Tucumán

El Gymnasium ya inscribe mujeres, pero los alumnos aún se oponen

Los estudiantes, junto a muchos padres, se manifestaron en contra de la decisión del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Tucumán.

Imagen : facet.unt.edu.ar

Este lunes comenzaron oficialmente las inscripciones de mujeres para ingresar al Gymnasium a partir del ciclo lectivo del año que viene. Hasta el mediodía, cinco chicas se habían anotado. Pero lo hicieron en medio de un clima tenso: alumnos y padres se manifestaron en contra de la decisión del Consejo Superior de la UNT, que ordenó el ingreso femenino a la institución.

En las primeras horas del día se realizó una asamblea de alumnos a puertas cerradas -no participó ninguna autoridad-. Allí decidieron hacer una presentación (apoyados por sus padres) para que sea elevada al Consejo Superior y que éste tenga en cuenta sus posturas en contra al ingreso de mujeres.

“Consideramos que el método que usaron para tomar la decisión fue incorrecto. No tuvieron en cuenta el voto de los gymnasistas y eso es lo que vamos a reclamar”, dijo Santiago Ledesma, presidente interino del Centro de Estudiantes.

El viernes, los estudiantes habían decidido realizar talleres y charlas para lograr adaptarse a las nuevas normas. Anoche, los jóvenes de quinto año -que eran los que faltaban emitir su voto-, confirmaron esa propuesta por una mayoría 27 a 24. Sin embargo, decidieron realizar otra asamblea porque la del vienes no había alcanzado el quórum.

Por otra parte, un grupo de padres se viene reuniendo desde hace un par de semanas para analizar las medidas a tomar. Mañana realizarán una marcha hasta el Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán y los alumnos harán una “toma simbólica” del colegio; mientras dure la protesta no permitirán que nadie se inscriba, según consignaron en los carteles que pegaron en la institución.

“Los que generan violencia son ellos, porque enviaron seguridad como si los chicos o nosotros fuéramos a hacer algo violento”, dijo Gabriela Julio, una de las mamás, en referencia a las autoridades del colegio, que contrataron seguridad privada. Miguel Adle, papá de otro de los estudiantes y egresado de la institución, manifestó que los chicos están dando el ejemplo de civismo: “hacen valer la democracia: se reúnen, hablan, votan”, manifestó.

“Los chicos están ejerciendo su derecho a manifestarse pacíficamente, pero eso no impide que continuemos el proceso de inscripción con normalidad. En la primera jornada se inscribieron cinco mujeres y continuaremos mañana”, respondió finalmente la directora Sandra Mansilla ante los medios.

Un comentario

  1. Nuestro Estado argentino tiene otra manera de entender y gestionar la educación. Entiende la igualdad como uniformidad, y la libertad como una artillería cultural y legal para reforzar la uniformidad. Las escuelas públicas deben ser todas iguales, y no puede haber ni un atisbo de diferenciación, innovación y creatividad entre ellas. Los resultados estatales de su particular modelo de gestión están a la vista. Dos breves reflexiones surgen de esta decisión: 1) El Estado parece estar especialmente preocupado por un colegio universitario de excelencia, que tiene un proyecto educativo innovador, que logra una especial participación, involucramiento y pertenencia de su comunidad educativa. Da la impresión de que la ideología es más importante que la realidad; y que el Estado quiere imponer su receta monolítica también sobre los padres, los docentes y los jóvenes que trabajan bien y tienen buenos resultados para igualarlos al sistema, rico en deserción escolar, repitencia, violencia intraescolar, desmotivación y resultados académicos paupérrimos. 2) El Estado les da un mensaje contundente a todos los contribuyentes: sólo los ricos pueden elegir formatos educativos alternativos; sólo los ricos son libres para educar a sus hijos de acuerdo a sus valores y expectativas. Mientras continúe este modelo estatal de entender libertad e igualdad, sólo crecerá el empobrecimiento académico y cultural de la escuela pública, y se profundizará la brecha educativa y social. Hace poco más de 200 años, de Tucumán llegó a todo el país un grito de libertad lleno de esperanza, de grandeza, de ilusión. Hoy, en cambio, nos llega una repetición de recetas inmóviles, falacias argumentativas y mensajes empobrecedores.
    Carlos M. Galmarini
    Presidente de Alced Argentina (Asociación Latinoamericana de Centros de Educación Diferenciada)