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A 25 años de su asesinato

Colocan una placa en memoria de María Soledad Morales en Catamarca

La placa fue colocada en la puerta del colegio desde donde en 1990 partían las marchas de silencio en reclamo de justicia por la muerte de la joven.María-Soledad-Morales

Familiares de María Soledad Morales, sus ex compañeras de estudio y la religiosa Martha Pelloni colocaron ayer una placa en memoria de la joven cuyo crimen marcó un hito en la historia de Catamarca, en la puerta del colegio desde donde en 1990 partían las marchas de silencio en reclamo de justicia.

En un acto realizado en la puerta del Colegio del Carmen, en la esquina de Junín y San Martín, Pelloni destacó que “la muerte de María Soledad nos dejó un regalo muy grande porque las marchas son hoy un símbolo en el país y un recurso del pueblo argentino que aprendió a salir a la calle a reclamar por justicia”.

Pelloni era directora de ese colegio cuando en septiembre de 1990 fueron perpetrados el crimen y el encubrimiento del asesinato de María Soledad Morales, quien falleció tras ser violada en una orgía donde la hicieron consumir cocaína hasta provocarle sobredosis.

La religiosa, que solía encabezar las marchas junto a los padres de la víctima, Ada Rizzardo y Elías Morales, volvió a ponerse hoy al frente de la ceremonia junto a la familia y señaló que la conmemoración de los 25 años del crimen coincidía con las bodas de plata de sus ex compañeras que egresaron ese año. Por eso, dijo, “se descubrió esta placa que hace memoria acá en las calles a las marchas del silencio, tanto de la sociedad que acompañó la investigación de ese crimen como a tantas otras causas que se fueron sumando a lo largo de la lucha que se inició”.

“Hoy es un día de memoria por María Soledad”, expresó ante un micrófono Pelloni, y lamentó que la adolescente “no tuvo la ocasión de ejercer el derecho a vivir, porque se lo robaron”.

Luego, en diálogo con la prensa, Pelloni dijo: “Tenemos una justicia a medias porque sabemos que (los condenados Guillermo Luque y Luis Tula) no son sólo los únicos dos que participaron” en el caso.

La religiosa, junto a las actuales autoridades del colegio, ex estudiantes y familiares de Morales participaron también de una misa en honor a la alumnas.

Por su parte, Rita García, una de las compañeras de colegio de la adolescente, recordó en una carta que publicó la prensa local que tras enterarse de la muerte las estudiantes se dispusieron a salir a la calle a reclamar porque “nos sentíamos con fuerza y ganas suficientes para conquistar lo que fuera”.

“Eramos todavía de esa generación que, aunque rebelde, iba siempre de la mano de sus padres”, rememoró la joven, y señaló que para poder participar de las marchas tuvieron que llevar sus cuadernos de comunicaciones con el aval de sus padres que, dijo, “fue unánime”.

“Nos habíamos propuesto manifestarnos a pesar del dolor, la incertidumbre y con el profundo deseo de dejar en claro que no queríamos que se volviera a repetir”, sostuvo.

García destacó que en la primera movilización “el recorrido entre el colegio y la plaza fue silencioso, no por imposición de alguien sino por el peso mismo que el dolor nos provocaba. No nos salían las palabras”.

 

Imagen : www.ausenciaperpetua.com