Femicidio

Comienza el juicio oral por la violación y crimen Yanela Medina en Quilmes en 2013

Tres jóvenes comenzarán a ser juzgados el miércoles en un Tribunal Oral de Quilmes, por el crimen de una nena de 11 años que fue violada, asesinada y arrojada dentro de una bolsa de basura a un arroyo en Berazategui.yanela

Tres jóvenes comenzarán a ser juzgados el miércoles en un tribunal oral de Quilmes por el crimen de Yanela Medina, una nena de 11 años que fue violada, asesinada y arrojada dentro de una bolsa de basura a un arroyo en la localidad bonaerense de Berazategui en 2013.

Los imputados son los hermanos Leandro y Augusto Gracetti y un amigo de ellos, Gianfranco Velázquez, todos de 21 años, quienes están acusados del delito de “abuso sexual calificado por ser cometido por dos o más personas en concurso con homicidio criminis causa”, es decir para ocultar otro delito y lograr la impunidad, en este caso la violación.

En caso de ser hallados culpables, los tres acusados enfrentan una pena de prisión perpetua por este hecho, considerado por fuentes judiciales uno de los más brutales homicidios infantiles de los últimos años.

El debate comenzará a las 9 en el edificio situado en Hipólito Yrigoyen 475 de Quilmes y estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de ese distrito, integrado por las juezas Marcela Etchemendi, Silvia Vissio y Florencia Butiérrez.

Con la intervención de la fiscal María de los Angeles Attarián Mena, quien tuvo a su cargo la instrucción de la causa, el debate se realizará, en principio, los días 2, 3 y 4 de marzo.

“Queremos justicia, que salga todo a la luz y se sepa la verdad. Sabemos que vamos a escuchar muchas cosas que no nos van a gustar y nos van a doler, pero si estas personas hicieron esto, no tienen que salir nunca más de la cárcel”, dijo a Télam Daniela (23), hermana de Yanela.

La nena fue vista por última vez el 24 de febrero de 2013, cuando salió de su casa del barrio Santa María, en Berazategui, hacia la de una vecina, a dos cuadras de allí, para llevar un pedido de cosméticos que le habían hecho a su mamá.

Como no regresaba, su madre salió a buscarla y cuando estableció que la niña nunca había llegado a la casa, realizó la denuncia policial.

“Yanela no era de salir si no era con mi mamá o con alguno de mis hermanos. Ella había bailado en una murga del barrio el día anterior con dos nenas, pero nada más”, afirmó la joven, que negó que su hermana pasara mucho tiempo en la calle.

Algunos testigos declararon que ese día, tras la desaparición, vieron a la nena con unos jóvenes mayores, que luego serían los detenidos, quienes la habrían tenido privada de su libertad uno o dos días en una casa de la localidad de Florencio Varela y luego la mataron.

Según Daniela, la Policía al principio no buscó a Yanela y empezó a hacerlo cuando junto con familiares y amigos comenzaron a cortar las calles y a hacer protestas.

Al principio, al teléfono de la joven y de sus hermanos llegaron pistas falsas sobre el lugar donde se encontraba la nena, entre ellos uno que decía que estaba en un lugar en Capital Federal al que concurrieron a buscarla sin éxito.
Mientras se encontraban allí, el 2 de marzo, desde la comisaría les informaron que habían encontrado el cuerpo en un arroyo, atado con alambres y en una bolsa de consorcio, en avanzado estado de descomposición.
La nena tenía parte de la misma ropa con la que había sido vista por última vez: calzas negras con flores, una remera blanca, un saco del mismo color y unas zapatillas negras con tiras blancas.
Posteriormente, la autopsia estableció que la víctima fue violada, torturada y empalada unos tres o cuatro días antes de ser hallada.
Los investigadores del caso no recuerdan un caso en que una nena haya sido atacada tan brutalmente.
“No sé cómo pudieron hacerle algo así a una nena de once años. Ella iba al colegio, había pasado a sexto grado en la escuela número 30 y nosotros nunca tuvimos problemas con nadie en el barrio”, asegura Daniela.
La investigación derivó en la detención de cuatro sospechosos en Florencio Varela, uno de los cuales, por ser menor, el año pasado fue llevado a juicio, pero terminó absuelto luego de que el fiscal del Fuero Penal Juvenil Walter Bruno considerara que no había pruebas en su contra.
Ahora la familia, que recibe el apoyo de la Unidad de Intervención en Victimologí­a del Ministerio de Justicia de la Nación, a cargo de Alberto Linares, espera que se condena a los otros acusados.

 

Imagen : Télam