La Banda, Santiago del Estero

Barrabrava tomó de rehén a la concubina; amenazó con asesinarla y quitarse la vida

Entre las 7 y 13, el individuo tuvo encerrada a su pareja. Reclamaba a sus hijas mellizas para despedirse de este mundo a balazos, llevándose a su pareja. Drogas, alcohol y conflictos.

Imagen : El Liberal

A los gritos y en un clima de dramatismo, durante 6 horas un barrabrava del club Sarmiento mantuvo cautiva en su casa a la concubina y convocó a sus hijas mellizas, a fin de despedirse. Pretendía asesinar a su pareja y luego suicidarse.

El escenario al que acudieron diversas fuerzas policiales fue una vivienda ubicada  en el barrio San Martín, en La Banda.

De acuerdo con la investigación que timonea el fiscal José Piña, el protagonista sería Diego Figueroa, de 36 años, y la mujer sorprendida por tamaño amanecer, Nora Ll. de 43.

Todo se precipitó a las siete de la mañana.

De acuerdo con los testigos, Figueroa irrumpió en la casa totalmente desaforado.

Excesos y furia

Los protagonistas policiales indicaron que el barrabrava gritaba que alguien lo perseguía y quería matarlo.

Ambos tienen hijos de otras relaciones.

Él, cuatro; entre ellos unas mellizas, cuya presencia exigía no para deponer su actitud, sino para despedirse e imponer un final sangriento a su vida y a la de la mujer.

Ello generaba especial escozor, debido a la no tan imprevisible derivación de los “acontecimientos”.

Urgente partieron policías en busca de las mellizas, pero a la vez los efectivos del Usar coparon la vivienda.

Nadie se movía

Adentro, Figueroa permanecía en la cama con  Nora a su lado.

Los investigadores informaron que el individuo actuó armado con un revólver calibre 38 y que también se habría presentado con proyectiles.

De allí que los investigadores temían que pasara del dicho al hecho.

Quizá en gran medida los tiempos conspiraron para bien en la estrategia policial de cansarlo, merced a la intervención de Natalia, amiga de ambos.

Empecinado en ver a las mellizas, no vio arribar a los policías quienes abrieron la puerta y lo redujeron sin disparar una bala.