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En un anterior debate se comprobó que el hombre la obligaba a prostituirse

Empezó el juicio a un ex boxeador por la desaparición de su mujer

A Andrea López la vieron por última vez la madrugada del 10 de febrero del 2004. Un amigo de su ex pareja, Víctor Purreta, la vio salir de la casa que Andrea compartía con él en Santa Rosa, La Pampa. El relato del hijo de la joven será clave en el juicio.andrea

Desde hace diez años que Andrea López está desaparecida. No se sabe si la mataron o la vendieron a una red de trata. La última vez que la vieron fue la madrugada del 10 de febrero del 2004. Un amigo de su ex pareja, el ex boxeador Víctor Purreta, la vio salir de la casa que Andrea compartía con él en Santa Rosa, La Pampa. Todas las sospechas lo indicaron como el culpable, pero el cuerpo de la mujer nunca apareció. Hoy comenzó el debate oral en el que se resolverá la responsabilidad de Purreta en la desaparición de la joven de 25 años. Durante otro juicio quedó comprobado que el hombre la obligaba a prostituirse en prostíbulos de la provincia de Buenos Aires.

“Abuela ¿no se puede poner algo para ponerle flores a mamá?”, le dice el hijo de Andrea a su abuela, Julia Ferreyra, cada vez que pasa por los murales que recuerda a su mamá en la capital pampeana. El relato del chico que hoy tiene 15 años será clave durante el debate oral. La madrugada en la que desapareció su madre tenía cinco años y vio todo. Lo contó años después: en 2011 durante la instrucción declaró en Cámara Gesell que su padre golpeó a su mamá con un rebenque y la ahorcó. La versión de Purreta es que discutieron, él se fue a dormir y cuando se levantó ya no estaba.

El juicio se desarrollará a lo largo de cinco audiencias en la Cámara del Crimen 1  de La Pampa. El Tribunal está integrado por los jueces Alejandra Ongaro, Miguel Gavazza y Elvira Rosetti de Gonzalez. En la primera audiencia declararon dos psicólogas: Teresa Gatti, que acompañó al hijo de Andrea y Purreta en todo este tiempo; y Virginia Carretero, quien escuchó el testimonio del chico durante la Cámara Gesell.

También expusieron Purreta y la mamá de Andrea, Julia Ferreyra, quien encabeza desde hace diez años la búsqueda de Justicia. “Relatar todo fue duro pero voy con la verdad así que, por eso, estoy tranquila”, dijo la madre de la joven a Infojus Noticias. “Él le hizo creer que no servía para nada. Embarazada y enyesada la prostituía”, contó ante los jueces esta mañana.

La madre de la mujer desaparecida señaló a Purreta desde un principio. En el momento del crimen el hombre tenía 29 años y era un boxeador famoso en La Pampa; pero también era conocido por sus negocios espurios.  Purreta administraba un prostíbulo en la ciudad bonaerense de Pehuajó. Esto quedó comprobado en otro juicio. Un año después de la desaparición de Andrea la Cámara en lo Criminal 1 lo condenó a cinco años de prisión por promoción y facilitamiento de la prostitución en perjuicio de su pareja desaparecida. Por esa condena, Purreta estuvo dos años y medio detenido en la Unidad 4. En el año 2007 recibió la libertad condicional.

Cuando salió conoció a otra mujer y nuevamente volvió a entablar una relación violenta y de explotación sexual. En 2010 lo condenaron a un año y seis meses de prisión por agredir y someter al proxenetismo a esta nueva pareja. Volvió a vincularse a una mujer y a reincidir por tercera vez. Ahora,  el ex boxeador está detenido por una causa en la que se lo acusa de “lesiones” contra su última novia.

“Espero que los jueces hagan las cosas bien. Mi hija no está pero la tengo que defender. En un principio tuve la esperanza de encontrarla viva. Hoy, por el relato de mi nieto sé que no es así”, contó Julia, que cria a su nieto desde que desapareció su mamá.

El caso de Andrea es paradigmático en La Pampa y a nivel nacional. Para la fecha en la que la joven desapareció  los prostíbulos estaban regularizados a través de ordenanzas municipales. Estos lugares están prohibidos desde 1937 por la ley de profilaxis, pero los gobiernos locales históricamente han resuelto maniobras para habilitarlos bajo eufemismos: night club, burdeles, whiskerías, clubes nocturnos, saunas, casa de tolerancia.

Para 2008 había 35 “whiskerías” habilitadas en La Pampa, una provincia que apenas supera los 300.000 habitantes. El lugar es paso obligado para los camioneros que recorren las rutas argentinas. La estampa campestre se completaba en cada paraje con una gomería, una  estación de servicio y un prostíbulo. Hoy solo quedan ruinas de esa postal.

Imagen : mujeresaloeste.org.ar