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Bolivia: Adolescentes no usan condón

La Paz, septiembre.- La mayoría de los adolescentes conocen la existencia del condón y sus funciones para evitar embarazos no deseados y protegerse de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH-sida; sin embargo, se muestran reacios a usarlo durante las relaciones sexuales, por una serie de mitos y tabúes.

“Si se usa condón, la pareja piensa que uno es infiel” o “El condón hace que pierda la confianza en la intimidad”, son algunos de los mitos por los cuales se guían los adolescentes para rechazar el uso del preservativo.

Esta información fue debatida en un encuentro entre los miembros del Consejo Municipal de la Juventud de la ciudad boliviana de La Paz, con el apoyo del Fondo de la Población de las Naciones Unidas.

El objetivo del evento fue abordar la temática de embarazo no planificado entre adolescentes y se concluyó de que 90 por ciento de éstos conocen de la existencia del condón y sus funciones de protección, además de otros métodos anticonceptivos, pero no lo utilizan, lo que da por resultado embarazos no deseados y transmisión de ITS y VIH-sida.

La encuesta nacional de demografía y salud revela que una de cada cinco embarazadas en Bolivia tiene entre 15 y 19 años de edad. Además, del total, 70 por ciento experimenta una gestación no deseada.

Tabúes y riesgos

SEMlac quiso conocer las opiniones de un grupo de adolescentes con respecto a esta problemática:

“Cuando comencé a tener relaciones con mis parejas, no nos cuidábamos, porque yo opino que no se siente igual y hay menos placer”, comenta Olivia, de 19 años y madre desde los 15 años. No obstante, consultada sobre ITS y el VIH-sida, asegura que sí sabe de su existencia, pero no las toma en cuenta.

Por otro lado, Roberta, de 14 años, explica que ella aún no ha sostenido relaciones sexuales, pero cuando lo haga sabe muy bien que el condón es fundamental, aunque no descarta la tentación de no utilizarlo.

“Me gustaría tener mi primera experiencia sexual sin usar condones, aunque sé que puedo enfermarme y hasta morir, pero me queda la idea de que, si mi primera vez es con alguien indicado, creo que no me cuidaría”, dice.

Carlos tiene un año más que Roberta. Cuenta que ya ha despertado su sexualidad y ahora tiene una novia con quien comparte su intimidad. “Tengo relaciones sexuales hace un año y unos meses y no usamos protección porque sabemos que, si estamos juntos sin nadie más, no pasa nada”, dice este joven, para quien “el condón le quita intimidad y arruina los romances”.

Sin embargo, la seguridad de muchas adolescentes de no contraer ITS o VIH-sida se basa en el uso del preservativo, tal como recomienda la pedagoga Lucía López, quien ha trabajado en la enseñanza de métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades sexuales en escuelas secundarias.

“Los jóvenes han disminuido su percepción de riesgo frente al VIH-sida, aunque se mantiene el del embarazo; de todas formas, la percepción de riesgo es reducida. Únicamente utilizan el condón en relaciones esporádicas, pero existe la idea general de que es un freno a la espontaneidad y conlleva la ausencia de placer”, explica López.

Además, añade que normalmente los jóvenes sienten vergüenza a la hora de buscarlos (ya sean comprados o facilitados en algún centro). “Entre la vergüenza y las percepciones de freno a la espontaneidad, muchas relaciones esporádicas se llevan a cabo sin preservativo y el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual o tener un embarazo no deseado, persiste”.

Género y condones

María, de 17 años, expone a SEMlac sus criterios acerca del preservativo y explica que, usualmente, quien decide su uso es el chico y no la chica.

“Cuando se tienen relaciones, los hombres son quienes llevan las riendas del uso del condón, las chicas no tanto porque el que compra de (EN) la farmacia o los tiene en la billetera es él”, comenta. Según ella, una muchacha no los puede portar libremente porque la gente la tacharía de fácil o, peor aún, de mujerzuela.

“Las chicas buscamos las formas de no embarazarnos, pero es más complicado porque yo no me atrevo a comprar o llevar condones por temor a que me llamen mujerzuela”, reafirma.

Al respecto, Lucía López indica a SEMlac que el tema de género es fundamental, ya que la percepción del condón entre los jóvenes es diversa y va más allá de su uso como herramienta de prevención.

“Entre los chicos, puede ser un símbolo de hombría llevar condones en la cartera y, sin embargo, con las chicas existe el miedo de que las vean como fáciles, o demasiado preparadas para las relaciones sexuales. Si pudiéramos hacer una prueba a chicas y chicos acerca de cómo se utiliza el preservativo, probablemente muchas no sabrían colocarlo bien, lo que implica que ellas dejan en manos masculinas esa responsabilidad”.

No obstante, si la sociedad y las familias no rompen tabúes y aclaran la situación a los y las adolescentes, la vulnerabilidad de éstos se acrecienta cada vez más, ya que el VIH-sida y las ETS no discriminan. Cualquier humano puede ser infectado.