulaban para ser docentes de religión y que cuando otras dos personas le hicieron el mismo pedido, el tema le llamó la atención, por lo que al preguntar cómo era el trámite para el trabajo en las escuelas, le respondieron que los avales eran remitidos a una supervisora del Ministerio de Educación y que ella (la supervisora) llevaba todos los papeles al obispo. “Me duele decir esto, pero es lo que me pasó. Yo no miento”.

Cabe mencionar que el cura Crespo -como lo conocen muchos- es una de las pocas voces disidentes de la Iglesia en Salta y su rebeldía al aceptar una candidatura electoral en 2015 le valió la suspensión por parte de la Curia. “(Christian) Von Vernich, el cura capellán torturador puede dar misa, pero yo no por haber desobedecido”, comparó.

Crespo criticó “la mentalidad de la cristiandad” porque “es muy nociva para la fe”. “Es esa Iglesia como la de Salta, una Iglesia que tiene poder, muchas veces tiene más poder que el poder político. Mientras que la iglesia que fundó Jesús fue una iglesia servidora, era una iglesia con autoridad y no con poder”.

Crespo opinó que la Iglesia debería dejar de estar subsidiada por el Estado argentino, porque dijo que esa condición le valdría para denunciar las injusticias y estar al lado de los más débiles. “Hoy saldrá mucha gente a decir queremos educación religiosa, pero vamos a ver el viernes, cuando sea la marcha por Santiago Maldonado si la misma gente se va a manifestar. Cuando vos vayas a convocarlos, te van a responder que eso es hacer política. Es porque se separa la vida cotidiana de la vida religiosa. Es decir, mientras vayas a misa el domingo está todo bien, y no es así. La Iglesia tiene que separarse del Estado en el sentido del poderío, la Iglesia tiene que tener autoridad para denunciar lo que no está bien”, sentenció.

Las declaraciones de Crespo contrastan con lo que sostiene el gobierno provincial al defender la ley que contempla la religión como asignatura, ya que –según está establecido- los padres pueden optar por la doctrina religiosa en la que quieren que sean instruidos sus hijos. Alternativas que parecen poco probables, teniendo en cuenta que quienes imparten religión son egresados del Profesorado de Ciencias Sagradas Monseñor Roberto José Tavella, que es dirigido por el sacerdote católico Raúl Méndez y que en su blog define su objetivo “en la necesidad de disponer en Salta de un centro de estudios superiores en esas áreas, con el rigor de las propias exigencias epistémicas y la asunción del patrimonio de doctrina y pensamiento de la Iglesia Católica”.

Marchas a favor y en contra

Entre los defensores de la ley que amerita la educación religiosa está Clara Prado, una de las integrantes del grupo de padres que convocó a manifestarse el jueves a las 18 frente a la Legislatura. Señaló que fue docente muchos años y que según su experiencia “en las escuelas que hay religión hay menos problemas de conflicto social”, un argumento que sostuvo al comparar “la fortaleza” durante la adolescencia de sus propios hijos.

En tanto, mañana a las 19 quienes exigen una educación laica se convocarán en la plazoleta IV Siglos.