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La Santa Inquisición pampeana

Con la cruz y la palabra a las mujeres reduciendo

En 1995 llegaron a Santa Rosa, los sacerdotes Antonio Martínez Racionero y Ricardo Latorre Cañizares. La misión: abrir el instituto secular Servis Trinitatis destinado a la captación de mujeres para convertirlas en laicas consagradas. Durante 10 años alrededor de cien mujeres pasaron por el cenáculo ?María Inmaculada?, ubicado en el centro de Santa Rosa, muchas de ellas desistieron víctimas de la represión impuesta por la secta.

En mayo de este año, algunas de ellas y familiares denunciaron penalmente y, recientemente en la justicia Federal a los curas responsables y a la directora del instituto, María Elena Donadíos, por varios delitos entre ellos: trata de personas, contrabando de medicamentos e ingreso ilegal de divisas al país. En conferencia de prensa los familiares exigen respuesta a las autoridades eclesiásticas y que ?liberen? a las jóvenes que aún están en el cenáculo.

Todos sabían. Y prefirieron el mandato ?ocultar no es mentir?. Finalmente vino el escándalo. Desde el ex obispo de la diócesis de La Pampa, Fidel Brédice hasta el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio hicieron la vista gorda sobre la grave situación que envuelve, aún hoy, a dos sacerdotes, a la directora del Instituto, todos de origen español, y que gracias a ?milagrosos? vínculos con la justicia pampeana la causa estuvo paralizada por varias semanas. Se espera que el nuevo obispo, Mario Poli que asumió el 30 de agosto en la diócesis de La Pampa arroje un poco de luz a tanto oscurantismo eclesiástico.

A mediados de agosto, el abogado querellante, Omar Gebruers sumó a la denuncia penal realizada en mayo, un nuevo elemento para fundamentar la recusación de la jueza, Florencia Mazza. Según lo expresado en ese momento, la magistrada mientras estuvo al frente de la causa habría tratado de evitar a partir de un llamado telefónico, que una testigo importante se presentara aportando una prueba contra los imputados Martínez Racionero, Ricardo Latorre Cañiares y Elena Donadíos. Sin embargo, en los últimos días la Cámara del Crimen N° 1 ratifico a la jueza al frente de la causa.

Gebruers denunció ante la prensa la preocupación por que ?se les está reconociendo tácitamente a los imputados un derecho de propiedad absoluto por sobre las víctimas y se desconocen los derechos que, como familiares y padres tienen las personas que han hecho las denuncias?.

Hay un grupo de jóvenes que aún se encuentran sometidas, ?a disposición plena de sus apropiadores, estamos frente a un delito de trata de personas?, afirmó el abogado, quién además, denunció ante la justicia Federal por los delitos de trata de Persona, contrabando de medicamentos e ingreso ilegal de divisas al país.

Si bien se desconoce el número preciso de mujeres que todavía residen en el cenáculo, ubicado en la calle O´Higgins de la capital pampeana, una de las causales de la recusación de la jueza Florencia Mazza por parte de la querella fue justamente que por estar ?reservado en secretaría? no han podido acceder a ese listado de mujeres presentado por la defensa.

Los familiares han pedido audiencia con el mismo Bergoglio y el Nuncio Apostólico, Monseñor Adriano Bernardini, sin que hubiera respuesta, la fecha clave para ellos es la asunción del nuevo obispo, Mario Poli y el curso que siga la causa a partir de la ratificación de la jueza.

¿Qué es Servi Trinitatis y dónde están sus sedes en el mundo?

Es un instituto secular, que nunca fue aprobado por el Papa. Su director es Don Gratiniano Checa Colmena, con residencia en Cuenca, España. ST tiene sedes en Venezuela, España y Argentina, en dos lugares: Lomas de Zamora y Santa Rosa.

La asociación se encarga de captar fundamentalmente mujeres, quienes aspiran a ser miembras tienen que tener la admisión del Padre Grati, comprometerse con los votos de: pobreza, castidad, obediencia y fidelidad al Papa, pese a no tener la autorización papal.

