Se debe volver a observar el parto como “un hecho fisiológico”

Fabiana Garrido, una de las impulsoras de La Marea, espacio desarrollado en la capital salteña para el acompañamiento de las mujeres y las parejas, en su camino hacia la mater-paternidad, manifestó que se debe volver a observar el parto desde una óptica de recuperación como hecho fisiológico, “porque en los últimos cien años se asistió a una medicalización cada vez mayor  y a dejar de considerarlo así para pasar a entenderlo como un hecho médico”.

Garrido relató´, que en general, los movimientos que trabajan en el parto respetado hacen hincapié en esto, “que es la expresión máxima de la sexualidad de las mujeres”.

“Son los derechos de padres, madres e hij@s en el momento del nacimiento, en el que la parturienta sea considerada una mujer sana y no una mujer enferma, y en ese sentido que ella sea la que tenga derecho a decidir sobre su propio parto”, aseguró.

Garrido, también explicó que la Organización Mundial de la Salud entiende que más del 85% de los partos “podrían realizarse sin ninguna intervención y sólo con acompañamiento”, señalando que en los otros casos en general son patologías preexistentes, y eso se puede prever.

También destacó, que contrariamente a la creencia de la mala atención en los nosocomios públicos, en la mayoría de los casos en los hospitales de Salta hay mucho respeto por las mujeres, “no así en las clínicas privadas”, dándose mucha violencia obstétrica, lo que está regulado en nuestra legislación.

“Muchas veces tratan de manera infantil a las mujeres que están pariendo y no se les explica que es lo que se les está haciendo”, consideró, resaltando este tipo de situaciones como parte de la violencia que muchas veces se ejerce.

Señaló asimismo, que el parto respetado o humanizado, tal como se lo conoce no es más que una parte del derecho fundamental de las personas a la salud. En este sentido, según se explicó y fundamentó a través de La Marea, el mismo “tiene en consideración el bienestar de la madre y el bebé, el mundo afectivo-emocional, los deseos y necesidades de los verdaderos protagonistas -madre, padre y recién nacido-, así como la libertad de las mujeres o las parejas para tomar decisiones sobre dónde, cómo y con quién parir, como transcurrir el parto, caminando, bailando o como quieran”.