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Uno de los procesos emblemáticos de lesa en el país

“El horror en el banquillo”: el libro de los juicios de Campo de Mayo

En la obra se analizan los testimonios, los alegatos y las sentencias de los primeros nueve juicios de la megacausa de Campo de Mayo. Como apéndice, está la reproducción textual de la causa que juzgó el secuestro y asesinato de Negrito Avellaneda.campodemayo_1rr

“¿Cómo puede ser que la Secretaría de Derechos Humanos no esté publicando nada de Campo de Mayo?”, le dijo en 2011 el entonces secretario de Derechos Humanos de Nación, Eduardo Luis Duhalde, al abogado querellante Ciro Annichiarico. Meses después Duhalde murió y Annichiarico aceptó el desafío. Empezó a escribir sobre los juicios que investigaron y condenaron lo que pasó en los centros clandestinos de Campo de Mayo, uno de los más grandes del país, en donde pasaron más de cinco mil personas y pocos sobrevivieron.

Días atrás se presentó el libro “El horror en el banquillo. Anales de los juicios por crímenes de lesa humanidad en Argentina: Campo de Mayo”, de la editorial Colihue. Se trata de la primera recopilación de los primeros nueve juicios de la megacausa. La obra forma parte de una colección que también que incluirán otros juicios de lesa humanidad como ESMA y La Perla.

“La idea es que el libro se transforme en una herramienta de debate, para generar conciencia social y que la lucha de política de derechos humanos sea tomado por el pueblo, no solo por abogados”, dijo Annichiarico a Infojus Noticias.

Un Estado diferente

Por su experiencia en los juicios de lesa, Annichiarico dijo que “los abogados oficiales permiten diferenciar este Estado del de la dictadura”. Y explicó que las mejores defensas de los represores son las defensas oficiales, porque “técnicamente son solventes, muy cuidadas y serias. Mientras que los defensores particulares trabajan con el discurso político, hablan de los juicios como sinónimos de venganza”.

La obra se divide en tres partes. La primera es una introducción sobre la lucha en Argentina por los Derechos Humanos del ´83 en adelante. Se incluye un debate de los últimos años sobre cómo la Secretaría de Derechos Humanos de Nación elaboraría estrategias para los juicios de lesa humanidad.

La segunda parte, a su vez se divide en otras dos: la historia de la Zona 4, que fue la guarnición militar de Campo de Mayo, creada en 1901 por orden del presidente Julio Argentino Roca. Durante la dictadura estuvo a cargo del exgeneral Santiago Omar Riveros. Según investigaciones de organismos de Derechos Humanos, Campo de Mayo tuvo cerca de ocho centros clandestinos, El Campito y La Casita quizás sean los más nombrados en la Justicia Federal.

En la tercera parte del libro se difunden los alegatos y fallos, que también están publicados en la web de la editorial Colihue. También hay gráficos que ilustran cómo era la inteligencia del Ejército.
En el libro también trabajaron Carlos Lafforgue, secretario ejecutivo del Archivo Nacional de la Memoria (ANM), quien se encargó de coordinar la obra y compilar el copioso material anexo. Otro colaborador fue Luis Hipólito Alén, también abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, que entre otras causas lleva adelante el expediente de Papel Prensa.

Pinceladas de los juicios

“La causa de lesa humanidad más fragmentada en todo el país”, se quejó en más de una oportunidad Pablo Llonto sobre la megacausa de Campo de Mayo. A lo largo de estos nueve juicios fueron condenados en casi todos los juicios los exgenerales Santiago Omar Riveros, Eugenio Guañabens Perelló y Reynaldo Benito Bignone, también el exsubcomisario Luis Abelardo Patti, entre muchos otros militares.

Primer juicio (2009): Se juzgó la responsabilidad por el asesinato de Floreal Negrito Avellaneda, un joven de 14 años. El Ejército lo secuestró el 14 de abril de 1976 junto a su mamá Iris Avellaneda por su militancia en el Partido Comunista. Su cuerpo mutilado apareció meses después en la costa uruguaya.

Segundo juicio (2009): Fue contra el último presidente de la dictadura, Bignone, y otros generales con mando en la guarnición. “Bignone tenía la fama de haberle puesto la banda a Alfonsín en el ´83 y tenía cara de abuelito bueno. Eso fue muy engañoso, él fue una de las cabezas de Campo de Mayo y participó de la decisión de los traslados”, dijo Annichiarico.

Tercer juicio (2010): Fue por el asesinato del militante Gastón Gonçalves y los secuestros y torturas a otros seis militantes del peronismo de Escobar durante la última dictadura. Declaró por primera vez Luis Eduardo Duhalde. Fue contra el único imputado, el exsubcomisario Patti, quien terminó condenado a prisión perpetua. Su abogado defensor fue el ex juez Alfredo Bisordi, que pretendía frenar los juicios de lesa humanidad.

Cuarto juicio (2011): Primer caso de apropiación de Bárbara Recchia.

Quinto: Por la privación ilegal de la libertad agravada por violencia y amenazas contra Carlos José Fateche y Victorio Derganz, quienes fueron secuestrados en 1976 y alojados en la comisaría de Tigre, ubicada en la calle Bordeau 548, hecho por el que fue condenado a ocho años de prisión el comisario retirado Juan Demetrio Luna.

Sexto juicio (2011): Fue contra los responsables de las tareas de inteligencia previas al secuestro, en 1979 y en la ciudad de Buenos Aires, de un grupo de jóvenes que cursaba el profesorado en el colegio Mariano Acosta. Fueron condenados dos viejos comisarios retirados de La Bonaerense, Roberto Bustos y Jorge Bianchero.

Séptimo juicio (2012): Secuestro y desaparición de siete embarazadas que dieron a luz en una maternidad clandestina, el asesinato y desaparición de Kity Villagra y Gustavo Cabezas. También se juzgó la apropiación de la nieta restituida, Catalina de Sanctis Ovando.

Octavo juicio (2013): Se analizaron los 27 casos de sobrevivientes del circuito represivo de Zárate, Escobar y Campana. Se constataron los once centros clandestinos de la región, algunos pertenecían a la Prefectura, otros a la Marina y otros a la Policía Bonaerense.

Noveno juicio (2013): Se investigó el secuestro y desaparición del dirigente montonero Roberto Quieto, en 1975. El hijo de Quieto, Guido, fue uno de los abogados querellantes. También la apropiación de dos niños, hoy nietos restituidos, Martín Guillermo Amarilla Molfino y Gabriel Cevasco.
Imagen : Infojus Noticias