Los representantes en La Pampa, son los padres Ricardo Latorre Cañizares y Antonio Martínez Racionero, este último es vicario general de la catedral de la capital pampeana. Ellos, admiten el ingreso de jóvenes mujeres, en una cantidad que va entre ocho y doce internas alojadas en la casa de O´Higgins 35. Algunas de las jóvenes alojadas, son niñas, sus edades oscilan entre los 12, 14 o 16 años, y se extienden hasta los 30 o 32 años. Ni el ingreso, ni la consagración tienen la autorización de los padres.

Tras la distribución de un cuadernillo que lleva el título de ?Somos Servis Trinitatis?, intentan explicar lo inexplicable. Fundamentalmente se dirigen a desprestigiar al abogado de la causa, Omar Gebruers, por su definición de ateo, y una alusión a al sacerdote, Ricardo Ermesino, que no lo mencionan pero reproducen algunas frases de sus declaraciones públicas sobre este instituto, al que consideró como una secta por su funcionamiento oculto.

El llamado, casi un milagro

?Nadie nos preguntó. Con mucho gusto informamos a quien tiene un interés real y noble de conocer lo que es un Instituto Secular, lo que somos y nuestros fines, directamente o remitiéndoles a la página web que tenemos desde hace años?. Textual del cuadernillo. Entonces fuimos a las fuentes, de manera que además de consultar la web intentamos hablar personalmente con la directora del instituto en Santa Rosa, María Elena Donadíos, concurrimos al lugar, nos atendió Marisol, y sin lograr dar con Donadíos, insistimos al teléfono 456226, y tras varios llamados nos atendió.

(diálogo)

U@: Hola, quisiera hablar con María Elena.

Mujer:¿ De parte de quién?

U@- de Mónica Molina

Mujer: eh… bueno…

U@- Hola, ¿María Elena?

María Elena: sí, (se nota su acento español).
U@- soy periodista y quisiera hacer una nota sobre Servi Trinitatis a partir de lo que ustedes sacaron en un cuadernillo…

María Elena: Es que… no!, porque está todo dicho!.

U@- Pero…

María Elena: Nada… más le digo!. Adiós (levantando la voz, fin del diálogo).

Un rosario de mentiras(lo que desencadenó la denuncia 1)

La revelación del escándalo de los religiosos traspasó los límites de la provincia, la prensa nacional y española se hicieron eco. Algunos testimonios se conocieron, hubo uno en particular de una joven que desató todos los males que arrecia sobre la secta Servi Trinitatis.

Ella, pese a que la justicia pidió reserva sobre su identidad en la prensa, es nombrada en un libelo distribuido a la feligresía de la catedral, y fue quien sufrió el abuso de poder de los sacerdotes, quienes la usaron para recaudar abultadas cifras de dinero, unos 150 mil pesos, que supuestamente era utilizado para operaciones y tratamiento de enfermedades que, por supuesto tuvo que fingir, puesto que estaba obligada a mentir.

Las mentiras necesitaban de todos los engranajes. Hasta llegaron a decir que la iban a canonizar, y era mostrada como la ?santa?, quien sino, puede resistir tantas operaciones y transplantes que no sea un milagro de l divina providencia.

A pesar de tanto control, la ?santa? habló. Y su testimonio de unas siete horas desbarató las mentiras. Además, una carta dirigida al monseñor Brédice, fechada en febrero de 2006 ratifica estos hechos, y sobre todo constituye una evidencia del conocimiento que la autoridad del obispado tenía desde hace dos años y medio sobre lo que estaba sucediendo.

En la nota al obispo se enumeran desde un transplante de hígado ocurrido en el ´99, hasta problemas de corazón, de pulmones, infartos, estados de comas y varios cánceres, mentiras que justificaban el pedido de dineros que se juntaban de a miles, reuniendo en un último pedido la cifra de 65 mil dólares. Para concretar ese fin, ?nadie cuestionaba nada porque nadie podía sospechar de alguien tan santa como ella?, dice la misiva. Mientras tanto, hasta el mismísimo don Grati, -Gratiniano Checa Colmena- a la sazón la cabeza en Cuenca, España de la secta era quien se encargaba de llamarla por teléfono y decía que ella ?era una santa de campeonato?.

