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Denunciarán ante el INADI la discriminación que sufrieron jóvenes wichis en Río Tercero

A un grupo de estudiantes aborígenes de Salta se les negó el ingreso a un bolicheestudiantes wichíes

Cuando se habla de racismo, de discriminación étnica, los riotercerenses suelen pensar en lo que sucede en los Estados Unidos o en Sudáfrica. Pocos toman conciencia de que a la vuelta de la esquina se puede palpar el desprecio con que se mira y se trata a quienes son considerados “diferentes”. Los actos discriminatorios raciales no son, lamentablemente, excepciones por estos lados.
Un ejemplo de ello es lo que sucedió hace pocos días en un boliche de Río Tercero con un grupo de estudiantes wichis que visitaban la ciudad. A 14 jóvenes, de entre 19 y 22 años, se les impidió el ingreso al local bajo el argumento de que “la prioridad la tenían los clientes”.
Este caso liso y llano de discriminación será ahora denunciado ante el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo).
La situación que vivió el grupo de jóvenes ocurrió el viernes 7 de noviembre, en el boliche “One”, ubicado en la calle Mitre 78. Los chicos concurrieron al local acompañados por dos profesores y otros jóvenes de Río Tercero. Dos de las chicas que formaban parte del grupo pudieron ingresar pero cuando advirtieron que había más jóvenes comenzaron las excusas.

Los dueños del boliche se defendieron

LOS dueños del boliche al que se les impidió el ingreso a los jóvenes wichis, se defendieron y apuntaron que no se trató de una situación discriminatoria sino “particular”.
En declaraciones a la FM Sol, Lautaro Martínez, uno de los dueños del boliche One, dijo: “Nosotros no discriminamos a nadie y años anteriores nos avisaron que iban a llevar a los chicos que vienen de tan lejos y le dimos entrada y bebida sin inconvenientes pero este año eran catorce no cuatro o cinco y yo tengo que defender la economía de mi comercio”. Asimismo, agregó: “Esta vez llegaron sin previo aviso y cuando el factor ocupación ya comenzaba a ser una preocupación porque la idea es reservar el lugar para los clientes”.
Según indicó el maestro Guillermo Suaya, anfitrión del grupo de jóvenes en Río Tercero, “los chicos nunca pretendieron ingresar gratis, iban a pagar sus entradas”.
En defensa de la postura esgrimida por los bolicheros, Martínez dijo que el local recibe a personas de entre 21 y 35 años y “los chicos no tenían esa edad”.

 

Imagen : Tribuna Digital