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Jorge Rafael Videla

“Disposición Final”, la confesión del emblema del genocidio

El libro del periodista Ceferino Reato provoca repulsión, enojos, rabietas y ganas de tirarlo a la mierda. Pero leer el testimonio de quien se adjudica el genocidio releva el entramado político y económico de la dictadura. Otra advertencia: los comentarios del autor pueden aportar a esas sensaciones. Quien sepa abstraerse y tomar las palabras Jorge Rafael Videla confirmará la existencia de un plan del terror para sostener el capitalismo.Jorge-Rafael-Videla

Disposición Final es el relato del genocida en primera persona. El dictador que pasó mayor tiempo en el gobierno durante la historia del país, reconoce que el asesinato de personas fue planificado con anterioridad al golpe de estado de 1976 para eliminar a “las 7 mil, 8 mil personas que debían morir para ganar la guerra a la subversión”. Pero asegura que la idea de la desaparición tomó cuerpo en el mes de junio ante la gran cantidad de detenidos y posteriores cadáveres, con los que no sabrían qué  hacer.

Fue allí que tomó la decisión de ordenar la “Disposición Final” para que los cuerpos no se propagaran de a miles como una campaña en contra de su gobierno dictatorial. No podían tener un funeral, no podían tener un juicio a plena luz del día. Les dio libertad a cada jefe de zona y subzona para los hiciera desaparecer. Dice que les dio “libertad absoluta” y justifica en eso la falta de una lista de desaparecidos porque “no se podía dejar registrado en los libros oficiales”.

Jorge Rafael Videla (1925 – 2013) eligió a su interlocutor para dejar su visión de la historia. Su justificación y sus revelaciones. Reato es uno de los jefes de la redacción del diario Perfil y se enrola en la teoría de los dos demonios aunque reconoce la gravedad de que el estado se haya puesto el traje de terrorista.

Dos demonios : el libro de Reato fue reivindicado por los defensores de la dictadura.El autor de esta reseña recomienda prestar especial atención al testimonio del dictador y abstraerse de las conclusiones del periodista. Es solo una recomendación. Cada cual hará lo que quiera.Queda hecha la advertencia

Tras estas advertencias, adentrarse en las afirmaciones del responsable de la “Disposición Final”, el nombre elegido a imagen y semejanza del nazismo para la eliminación del pueblo judío, explica que cada una de las muertes fue pensada y seleccionada.

Videla declara que la desaparición de personas fue la forma que encontraron para no perder el consenso social que afirma haber tenido para destituir al gobierno democrático de Isabel Perón.“Cuantas ejecuciones públicas hubiera soportado la sociedad hasta que se nos volviera en contra”, o “encarcelarlos a todos tendría el mismo resultado. Familiares y amigos reclamando su liberación” sin que la dictadura haya cumplido su cometido.

“Para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera; cada desaparición puede ser entendida como el enmascaramiento, el disimulo de una muerte”, explicó y justificó su determinación.

Sobre la apropiación de bebés y niños asegura que no hubo  un plan y que se debió a “una falta de control en el territorio. Algunas se hicieron con la buena intención de dárselos a las familias que no podían tener  hijos”, dice e indigna al o la lectora.

El rostro emblemático de la dictadura cívico militar deja en claro que no estaban solos y lanza un reproche a “los empresarios” porque los llamaron “a poner orden y después nos dejaron solos”. No manifiesta arrepentimiento porque está convencido de que salvó a la argentina “del comunismo”.

El hombre que  hizo que cada 2 de agosto, a instancias de la Revista Barcelona, fuera declarado como el “Día del Hijo de Puta” por ser su fecha de nacimiento, reconoce 4 errores principales del proceso. Uno de ellos fue no servirse de los decretos democráticos de la eliminación de la subversión porque “a la larga la desaparición fue perdiendo legitimidad social”.

Además, asegura que tras el mundial de fútbol de 1978 no supieron manejar el aumento de la consideración positiva de la sociedad hacia su gobierno en una salida hacia la democracia con la conformación de un partido militar como ocurrió en Chile.

Los cuatro errores, según Videla, son:

  • El Golpe de Estado, pero sólo “desde el punto de vista militar” porque “le quitó legitimidad democrática a la guerra contra la subversión”.
  • – No supimos aprovechar la oportunidad. Los políticos no demostraban mayor prisa por recuperar el poder porque persistía el temor a la guerrilla. Nosotros sabíamos que estaba derrotada y que, en términos militares, había sido aniquilada, pero los políticos ignoraban esa certeza.
  • – “El uso abusivo que hicimos del término desaparecidos; al principio nos resultó cómodo, porque encubría otras realidades y dejaba el problema como en una nebulosa. Pero tendríamos que haber dejado en claro rápidamente lo que sucede en toda guerra: que hay muertos, heridos y desaparecidos. Desaparecidos que están muertos, pero cuyos restos no se sabe dónde están. No lo hicimos, y ahora eso favorece la manipulación de las cifras de desaparecidos.
  • – “También nos faltó otra aclaración. Que nunca hubo un plan sistemático deapropiación de chicos. Nuestro objetivo era derrotar a la subversión, ¿para qué íbamos a robar chicos? No necesitábamos eso. Por el contrario, la orden era restituir los chicos a quien correspondiera. Son pruebas de ello los menores entregados a sus familiares y el fallo de la Cámara Federal en el juicio a los comandantes, donde expresamente se determina que jamás existió un plan sistemático de apropiación de niños.  Si se produjeron casos, pero individuales y por falta de control en el territorio. Yo soy el primero en reconocer que hubo chicos que fueron sustraídos, algunos con la mejor intención, para ayudar a una familia amiga que no podía tener hijos; otros para venderlos y hacer negocio. Seguramente pasó eso; no me consta, estoy dando una hipótesis. Son delitos individuales”.

El error del golpe. Reato escribe que “Ahora, Videla considera que ‘desde el punto de vista estrictamente militar, fue un error’ el golpe del 24 de marzo de 1976, que protagonizó junto al jefe de la Armada, almirante Emilio Eduardo Massera, y al jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Orlando Ramón Agosti,  porque los decretos del gobierno peronista del 6 de octubre de 1975 “fueron una especie de licencia para matar; no podíamos pedir más ni necesitábamos más”.

“Disposición Final” es el título de un libro y de una parte de la historia. Fue la decisión de un hombre que encabezó el golpe cívico  militar y el terrorismo de estado para aniquilar las expresiones disonantes con la sociedad capitalista. Decidieron acallarlas y armaron su plan del terror.

El texto tiene el valor de la confirmación en primera persona de muchas de las conclusiones judiciales y políticas que por sí misma sacó la sociedad Argentina de un momento histórico en el que quedó en claro de qué son capaces las clases dominantes  para sostener sus privilegios.

Videla, Massera y Agosti, llegaron por un golpe. Hoy, esos mismos sectores, alcanzaron el gobierno por la vía electoral. Cuesta imaginar que eso hubiera sido posible sin la aniquilación del sector político que proponía la transformación de la sociedad capitalista. Desde entonces, se apropiaron de la educación, los medios de comunicación y distintas esferas del poder. Su pensamiento, minoritario, se hizo sentido común y parte del pueblo llegó a creer que el privilegio de un sector económico significaba un beneficio para las mayorías, era parte de sus mismos intereses.

 

Imagen :larepublica.com.uy