Siempre, de acuerdo a la información de la nota que fuera enviada al mismo Brédice se relato que en España llegaron hacer estampitas con la foto de la ?santa?, la subdirectora de la rama femenina para todos los países, María Angeles Bodoque Díaz, kinesióloga en Madrid, las mostraba y leía las frases con las integrantes en privado.

En la carta, que se mencionan mujeres profesionales del medio, estudiantes universitarias, se relata también que en octubre de 2005 que los directores ?padre Antonio y Ricardo- descubrieron el engaño de la supuesta ?santa? por la que se había recaudado tanta plata, y dijeron que ella había engañado al instituto durante diez años, que iban a investigar, sin precisar quien lo haría ?se explica en la nota- y se ordenó por obediencia no hablar más del tema, y si alguna tenía cartas de la joven que fueran entregadas a los sacerdotes.

Así, se tejió una telaraña de mentiras que llega hasta nuestros días. Lo cierto es que la joven, que le tramaron tantos males de salud y hasta un viaje con sondas para que demostrara en persona ante las demás integrantes del cenáculo de lo que era capaz una sucesión de milagros, actualmente tiene un delicado estado de salud y sus familiares temen por su vida por sus reiterados intentos de suicidio.

Testimonio de una víctima: La inquisición y las mujeres hasta nuestros días

En 1183 el papa Lucio III estableció la inquisición en Verona, Italia, si no fuera porque la historia indica que esta termino, no parece serlo para una de las instituciones que aún reservan para la mujer, el concepto de pecadora, y por lo tanto debe ser castigada. No será con el ?Malleus Maleficarum” (El martillo de la bruja), pero lo es ?estadillo? de Servis Trinitatis fija la rigurosidad de las normas si de mujeres se trata.

Porque iba a ser distinto en Servi Trinitatis. Allí las mujeres siguen estricta disciplina, los sacerdotes son los únicos hombres que ingresan a la casa, que imparten normas, juzgan y castigan.

Victoria Pereyra Cabot, perteneció al instituto Servis Trinitatis desde los 16 años de edad, hasta los 19. No se entra de un día para el otro, dice la joven, sino que la preparación es paulatina, y no se sabe como es hasta que no se entra, confiesa.

?No hubiera esperado de la iglesia tantas presiones psicológicas, ni las mentiras, como lo hicieron con la chica Claudia Fuentes, nosotras aportando dinero, trabajando por esta gente. Llamándonos 3 o 4 de la mañana para hacer cadenas de oraciones porque se moría, y después de diez años se destapa todo, que era una farsa ?. Ellos ?por los curas- son personas muy inteligentes que van haciendo un trabajo, que se relacionan con todo el mundo, especialmente con gente adinerada, confiesa Victoria.

?No actúan de manera brusca?, es decir la captación se hace en lugares que, cuando sos niño resulta inofensivos, tratan de ?crearte culpa, así volvés atrás?, explica la joven.

Victoria, asegura que las normas son muy estrictas y ortodoxas más para las mujeres que para los varones, que son los menos en el Instituto, mientras que alrededor de cien mujeres han pasado por él, apenas 20 o 30 han sido los varones.

Como ella vivía afuera del cenáculo, cuenta que no podían hablar de temas que fueran preocupaciones, sobre todo si estos involucraban a miembros de la familia, sí les permitían hablar de Dios y de iglesia. Por otra parte, aquellas mujeres que corrieran ?riesgo de perder su vocación? se les instaba a permanecer dentro del cenáculo, sobre todo si sus familias se oponían.

Su vida de estudiante secundario no fue lo normal que viven otras jóvenes. A ella le privaron de ir a la clásica bajada y también al viaje de fin de curso, todo porque esto podía poner en peligro su vocación.

Ella junto a otras chicas empezaron a sospechar si con tanta mentira sobre C.Fernández no estaban ante una ?la mafia de los curas?. Victoria empezó a preguntarle a los curas, y ante tanto, cuestionamiento el cura respondía ?no tienes que preguntar tanto, no se porque preguntas, porque dudas?, le propio Don Grati le enviaba fax para que no se fuera del instituto, porque sería ?un mal ejemplo para las chiquitas y las otras hermanas?.

