Noticias Destacadas

Credencialización de trabajador@s sexuales: ¿avance o retroceso en combate a la trata?

El 11 de julio de este año, el Gobierno del Distrito Federal entregó cincuenta credenciales de trabajadores no asalariados a comerciantes de sexo; con ello se les reconoce sus derechos sociales y laborales.

“Vengo de una comunidad del estado de Veracruz, una de las más humildes que puede haber allá. Mi hermana mayor me manda a traer. Me dice que necesita que le cuide a su hijo. Llego acá (a la Ciudad de México) y me encuentro con la situación de que cada vez que ella regresa de trabajar, él la golpea mucho. Él se me va insinuando. Y yo decía: ‘¿Yo por qué? Es el esposo de mi hermana, es mi cuñado. Esto no está bien’, narra Elsa, víctima de trata.

Elsa es una mujer de alrededor de metro y medio de altura. Es morena y delgada. Cuenta su historia como si ya supiera cómo hacerlo para que sea menos dolorosa. Tiene 32 años y fue víctima de trata con fines de explotación sexual a los 24.

Trabajadoras sexuales obtienen identificación

El 11 de julio de este año, el Gobierno del Distrito Federal entregó cincuenta credenciales de trabajadores no asalariados a comerciantes de sexo; con ello se les reconoce sus derechos sociales y laborales.

Del total, 17 credenciales se otorgaron a trabajadoras transgénero y el resto a mujeres que laboran principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez. Esta acción es consecuencia de la sentencia de la jueza Paula María García Villegas, donde se deroga la fracción VII del artículo 24 de la Ley de Cultura Cívica local, en la cual se establecía que el trabajo sexual debía ser sancionado como una falta administrativa.

Esa sentencia también obliga al gobierno capitalino a dar cursos y capacitaciones para que las trabajadoras sexuales conozcan sus derechos y puedan acceder a programas específicos que mejoren sus condiciones de vida.

Ahora, la Secretaría de Trabajo del Distrito Federal tiene facultades para emitir las credenciales, con o sin el consentimiento de las delegaciones, señala Jaime Montejo, Coordinador de Comunicación de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, una organización dedicada a la prevención del VIH/Sida.

De acuerdo con Montejo, las credenciales ayudan a que las trabajadoras sexuales no sean extorsionadas, señaladas como víctimas de trata o lenocinio, y sean objeto de detenciones arbitrarias, intimidación o cualquier otro tipo de abuso, no sólo de las policías, sino de la delincuencia organizada.

Explica que “el Estado debe garantizar seguridad jurídica a quien ejerce el trabajo sexual. La constitución protege este trabajo porque no lo prohíbe. No tiene por qué haber una distinción con respecto a otras actividades”. Pero también asevera que “no podemos pasar por alto que (el trabajo sexual) se puede relacionar con la trata de personas”.

Reconocimiento de un derecho

La credencialización de las trabajadoras sexuales es un reconocimiento de sus derechos, lo cual es un avance, señala Mónica Salazar, Directora del Colectivo Contra la Trata de Personas México, organización constituida por agrupaciones de la sociedad civil que previenen, detectan o denuncian la trata de personas.

Sin embargo, “el problema es que esta política pública choca con otra política en torno al combate a la trata de personas”. El inconveniente “no es el reconocimiento de un derecho, sino que hay un desastre en la política pública contra la trata (…) No es que esté a favor o en contra de la credencialización, estoy a favor del reconocimiento de un derecho”, continúa Salazar.

Algunos de los requisitos para obtener la credencial son una identificación oficial, así como fotos tamaño infantil de la o el solicitante. Además, la Secretaría del Trabajo del DF se tarda cuarenta días en resolver si la persona debe ser acreditada como trabajadora sexual no asalariada.

De acuerdo con Elvira Madrid, presidenta y fundadora de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, esos requisitos son suficientes, además de que se les aplica un cuestionario, para determinar si son trabajadoras sexuales por su propia voluntad.

Credencialización, ¿legalización de la trata?

En México existe un grave problema de corrupción, señalan diversos informes de la ONU y otras organizaciones, misma que incide en los diferentes niveles y esferas gubernamentales. Ante ello parece difícil imaginar que el sistema de credencialización de las trabajadoras sexuales no se pervierta.

Según Javier Sánchez, psicólogo especialista en prevención de trata e integrante de Infancia Común A.C., “para los tratantes de personas es muy fácil conseguir documentos falsificados. Si tienen a una niña de 12 o 14 años, sólo le toman una fotografía, van a estos lugares que ya conocen y logran que de un día a otro ella tenga 18 años, con una credencial de elector que dice que efectivamente los tiene”.

Así, fácilmente los tratantes pueden cubrir los requisitos para acreditar a alguien como trabajadora sexual, legalizando su explotación. El experto señala que “a partir de estos mecanismos de corrupción van a poder seguir victimizando e incrementando el número de víctimas”.

Por su parte, Elvira Madrid, presidenta de Brigada Callejera, considera “muy difícil que una víctima de trata obtenga la credencial. Yo aquí tengo 27 años, he denunciado a padrotes, he ayudado a chicas a denunciar y a salir de esto. Lo primordial es que no tienen sus documentos”.

Para Jaime Montejo, de Brigada Callejera, una forma en que la credencialización de las trabajadoras sexuales aporta al combate a la trata de personas es: “Quitándole el control de la prostitución a las policías, procuradurías y a la Secretaría de Salud, quienes históricamente en este país han sido los pioneros en la explotación sexual, a través del control sanitario recaudatorio y de las multas y extorsiones en la calle”.

No obstante, para Verónica Caporal, investigadora sobre trata de personas del Centro de Estudios Avanzados en Prostitución y Trata (CEAPyT), desde una perspectiva de derechos humanos, la credencialización está dando pie a que se naturalice y acepte la explotación del cuerpo de las mujeres.

Según indica la especialista, ya se han dado situaciones de corrupción como la venta de las credenciales a 300 pesos, o la comercialización de los condones, cuando éstos son gratuitos en la Secretaría de Salud.