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Crimen de Chiara: “Es innumerable la evidencia para sostener la prisión”

Luego de la liberación de los dos principales detenidos, la causa por el crimen de Chiara Páez, la adolescente de 14 años que apareció enterrada en el fondo de la casa de su novio, en Rufino, quedó pendiente de novedades.justicia por chiara

“Esperamos obtener los resultados de las pericias sobre los análisis de ADN y, una vez obtenido eso, vamos a volver a pedir las detenciones y solicitar las prisiones preventivas”, adelantó a Infojus Noticias el fiscal del caso, Mauricio Clavero, quien también analiza pedir la recusación del camarista que dejó a los detenidos en libertad. Por su parte, el novio de Chiara, que permanece en prisión por el asesinato, solicitó volver a declarar.

En la fiscalía, aún no tienen fecha exacta de la entrega del material enviado, como los pelos que la adolescente –de 14 años y embarazada de ocho semanas– tenía en su mano cuando encontraron el cuerpo. También varios objetos, prendas, zapatos y elementos con sangre que se encontraron en la casa en la que se cometió el crimen.  “Es innumerable la evidencia para sostener la prisión”, aseguró Clavero a esta agencia al referirse a las piezas que le permitirían detener nuevamente a los mayores implicados, la madre y el padrastro del novio de Chiara.

Esta semana se cumplieron tres meses desde el hallazgo del cuerpo de la adolescente, enterrado en la casa de su novio, M., de 16 años. Había sido asesinada a golpes en el rostro. El mismo día del hallazgo se produjeron las detenciones. M. confesó el crimen, pero los investigadores desconfiaron de su relato desde el comienzo por una serie de inconsistencias. Y se orientaron hacia la hipótesis de que el asesinato se había dado en un “contexto abortivo”, al que la menor se opuso.

La hipótesis fue avalada, entre otras cosas, porque la joven estaba desnuda de la cintura para abajo cuando fue encontrada. Cuatro días después del hallazgo, Clavero imputó a los dos adultos por los delitos de “homicidio agravado por el vínculo, femicidio y aborto no consentido por la víctima en calidad de partícipes necesarios”. La primera jueza de la causa hizo lugar a las prisiones preventivas, al igual que el segundo magistrado. Pero la medida fue apelada por la defensa de los detenidos. La semana pasada el camarista de Venado Tuerto, Fernando Vidal, hizo lugar al pedido y los dejó en libertad. “Consideramos que la peligrosidad procesal está dada. Creemos que hay serios riesgos de que se vayan del país. Ni siquiera puso una restricción. Los invitó a que se fuguen”, aseguró Clavero.

Para el fiscal, la decisión del camarista de Venado Tuerto se basa en “motivos personales”. En junio pasado, Vidal ordenó la separación de la causa de la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Lorena Garini, por considerar que no había fundamentado en primera instancia el pedido de prisión preventiva otorgado. Esto ocasionó que se pospusiera la audiencia en la que se debatirían las prisiones preventivas de los adultos detenidos y le valió al magistrado una denuncia por parte de la defensa de los acusados. Con la decisión de liberar a los mayores, el planteo quedó en abstracto. “Se benefició”, aseguró Clavero.

Las pruebas

Para hacer lugar a la apelación de la prisión preventiva y liberar el viernes pasado a los detenidos, Vidal entendió que no había prueba directa que demostrara la participación de los imputados en el hecho. Pero, para Clavero, “es claro que, en este tipo de delitos denominados ‘delitos a puertas cerradas’, salvo la confesión o una videograbación del crimen, todas las pruebas son indiciarias o indirectas”. Y agregó que, en el mundo de las investigaciones penales, “es muy difícil conseguir pruebas directas en este tipo de situaciones; y aún en el caso de una confesión, puede ocurrir lo que pasó en este caso: que el novio de la víctima confesó haberla matado y, sin embargo, su relato está plagado de inconsistencias”.

Según el fiscal, resulta extraña la hipótesis que sostiene que el novio de la víctima la asesinó solo. “La menor asesinada medía 1,68 y pesaba alrededor de 70 kilos, mientras que el joven que era su novio pesa mucho menos y es de contextura mucho más pequeña”. Clavero también señaló que la joven fue asesinada a golpes pero “no hay ningún indicio de resistencia, lo cual muestra claramente que fue superada en número y no pudo ejercer ninguna maniobra defensiva”.

Y detalló que hubo dos escenarios en los que se produjo el crimen. “El interior de la vivienda y el taller; en el primero, estaba toda la familia del novio y la víctima fue trasladada desde el interior hacia el taller. Es decir, es imposible que la familia no haya sabido lo que estaba ocurriendo”, argumentó.

“Demostramos que no había ni un rastro de sangre en el taller de la casa. Sin embargo, cuando recibimos el resultado de los 49 elementos secuestrados en la vivienda, y que enviamos al laboratorio de la policía científica, había alrededor de 10 que tenían sangre. Cuando vimos los videos y las fotos que se sacaron cuando se hizo la reconstrucción del crimen, todos los elementos que tenían eran del dormitorio del menor y del dormitorio de la pareja. Entonces, se ordenó una nueva prueba de luminol que se hizo el 8 de julio y dio positivo en toda la casa: en las habitaciones del menor, en la de la pareja y en la de los abuelos; y en la cocina, también”.

Un juez, dos causas

Para Clavero, la carga probatoria del caso de Chiara es irrebatible. Y contrasta el caso con otro en el que intervino Vidal: el de Natalia Fraticelli, la hija de 15 años de Carlos Fraticelli, por entonces juez de Rufino. “A Fraticelli y su mujer, Graciela Dieser, los mantuvo presos con mucha menos evidencia”, apuntó. El matrimonio fue condenado a prisión perpetua por Vidal, quien consideró que “hubo una intención deliberada en conjunto para dar muerte a Natalia” porque “les molestaba”, a raíz de su leve retraso mental y los ataques de epilepsia que sufría.

“Aprovecharon el estado de indefensión en que estaba la nena”, para apretarle el cuello, taparle la nariz y la boca y así matarla, detalló en una conferencia de prensa en el año 2002. Aunque no pudo determinar si hubo un solo autor material, no diferenció responsabilidades entre el ex juez y su esposa, al evaluar que ambos estuvieron en la escena del crimen, en la casa familiar de Rufino, sabiendo qué estaba ocurriendo esa madrugada.

Los abogados del matrimonio insistieron en que se trató de un caso de suicidio y apelaron la sentencia en todas las instancias de la justicia provincial. Las presentaciones siempre fueron rechazadas hasta que, en 2006, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revisó la sentencia a prisión perpetua de los esposos, por prejuzgamiento en el caso investigado por homicidio. En agosto de ese año, Diesser y Fraticelli recuperaron la libertad condicional.

En marzo pasado, la Corte afirmó que la falta de certeza sobre la acusación a Fraticcelli hace imposible destruir la situación de inocencia. Los jueces supremos destacaron que, a pesar de los catorce años transcurridos desde la muerte de Natalia Fraticcelli, no existió otra hipótesis incriminatoria por parte de la Fiscalía.

 

Imagen : www.lmcordoba.com.ar