Dejó el colegio en el 2005, porque su salud psíquica no se encontraba bien. Tenía mareos, vértigo atravesó estados de fobia y pánico que la recluyeron en su casa durante siete meses, relata a este medio. Si bien los sacerdotes le desestimaron la atención psicológica, la joven empezó un tratamiento, en el que después de ocho meses develó su integración a ST. Desde el 2006, momento en que se va definitivamente del instituto se encuentra bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. Luego de ver mejoría en su estado, comenzó a darse cuenta del bajo estado anímico de las otras chicas y de los habituales estados gripales, de alergias y decaimientos.

Se lamenta de haber perdido momentos irrecuperables de su infancia y su adolescencia, ?es como tener un vacío en la cabeza de esos años de vida?.

Tanto Victoria como fuentes religiosas consultadas por este medio afirmaron que la restricción alimentaria, que consiste en la privación de la ingesta de alimentos dulces o con otros nutrientes es una de las herramientas que utilizan para ?manipular la voluntad de las internas?. La prohibición de tomar café, té o mate está en la misma línea puesto que serían estimulantes, según se desprende de los testimonios de ex integrantes de ST.

De la misma manera que le manejan la dieta alimentaria, los familiares denunciantes han podido constatar situaciones de trastornos alimentarios, que desencadenan en bulimia y anorexia, debilitamiento físico y mental, gastritis, como así también problemas de fobias, desvanecimientos, cefaleas y tratamientos de psicológicos o psiquiátricos.

El estado de salud de algunas ex integrantes indican que se está ante el delito de servidumbre, según la parte querellante, fundado éste en la sujeción de una persona bajo la autoridad de otra, subordinada a la voluntad de ella mediando violencia, física o moral inhibitoria de la propia determinación.

Este medio intento hablar con ellas, apenas en la puerta pudo observar el estado de delgadez de una interna, disimulado por una cantidad de ropa, excesivo para un día cálido, y que se correspondía con la descripción que su mamá hizo en la entrevista. (ver aparte El llamado…)

El rigor de las normas se impone a tal punto que entre ellas no pueden hablar de cuestiones personales, solo de aquello que esté vinculado a la religión. Tampoco pueden tocar, abrazar o besar a otras personas, ni siquiera a sus propios familiares.

Tienen prohibido acercarse a otra persona a una distancia menor a un metro, desde que salen de su casa hasta que llegan al lugar de destino deben caminar sin mirar a la cara de ninguna persona, sino con la mirada dirigida hacia el piso. De la misma manera no pueden mirar vidrieras, ni vestir ropas llamativas, ni usar alhajas, ni artículos cosméticos.

¿Campo santo?

Aparentemente los curas o lo que es lo mismo el Instituto Servis Trinitatis tendrían alquilado un campo de su propiedad a la familia Heguy de Intendente Alvear, el predio sería de unas 200 hectáreas aproximadamente, ubicadas en proximidad a la ciudad capital, atrás del Plan Vial. De boca de una ex directora del Instituto, Victoria se enteró de esta propiedad. Pero, en una oportunidad, el campo estuvo ocupado por una persona que se habría resistido a salir del mismo, entonces, la ex directora ?menor de edad en ese momento- habría tenido que realizar un juicio de desalojo, del que dada la resistencia del ocupando intervino el grupo GEO y la brigada de Investigaciones. De corroborarse estos datos, el Instituto y los curas también habrían utilizado a una chica, menor de edad, como pantalla para llevar adelante negocios, que de otra manera serían mal visto por la sociedad.

Catedral de la mentira

?Ocultar no es mentir?, es una de las máximas que siguen las internas. Mentir sería pecado, mientras que la omisión evita dar explicaciones, a esto le llaman ?restricción mental?. Están obligadas a contar todo acerca del resto de los integrantes de su familia y sus allegados, como así también de sus actividades y pensamientos.

Con estas premisas muchas jóvenes, menores de edad, ingresaron sin tener la autorización de sus padres, y la mayoría se enteró de estos ingresos de sus hijas y sobre su condición de ?laica consagrada? tiempo después, en algunos pasaron hasta ocho o diez años. De esta manera cumplen con uno de los principales objetivos de la organización que es ocultar la pertenencia y admisión al Instituto, de la misma manera que ocultan las normas y reglas de vida.

