Violencia machista

El colmo de la justicia patriarcal: violador le exige cien mil pesos a la víctima

Las pocas víctimas que realizan denuncias por violencia de género lo hacen sabiendo que las probabilidades de conseguir “justicia” son mínimas, pero son altas las chances de ser revictimizadas, descreídas, maltratadas o hasta incluso juzgadas durante el proceso. La justicia argentina es patriarcal. Reproduce y ampara los mismos mecanismos machistas que las mujeres, lesbianas, trans y travestis sufren cotidianamente sobre sus vidas y sobre sus cuerpos. Son pocos los casos que se hacen públicos porque el poder, y particularmente el judicial, tiene múltiples recursos para mantenerse intocable.

Imagen : Logo Ya No nos callamos más

Yo sabía que a los violadores los cuida la policía

Joaquín Tenembaum fue denunciado por violación el 24 de marzo de este año en la comisaría 43 en Av. Chivilcoy 453 en el barrio porteño de Floresta. La denunciante, ex pareja del violador, fue acompañada por una amiga. En el mostrador de la comisaría las recibió el subcomisario Jonathan Cabral. La víctima quiso denunciar más de cinco violaciones cometidas por Joaquín en un período de un año pero el policía sólo le tomó declaración por una, la última, ocurrida en agosto de 2016 cuando ya no estaban de novios. Se negó a incluir las otras violaciones porque, según él, no comprendía cómo podía ocurrir una violación dentro de una relación de pareja. A sus opiniones personales se sumaron las preguntas ya conocidas por cualquier víctima que se acerca a una comisaría a denunciar: ¿por qué esperaste tanto tiempo para venir? ¿estás segura de que querés hacerlo? ¿realmente vas a denunciar a tu ex novio?

 Cuando la víctima firmó la denuncia, el subcomisario le ordenó violentamente que debía esperar a una brigada que le iba a realizar pericias. Ella le respondió que no podía hacerlas en ese momento, pero que se ocuparía de pedir el turno correspondiente o de esperar a que le asignen uno. El policía comenzó a insistirle de manera más agresiva. Ella llamó a su abogada, quien le dijo que estaba en su derecho de irse de la comisaría cuando quisiera y hacer las pericias en otro momento (tal y como marcan los protocolos). Pero cuando intentó salir, varios agentes la frenaron y el subcomisario le indicó que esperase media hora más. Decidió quedarse para terminar con el mal momento de una vez por todas pero la situación sólo empeoró. La separaron de su amiga, se la llevaron a una habitación con custodia en la puerta y le negaron la salida durante cuarenta minutos. La brigada nunca llegó y las dos se fueron de la comisaría.

El 29 de marzo la denuncia llegó a la Fiscalía 58 en lo Criminal y Correccional ubicada en el 5to piso de Cerrito 264, CABA. El fiscal a cargo de la causa es Jorge Héctor Emilio Fernández. Dos días después, la víctima fue a la fiscalía a solicitar por escrito una copia de la causa. Cinco días hábiles más tarde volvió a retirarla pero sólo le dieron una constancia de denuncia en trámite. La citaron a declarar el 11 de abril en ese mismo edificio. Pasaron los días y no volvieron a llamarla. Nunca la revisó ningún médico o médica, no le realizaron pericias psicológicas, ni se cumplió de ninguna manera el protocolo judicial para víctimas de violación.

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En el reino del revés al violador lo encubre el juez

 El 28 de abril llegó al domicilio de la víctima una carta documento escrita a mano por el violador en la que le comunica que la jueza de instrucción interviniente en la causa había decretado su sobreseimiento y por eso la intimaba al pago de $100.000 (pesos cien mil) en las siguientes cuarenta y ocho horas “en concepto de daños y perjuicios provocados bajo el apercibimiento de iniciar acción judicial tanto penal como civilmente, por haber perdido un mes de clase y/o haber afectado públicamente mi buen nombre y honor”. La víctima nunca fue informada del sobreseimiento. Supo lo que estaba pasando porque el mismo que la violó la notificó de la decisión de quienes llevaban adelante la causa. Ya habían pasado muchos días cuando la mujer averiguó que el sobreseimiento se firmó el día 19 de abril en el Juzgado en lo Correccional N°51 (ex Juzgado N° 2) a cargo de la Jueza Graciela Sarada Ángulo de Quin. De esta forma le hicieron perder la oportunidad de apelar.

En el transcurso de los últimos meses un importante grupo de estudiantes del Profesorado Rogelio Yrurtia ubicado en Av. Juan Bautista Alberdi 4754, CABA, que comparten su vida educativa con el agresor, se organizaron para hacer visible las denuncias que Tenembaun tenía, buscando advertir al resto de sus compañeras. De manera arbitraria, Joaquín Tenembaum, citó para el día 13 de Junio a una mediación a cinco estudiantes para que “se retracten por haberlo hostigado”. A la salida de la reunión fue recibido con carteles y silbidos. Joaquín se negó a salir. Joaquín pidió la intervención policial y se fue custodiado por catorce policías. Mirá acá el video: https://youtu.be/vj6xeYMi_yo

Ya no nos callamos más

En tiempos de recrudecimiento de la violencia machista, la justicia, más que nunca, opera defendiendo a los opresores. Este caso, como tantos otros, muestra que este sistema no tiene respuestas posibles a las problemáticas de las pibas, lesbianas, trans y travestis. Una mujer sufre violencia sexual por parte de su pareja. Ejerce la denuncia correspondiente. La denuncia, en tiempo récord, recorre el camino hacia el sobreseimiento sin siquiera notificar a la denunciante. Luego, como si fuera poco, es intimada a resarcir económicamente a su violador. La realidad de la justicia argentina supera cualquier ficción.

Pero las pibas ya no se callan más y van contra los violadores, los abusadores, los femicidas y también por quienes los encubren. Cada vez son más las que se atreven a enfrentarlos, las que salen a las calles, las que gritan Ni Una Menos! Saben que tarde o temprano…  el patriarcado se va a caer…

 En el siguiente link compartimos el testimonio de la víctima subido al Blog #YaNoNosCallamosMas: https://yanonoscallamosmas.wordpress.com/2017/06/06/nuevo-testimonio-anonimo-yanonoscallamosmas/