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Con una marcha, en Inriville exigieron que hallen a Mariela

Familiares y allegados de la mujer recorrieron el pueblo y pidieron justicia. A 12 meses, la causa tiene dos fiscales, demasiados interrogantes abiertos y ninguna certeza.Marcha Mariela Bortot

No hubo excusas de ningún tipo: ni el calor, ni el aire sofocante ni el domingo de descanso.

Con velas y pancartas, cientos de personas salieron anoche a marchar por las calles de Inriville, población ubicada a 300 kilómetros al sur de Córdoba Capital, para protestar, reclamar y exigir que se encuentre a Mariela Bortot (40), de quien nada se sabe desde hace un año. Precisamente, ayer se cumplieron 12 meses de que a esta mujer, empleada de comercio y madre de dos adolescentes, se le perdió todo rastro. Y el pueblo, de forma pacífica, salió a recorrer las calles para hacer escuchar su voz.

Aquel 25 de enero de 2014, Mariela había salido a dar una de sus habituales caminatas por las afueras del pueblo –de unos cuatro mil habitantes– y nunca regresó. A una de sus hijas le ha­bía alcanzado a pedir por celular que, apenas volviera a casa, la ayudara a lavarse el pelo. Mariela no podía usar su brazo derecho por una operación.

Tal es lo complicado del caso, que en la investigación intervienen dos fiscales: Gustavo Zucchiatti (Corral de Bustos) y Télmo López Lema (Bell Ville).

Descartada la tesis de que se haya tratado de un homicidio en ocasión de robo o de una partida voluntaria, una de las hipótesis centrales de la causa es que Mariela habría sido asesinada en el marco de un ataque sexual, en la misma zona.

En esa línea investigativa está imputado el expolicía Jorge Orellano, quien trabajaba como jefe de seguridad en la estancia del intendente de Inriville, Marco Rodrigué.

Orellano, quien estuvo detenido por algunos meses y llegó a denunciar “torturas” por parte de la Policía local, está imputado por privación ilegítima de la libertad (secuestro coactivo). Por la falta de pruebas en su contra, permanece libre.

El expolicía fue detenido, luego de que se encontrara una ojota de Mariela en esa estancia (La Redención), a metros de la desembocadura al río. Testimonios y videos lo involucran, de forma endeble, con el caso. La ojota es el único elemento que, a un año, se tiene de Mariela.

Al momento de la desaparición, el intendente de Inriville y su familia se encontraban de viaje en Estados Unidos

Por la falta de avances en la causa, por la que se llegó a ofrecer una recompensa por parte del Gobierno, se decidió que los investigadores sean de la Judicial y no de la Policía local.

En ese marco, tras analizar distintos testimonios, cotejar las llamadas telefónicas y re­­­vi­sar­­­ el expediente, se abrió el aba­nico de sospechosos a otros hombres del pueblo y región.

Sin embargo, el caso no tuvo mayores avances, lo que genera bronca e indignación entre los familiares y allegados a Mariela, quienes reclaman el alejamiento de los fiscales.

Si bien los Bortot tienen esperanzas de que Mariela se encuentre viva, y hay quienes avalan la sospecha de un presunto caso de trata de personas, la falta de noticias y el paso del tiempo los hacen suponer un final dramático.

“Fue sin dudas el peor año de nuestras vidas. Estamos solos en esto”, dijo días atrás Claudio Bortot, hermano de la mujer, quien cuestionó el trabajo de Justicia y Policía. “Buscamos llegar a un final, a una verdad. Por lo menos en Canals (por el caso de Eugenia Villafañe) llegaron a una verdad”, dijo Claudio, a radio Fiel de Inriville.

“Hay muy pocos avances en todo este proceso. Es una lucha muy desgastante”, señaló Jéssica Fontán, hija de Mariela.

 

Imagen : Mónica Berardo/ La Voz.com