En este contexto de sometimiento al cumplimiento de rígidas leyes, y mientras residan aquí ellas hacen votos temporarios de pobreza, castidad, obediencia y fidelidad. Con el de pobreza, ellas ceden y la asociación recauda importantes sumas de dinero, es decir se quedan con sus tarjetas de débito y la clave de su cuenta de sueldo u otros ingresos, las razones de la recaudación es abrir nuevos cenáculos o bien, porque es necesario cubrir necesidades ? intervenciones quirúrgicas- de otras miembras que, en general no conocen. Por su parte, ellas no pueden comprar ningún artículo personal.

Hasta la correspondencia es violada. La clave es el alejamiento de todo y todos, fundamentalmente la familia. Llegan a semejante extremo que las cartas son abiertas y controladas por los superiores del instituto antes de que lleguen a sus manos.

Pero tienen un objetivo superior: ?ser llamado por Dios, o lo que es lo mismo Don Grati?. Esto significa cumplir con la misión de viajar a España. Organizan viajes y evalúan las condiciones de las miembras, sea en forma individual o grupal para viajar. Una vez allí, deciden quien está en condiciones de quedarse definitivamente en Cuenca, y otras regresan, pero no con las manos vacías: sino con dinero en efectivo, aproximadamente 5000 euros que son ingresados al país y luego entregados a sus superiores.

Votos perpetuos

Cuando la integrante de ST está en condiciones de establecerse en forma definitiva en España realiza votos perpetuos de pobreza, castidad, obediencia y fidelidad al papa, es decir, firman un testamento por el cual se testa a favor del Instituto, exceptuando claro está las deudas y obligaciones que pudieran tener al momento del fallecimiento.

Esto que comienza con el voto temporario de pobreza, tiene una clara intencionalidad cuando lo primero que se les pide es la tarjeta de débito y la clave.

Testimonios de las madres

Cada vez más se animan a hablar con los medios, y también contar a la sociedad lo que están viviendo. Fueron recibidas por las Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortíñas y Mirta Baravalle quienes no salían de su asombro cuando escucharon los relatos de los familiares de las jóvenes que han estado y las que todavía están en el cenáculo María Inmaculada. Las Madres, llegaron a Santa Rosa a respaldar la movilización contra el fascismo el pasado 23 de agosto, y se llevaron también este reclamo de las madres.

Uurban@s en red dialogó extensamente con las madres de dos jóvenes. Una joven salió recientemente del Instituto Servi Trinitatis, F, y otra que permanece allí, M. está muy enojada por la denuncia que hicieron sus padres.

Estas madres sostienen que a sus hijas le hicieron un lavado de cerebro y que, se aprovechan de momentos de debilidad o vulnerabilidad como es la etapa de la adolescencia.

Una de las mamás que participaba activamente de Acción Católica, relata que su hija también ingresó a AC cuando tenía unos 16 años, en principio no le disgustaba porque ella colaboraba con la iglesia, y no veía mal que su hija se incorporaba a los grupos. Sin embargo, al poco tiempo, conociendo las actividades y congresos de AC comenzó a notar un comportamiento diferente en su hija respecto de los otros chicos.

?Se metían para adentro, no hablaban con el resto de la gente, no mirar, aislarse… entre ellas, todas se miraban y se sonreían pero con resto no. Agachaban la cabeza, tenían actitudes como de timidez?, confiesa la mujer.

Le llamaba la atención la división que empezaron a hacer entre varones y mujeres, cuando en la familia no se promovía tal separación, puesto que sus hijos/a tampoco habían cursado estudios en colegios confesionales. Notó que en la intimidad del hogar su hija no usaba tacos, dejó de pintarse, rechazaba las polleras, ni usar musculosas, sino que cubría todo su cuerpo, y había dejado atrás la típica coquetería que tuvo de niña y que se suponía también en la adolescencia, dice G.

M. empezó en un centro pastoral dirigido por una laica, Vivian Cartier de nacionalidad belga, relata S. Venían de otro pueblo, y no dudó en principio de las reuniones a las que asistía su hija, hasta que luego se incorporó a los grupos de la A.C.

