Noticias Destacadas

El crimen ocurrió el año pasado

Capital Federal: tiempo de alegatos en el primer juicio por femicidio

La audiencia se llevará a cabo a partir de las 9.30, en el Tribunal Oral en lo Criminal 26. En el banquillo de loa acusados se encuentra Maximiliano Giujusa (38), a quien le imputan el femicidio de Andrea Soledad Melo (34), madre de dos niños de 2 y 5 años, cometido el 9 de febrero de 2013.femicidio (2)

Los alegatos en el juicio a un colectivero acusado de haber asesinado de 43 puñaladas a su pareja el año pasado en el barrio de Villa Luro se realizarán este lunes en el marco del primer proceso en el que se aplica la violencia de género como agravante de un homicidio en la Capital Federal, informaron fuentes judiciales.

La audiencia se llevará a cabo a partir de las 9.30, en el Tribunal Oral en lo Criminal 26 de esta Capital, integrado por los jueces Patricia Llerena, Marta Yungano y Eduardo Garcí­a Reynoso y con sede en el edificio judicial de Paraguay 1536.

En el banquillo de loa acusados se encuentra Maximiliano Giujusa (38), a quien le imputan el femicidio de Andrea Soledad Melo (34), madre de dos niños de 2 y 5 años, cometido el 9 de febrero de 2013. Fuentes judiciales informaron a Télam que el tribunal primero escuchará la exposición del fiscal Guillermo Pérez de la Fuente, luego al abogado de la familia de la víctima, Fernando Bazano, perteneciente al Programa de Asistencia y Patrocinio Jurí­dico de la Defensorí­a General de la Nación; y por último al defensor del imputado, Horacio Paglia.

Será la primera vez en la Capital Federal que habrá pedidos de pena basados en la ley 26.791, que entró en vigor el 14 de diciembre de 2012 e incorporó el inciso 11 al artí­culo 80 del Código Penal, el cual castiga con prisión o reclusión perpetua los asesinatos de mujeres cometidos por un hombre, en el contexto de violencia de género.
El crimen de Melo ocurrió el 9 de febrero de 2013, cuando la madre de la víctima, Rosana Caamaño, concurrió a la casa de su hija por la mañana a buscar a sus nietos para llevarlos a pasar el dí­a a una pileta.

Giujusa la saludó normalmente y les dijo que se fueran tranquilos porque él tení­a una “sorpresa para la Sole”, ya que a su hija la mayorí­a de la gente le decí­a por su segundo nombre. Dos horas después, la hermana de Andrea recibió un mensaje de texto en el que la ví­ctima le decí­a “avisale a mamá que venga urgente a casa” y le daba a entender que tení­a un problema con su pareja.

Cuando la mujer fue al PH con su otra hija, tocó timbre, pero como nadie abrí­a la puerta, la tiraron abajo y llegaron al primer piso, donde escucharon los gritos de Andrea. Ambas quisieron entrar, pero el ingreso estaba trabado con tablones y una cama, por lo que avisaron a la Policía.

Al llegar poco después al lugar, los efectivos encontraron a la joven asesinada a puñaladas al lado de su cama y a Giujusa subiendo hacia la terraza, donde permaneció durante dos horas amenazando con matarse con una cuchilla hasta que trastabilló y cayó hacia un patio lindero.

El imputado sufrió una fractura en una pierna, pero fue internado en calidad de detenido y luego trasladado a la cárcel de Devoto, donde permanece alojado actualmente. Cuando fundó el procesamiento del acusado, el juez de instrucción Javier Rí­os consideró que “se dieron las circunstancias que indican que el homicidio ocurrió en el contexto de violencia de género, por las amenazas, por el pedido de auxilio de la mujer, las múltiples lesiones y por el abuso de la situación de vulnerabilidad de la víctima”.

Al declarar en el juicio, el acusado dijo que Melo “era agresiva”, le pegaba, lo engañaba, la calificó de “atorranta” y sostuvo que esa noche fue ella quien se clavó una cuchilla en el cuello al caerse de la cama. Al ser consultado sobre cómo se habí­an producido las otras heridas, 43 en total, dijo que no lo sabí­a.

La madre de Andrea dijo a Télam que antes del crimen su yerno se habí­a comportado en forma muy violenta.
“Una vez discutieron y él rompió las puertas del placard, de la cocina y del dormitorio y hasta la computadora. Dijo que lo hizo para no pegarle a ella. Otra vez le vi a mi hija un golpe en el brazo izquierdo, pero cuando le pregunté me dijo se habí­a golpeado. Nunca pensé que podí­a pasar esto”, relató Rosana.

En tanto, una sobrina de la ví­ctima también presenció cuando Giujusa le tiró un control remoto y una amiga aportó chats en los que Andrea decí­a estar cansada de la situación. También declaró un matrimonio al que la ví­ctima le cuidaba a sus hijos durante casi todo el dí­a, quienes aseguraron que el imputado la hostigaba todo el dí­a por teléfono y le decí­a: “Cuando salí­s, te vení­s para acá”.

 

 

Imagen : nueva-ciudad.com.ar