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Violencia de Género

Clérigo matiza su advertencia a mujeres tras varios ataques con ácido en Irán

Un destacado clérigo de la ciudad iraní de Isfahán, Mohamad Taguí Rahbar, aseguró hoy que cuando habló de advertir a las mujeres que no van correctamente cubiertas con velo se refería a hacerlo con palabras, no con ácido, tras registrarse varios ataques de ese tipo en esa localidad del centro del país.mujeres-iranies

«Yo no dije que la advertencia tenga que ir más allá del lenguaje», dijo Rahbar, quien aseguró que se debe avisar de manera «compasiva y cortés» y que si hay que enfrentarse a alguien se tiene que hacer de manera legal, informó hoy el periódico Etemad.

Rahbar condenó los numerosos ataques perpetrados en los últimos días por desconocidos, que en varios casos han lanzado ácido al rostro de mujeres que conducían.

Esos actos no son aceptables «ni por la ley y ni por Sharia (ley islámica)», según el clérigo, para quien «aún si una mujer sale a la calle con la peor vestimenta posible, no es este su castigo».

«Mi hija era muy guapa y se vestía muy bien, su vestimenta no era inapropiada», aseguró a Efe por teléfono Zahra, la madre de una víctima, Soheila Yourkesh, que ha perdido totalmente la vista de un ojo y en el otro podría llegar a perder un 70 por ciento de visión.

El padre, Naser, dijo que a su hija, de 27 años e ingresada en el hospital Motaharí de Teherán, fue operada hace cuatro días y que están «pasando muy malos momentos», porque «las quemaduras fueron muy profundas y le tienen que quitar capa por capa las partes destruidas».

La joven fue atacada con ácido cuando conducía su coche. «Una motocicleta con dos chicos se paró al lado de su vehículo y le echaron un gran cuenco lleno de ácido por la ventanilla», dijo Naser, que aseguró desconocer el motivo del crimen.
Desesperado, el padre pidió «ayuda medica» para su hija, una licenciada en informática y estudiante de derecho, que tiene afectada «la frente, los dos ojos, la oreja, el hombro, el brazo y la mano izquierda, además de sus muslos».

Varios diputados han condenado los ataques, como Abasali Mansurí Araní, quien dijo que algunos intentan vincular el asunto con la vestimenta y eso seria parecido a lo que hace el Estado Islámico en Irak y Siria, «que es algo tremendo y solo muestra una apariencia violenta del Islam», según medios locales.

Para Araní, este asunto debe ser investigado en profundidad, ya que existe la posibilidad de que «los servicios de inteligencia extranjeros y los sionistas (en referencia a Israel) estén involucrados en este fenómeno malicioso».

Según el parlamentario Ahmad Bajshayesh Ardestaní, «desde luego que nuestros Basiyi (Voluntarios Islámicos) y nuestros partidarios de Hizbulá no harían semejante cosa».

Fariba una mujer residente en Isfahán de 42 años asegura a Efe que, desde los ataques, intenta no salir de casa. «Pero a veces no hay otra opción, por ejemplo para hacer la compra hay que salir y cuando salgo todo mi cuerpo empieza a temblar de miedo», explicó.

Fateme, de 26, dice que ella y sus amigas no bajan los cristales cuando van en el coche. «Y cuando salimos miramos bien a nuestro alrededor para que no haya una motocicleta cerca y luego corremos hasta que llegamos a donde nos dirigimos», explica.

«La gente dice que están echando ácido en la cara a las chicas que son guapas o tienen mal puesto el velo», añade.

«En las calles no hay gente, la gente tiene miedo de salir», explica, por su parte, Parisa, una mujer de 46 años, que explicó que «hace dos días cuando estaba en un taxi subió una mujer y lloraba de miedo porque se le había acercado una moto instantes antes».

Parisa, que intenta que su hija, una universitaria de 24 años, y sus amigas no salgan a la calle, explicó que el próximo miércoles las familias van a protestar en la puerta de la fiscalía por «la falta de seguridad de sus hijas».

En Irán, por ley, las mujeres deben llevar todo el cuerpo cubierto, incluidos brazos, piernas, cabello y cuello.

Pero muchas, sobre todo las más jóvenes en ciudades grandes como Teherán o Isfahán, recortan el largo de las mangas y de los «mantos» (abrigos o camisolas largas que deben cubrir sus muslos y nalgas) y llevan solo un tercio de la cabeza cubierto con pañuelos que, a menudo, se caen.

Grupos radicales han pedido en varias ocasiones a las autoridades que hagan cumplir con mayor rigor a las mujeres el código de vestimenta islámico.

 

Imagen : www.visionglobal.info