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Del Libro Mujeres de Salta- Testimonios de Vida

Angela Díaz ?Animaná(1)

A pesar de una anemia crónica que hizo estragos en su organismo y dejó profundas huellas en su rostro y su cuerpo, afirma que la mayor de las necesidades que le tocó padecer, fue la de aprender. Necesidad no satisfecha hasta el día de hoy.

Narra, con naturalidad, los primeros años de infancia junto a sus padres. Una infancia sin juguetes, compartiendo las tareas de la casa con sus hermanos. Porque cuando diariamente, ambos padres se ausentaban a trabajar en la viña, acarrear leña para cocinar, limpiar la casa, lavar ropa o asistir a un hermano discapacitado, eran parte de sus ocupaciones cotidianas. El cariño y el respeto de sus padres, hacían menos pesada la faena en el surco en tiempos de cosecha de la uva.

Con dificultad ahoga el llanto cuando recuerda que, por falta de recursos económicos, debió resignarse a tomar clases de manualidades en una escuela de San Carlos, cuando lo que deseaba fervientemente, era poder asistir a la Escuela Normal de Cafayate. Soñaba con recibirse de maestra e irse lejos.?Pienso que en otra parte nos preparan mejor, ¡tantas cosas hubiera querido aprender!…y no he logrado??subraya.?Yo no tenía mucho apoyo de mi familia, porque yo estudiaba como podía. Mis padres trabajaban y además no entendían nada, así que no se les podía preguntar nada. Acá uno tenía que resignarse a estudiar lo que estaba al alcance ¿no??

Antes de finalizar su adolescencia estaba casada y en pocos años más, con una gran cantidad de hijos, cuyos nacimientos hubiera deseado espaciar, de no haber mediado la permanente oposición de su cónyuge a los anticonceptivos.

Luego de que sus sueños se convirtieran en pesadillas, luego del maltrato y las humillaciones, luego de soportar, que el hombre proveedor utilizara el dinero como herramienta de poder para denigrar, decidió que el bienestar de sus hijos era más importante que la perpetuidad de su matrimonio. Y quedó sola. Y otra vez a trabajar en la viña, como empleada doméstica o vendiendo pequeñas piezas que tejía o bordaba artesanalmente. En épocas más difíciles, trabajó en un sitio de comidas, desde donde podía llevar algo de alimento a sus niños. Pero no alcanzaba para todos y ella renunciaba, una y otra vez, a su ración diaria. Esto le produjo serios problemas de salud, entre ellos, una anemia severa, que la llevó en coma a un hospital de la zona y que su pequeño y descarnado cuerpo sobrelleva con toda la dignidad.?Pude salir-recuerda-nunca me voy a cansar de agradecer a dos personas que sin conocerme me donaron la sangre y eran dos amigos de mi hermano mayor?Con infundado optimismo manifiesta ?siempre tengo que controlar la anemia, me cuido sola. Busco los alimentos que tienen proteínas, todos los nutrientes que necesito y con eso ando bien?

Luego de diez años como maestra de Actividades Prácticas para discapacitados en APADI,(2) Cafayate, Angela quedó sin trabajo. Aunque la burocracia y la desprolijidad administrativa de las autoridades, provocaron que Angela no percibiera hasta el día de hoy, los salarios del último año de trabajo, recuerda esa experiencia con alegría:?los chicos sabían agradecer lo que una les enseñaba, cuando una los trataba bien ellos se sentían bien con una?

Desde hace unos años, imparte clases-Ad honorem-a los discapacitados/as de la zona a quienes ella misma censó. Afirma que encuentra la felicidad enseñando,? dando todo lo que he aprendido me siento bien, yo he pasado muchas necesidades de aprender. Me siento bien, porque la gente que viene acá me hace sentir bien, ellos me agradecen porque lo que vienen a aprender acá, les sirve en la casa?.

A pesar de los numerosos trámites efectuados, Angela no recibe ningún subsidio, aún cuando realiza trabajos de los cuales debiera ocuparse el estado. Pues, no solo imparte clases a discapacitados/as, también los contiene afectiva y materialmente y los acompaña a Salta, en sus periódicas revisaciones médicas en la ciudad.

Demasiada solidaridad, demasiada generosidad para un cuerpecillo desnutrido, con hambre, todavía, de seguir aprendiendo.

El taller para discapacitados ?Anímate somos Iguales?funciona en un predio que alquila la Municipalidad a los efectos. Aunque pende permanentemente sobre ellos, la posibilidad del desalojo(3).

Angela sueña con un hogar propio para los discapacitados/as, pues hay quienes pierden sus familiares y no tienen dónde ir.?A veces necesitan que los acompañen al médico, o para hacer un paseo y no tienen a nadie quien los acompañe .En cambio si hubiera un hogar siempre habría una persona permanente para dedicarse a ellos?reflexiona.

Atendiendo a que hay casos patológicos severos, que impiden que los/las discapacitados/as se trasladen a Salta, lucha para que la Junta Médica, que el año pasado sólo estuvo una vez en Cafayate, los visite con más frecuencia.

También espera, algún día, poder organizar un Centro para la Mujer, de manera que las mujeres-que allí son muchas-con varios hijos, que no tienen trabajo o son golpeadas por sus parejas, puedan solidariamente encontrar solución a sus problemas.(4)

Angela es una de las tantas mujeres ejemplares que hacen que este mundo sea un mejor lugar donde vivir. Esperamos que quienes gobiernan escuchen sus reclamos.

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? Pintoresca localidad, del departamento San Carlos, en los Valles Calchaquíes .Posee un clima árido y seco y se encuentra a 1695 metros sobre el nivel del mar, a 200 kilómetros de la ciudad de Salta y a 15 kilómetros al norte de Cafayate, por la Ruta Nacional Nº 40.En lengua kakana, Animaná significa ?Lugar del Cielo. Según el Censo Nacional e Población, Hogares y Viviendas 2001,realizado por la Dirección de Estadísticas de la Provincia de Salta, Animaná cuenta con 1448 habitantes .Del sitio oficial de Internet de la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta camdipsalta.gov.ar

(2) Asociación de Padres y Amigos del Discapacitado

(3) Ante la desidia del gobierno de la provincia de Salta, para encontrar una solución definitiva a este problema, el programa de radio ?Piquete y Cacerola?que se emite por FM Noticias, se encuentra realizando a fines de 2005, intensas gestiones, ante una de las secciones del Rotary Club de EEUU, a fin de lograr un subsidio que permita la compra de un terreno y la construcción de un salón, con sanitarios, para el funcionamiento del Taller?Anímate somos Iguales?.

(4) Además de perfeccionarse en la atención de Personas con Discapacidad, de tomar cursos de utilización de la quinoa en la elaboración de alimentos básicos, Angela Díaz se desempeña, en Animaná, como una de las responsables del Programa Pan Casero y como Promotora de Salud Reproductiva de la Fundación Entre Mujeres, lo que le permite estar en contacto con la problemática de las mujeres con las cuales trabaja.

FOTO: analisishectorylili.files.wordpress.com