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BICENTENARIO, EL NUESTRO Y EL DE ELLOS

Los tenedores de bonos argentinos deben reposar tranquilos. (…). Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre y sobre su sed, para responder a los compromisos en los mercados extranjeros.?

La frase corresponde a Nicolás Avellaneda, cuando en 1877, en plena crisis, juró pagar la deuda externa.

Es lo que, 130 años después, están haciendo los K al hipotecar las reservas internacionales de Argentina, luego de haber hipotecado la Anses.

?La República puede estar dividida hondamente en partidos internos; pero no tiene sino un honor y un crédito?, agregó Avellaneda. También hoy existen ?hondas divisiones? entre los partidos del régimen. Pero, como entonces, todos coinciden en ?honrar la deuda? contraída por genocidas y menemistas.

Pero durante esa gran crisis de 1877 se produjo la primera huelga de un sindicato obrero, el de los tipógrafos, contra las tentativas de reducción del salario.

En mayo de 1910, una gigantesca huelga y manifestaciones obreras le mostraron al mundo el ?otro? centenario, el de los trabajadores que se organizaban contra la explotación y la miseria social.

También hoy tenemos otro ?bicentenario?. Está presente en las luchas de los metalúrgicos, los docentes, los trabajadores de Kraft o de la Bosch, en la movilización piquetera.

La autonomía nacional y las conquistas obreras son incompatibles con los partidos ?del bicentenario?, que gobiernan para ?honrar? a los usureros internacionales. Son incompatibles, también, con sus agentes en los sindicatos.

Por eso lucha el Subte, por eso está en pie el Suteba La Plata o los jóvenes delegados de Coto, apaleados por el matonaje burocrático.

En otras crisis de estos doscientos años, los explotadores se las arreglaron para imponernos una salida de acuerdo a sus intereses.

En la gran crisis capitalista que confluye con este bicentenario, luchemos por una salida obrera y socialista, una salida de los que construyen la riqueza nacional.