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Córdoba, juicio por Paola Acosta y su hija Martina

Empleados de Gonzalo Lizarralde comprometen su situación

Cambios en la camioneta fueron el epicentro de la segunda audiencia del juicio.Lizarralde-1

Dos empleados de la panadería y venta de sandwiches de la familia Lizarralde profundizaron los puntos en contra de la posición del sospechoso – Gonzalo Lizarralde- por la muerte de Paola Acosta y el intento de asesinato de una niña de 2 años, ocurrido a mediados de setiembre pasado.
En el segundo día del juicio con jurados populares en la Cámara Undécima del Crimen, Ignacio Chávez Castro, que acompañaba al imputado Gonzalo en el reparto, contó que había visto el vehículo mal lavado además de un llamativo cambio de cartones en la caja del rodado que generalmente se utilizaba para trasladar mercadería.
La misma situación fue advertida por Nelson Márquez, otro emepleado del negocio familiar, a quien la madre del acusado le manifestó al padre del testigo que no hablara nada al respecto.
Este joven fue despedido del comercio poco después de declarar lo que había observado.
Márquez, que realizaba tareas de corte de pan inglés, además fue quien intentó limpiar una extraña «mancha rosada» en el interior de la caja de la Peugeot Expert, que habitualmente utilizaban para el reparto de los sandwiches.
«Le iba a preguntar pero le vi la cara. Estaba como loco, así me quedé callado», dijo el testigo.
Otro dato aportado por el testigo Chávez Castro, fue una extraña actitud del imputado Lizarralde, que se bajó de la camioneta y se asomó a la alcantarilla del bulevar Zípoli el día después de la desaparición de la víctima y la pequeña.
Según el testigo allí habría manifestado «qué olor a bosta». Esa situación le llamó la atención porque no descendía del vehículo y en el lugar, el mal olor, era habitual.
Agregó que vio que Lizarralde tenía una herida en uno de sus dedos, lo que habría ocurrido con un cuchillo, elemento que nunca había en el utilitario.
La jornada, presidida por la doctora Susana Frascaroli, comenzó con el vacilante testimonio de Nicolás Martini, amigo del imputado, que rayó el límite de la imprudencia y el falso testimonio.
Martini, que compartió esa noche la cena con Lizarralde tras una confusa ausencia de un par de horas, se desdijo por momentos de sus primeras declaraciones.
Aunque presumió ser mi amigo desde hacía varios años, el testigo dijo desconocer de una relación clandestina de Gonzalo y mucho menos que haya sido padre. Además, destacó que al regresar esa noche del 17 de setiembre de 2014 -presuntamente en ese periplo se encontró con Paola y la niña- lo vio lesionado en un dedo, y que estaba muy callado.
Finalmente, Lázaro Cavalieri, un vecino del bulevar Zípoli, no dudó que la camioneta Peugeot Expert que observó esa noche próxima a la alcantarilla era la misma que días después fue utilizada para las pericias de Policía Judicial, es decir, la perteneciente a la familia del acusado.
El juicio seguirá hoy con testigos aportados por la defensa, en tanto que el lunes se escucharán a los investigadores y peritos.

 

Imagen : La Voz