Noticias Destacadas

Trata de personas

Carta de Susana Trimarco a la mamá de Johana Ramallo

 Susana Trimarco, la madre de Marita Verón desaparecida por una red de trata en 2002 escribió a Marta Ramallo, la madre de Johana Ramallo, desaparecida hace 10 meses en La Plata. Difundimos la carta publicada por La Garganta Poderosa.

Imagen : diagonales.com

Para vos, Marta, viaja entre líneas el más profundo de mis abrazos y mis más poderosas fuerzas, ésas que nacen del amor a mi hija y me ayudan cada día a no bajar los brazos. Si algo he aprendido desde aquel abril de 2002, cuando desaparecieron a Marita, es que no podemos claudicar ante un Estado que nos quiere sumisas y nos mantiene marginadas, con la complicidad de su aparato judicial. Aletargado, elitista, rancio, no maneja nuestros mismos tiempos y nos discrimina, nos discrimina doblemente.

Por pobres y por mujeres.

A esa mal llamada “Justicia” debemos exigirle que trabaje, que las busque sin cesar y sin esperar que nosotras impulsemos las causas, para que recién entonces hagan lo que tienen que hacer. ¡Es terrible! Los mismos jueces que previo a la desaparición de Marita negaban la trata de persona, hoy saben con certeza cómo se manejan estas redes. Y entonces sí, claro que los gobiernos poseen todas las herramientas para encontrar a Johana, pero no se mueven si sus madres no los movemos. Y cuando por fin lo hacen, se las ingenian para ostentar esta lentitud asombrosa, que nos insulta. Pues la “Justicia” no es un edificio, ni un organigrama de burocracia, ni un ideal: Justicia es que aparezcan.

¿Es tan difícil de comprender?

Yo como vos, querida Marta, sigo esperando respuestas por mi hija y hoy necesitamos transformar juntas los distintos ámbitos acaparados por las élites para que nunca las recuperemos, incluídos aquellos medios de comunicación tanto más comprometidamente abocados a las disputas y los partidismos políticos, que a resguardar el derecho a la vida. Sólo así lograremos que los tribunales, los diarios y las instituciones, que continuamente nos dan la espalda, nos ayuden a potenciar nuestro grito, para que todos esos delincuentes sepan que nada nos detiene y para que las desapariciones forzadas irrumpan entre las mentiras, abriéndose paso por fin en su agenda nacional y el debate público.

Por favor, Marta, ¡no te canses de luchar! Cueste lo que cueste, las vamos a encontrar.