?De mí no esperen novio, ni que me case?, recuerda G. que le dijo su hija, expresiones que llamaban la atención por el carácter determinante que adquirían. A pesar de que dormían y comían en sus casas, pasaban muchas horas del día en la iglesia, aseguraron las madres.

Nunca dijeron la verdad, recuerdan las madres. Las respuestas eran evasivas. Qué era esa casa, le preguntaba G. a su hija, las repuestas giraban en torno a ?nada? y que las que estaban ahí tenían toda vocación religiosa. Entonces, la re pregunta era ¿quieren ser monjas? No, mamá, queremos ser laicas consagradas, era la respuesta de la joven.

G., siempre sospecho del funcionamiento del grupo, al que para nada veía con características de Acción Católica. Por supuesto, no iban a confiterías, y tampoco a los viajes de estudios.

Por su parte, S., relata que su hija perdió años de estudio en la facultad, la regularidad por el escaso tiempo para estudiar. Recuerda que, cuando vivía en su casa, encontraba a su hija levantada a cualquier hora de la noche y leyendo libros a escondidas que no eran de la carrera, sino libros de la iglesia.

Están convencidas que ingresan mayoritariamente mujeres porque los varones son más ?rebeldes?, aunque uno de ellos dejó a su novia y actualmente es miembro de Servi Trinitatis en España. Había muchas cosas que a ellas no le cerraban.

F., vivió en la casa desde los 21 años, estuvo ligada unos seis años a la asociación, desvinculándose hace poco tiempo.

En cambio M., hace ocho años que está ?adentro?, desde que se enteraron, pero estima que lleva diez vinculada a ST, afirma su madre. El relato, deja entrever la tristeza que tiene de ver como se le escurre la vida a su hija allí adentro, la última vez que estuvo con ella fue el 28 de junio. Asegura que su hija tiene problemas de salud, que la vio muy mal alterada, y muy flaquita, dice S. Este medio alcanzó a cruzar unas palabras con M., en la puerta de la casa, sin embargo, fue muy escurridiza y enseguida se excuso de hablar y partió a la Catedral llamativamente muy arropada para un día cálido. Según, ella y otra integrante de la casa, respondieron que en ese momento María Elena Donadíos no estaba en el lugar.

?Tengo mucho miedo que esté anoréxica? dice angustiada, S., luego de observar el estado anímico alterado de su hija, no sabe en ?qué condiciones y hasta cuando tienen que esperar para sacarla?, mientras que G. refiere a dichos de su hija que le recriminaba porque hacen todo este lío y no aceptan su vocación.

S. cuenta que en el año 2002 intentó hablar con el obispo y no la atendió, usó su apellido de soltera, y fue atendida por el padre Ricardo, a quien le dijo todo lo que sentía y con mucha impotencia amenazó con denunciar en los medios si su hija no volvía de España. Ellos la mandaron a Cuenca, supuestamente a un retiro, ?más lavado de cabeza?, sintetiza S., quien se enteró hace apenas cuatro meses que su hija estaba en el Instituto.

La familia de G., le planteó a Gratiniano Checa Colmena, en una de sus visitas a La Pampa, la preocupación del ?vuelco repentino de F. a la vocación religiosa y el alejamiento familiar?, puesto que la joven no quería compartir nada con la familia, recuerda esta madre. La respuesta de Don Grati, era que ?no se hicieran problema, que esto era ahora en el comienzo y que, ellas después vuelven a la famila?.

Las chicas no podían hablar, ni entre ellas, ni con la familia, es más, si hablaban ?algo fuera de lugar tenían que ir a confesarse y contarlo todo ?, afirma S., mientras que la otra madre agrega que solo podían hablar todo con su director, hasta el extremo de contar los sueños. Si ocurrió o no otro tipo de abuso, aún se desconoce en parte producto del silencio que todavía guardan las ex residentes de Servi Trinitatis.

?Te buscan la vuelta ahí adentro ?por la iglesia- para que te vayas, te empiezan a perseguir de muchas maneras, molestas por las preguntas, y te empezas a sentir incómoda, hasta culpable…?, confiesa decepcionada G. que no asumió la sumisión, actitud reservada para la mujer dentro de la iglesia católica.

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