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DEL LIBRO MUJERES DE SALTA TESTIMONIOS DE VIDA

Amalia Robledo- La Merced(1)

En su permanente búsqueda de la justicia, soñó, alguna vez con ser abogada. Pero se casó muy joven ?y ahí se terminó todo, ya no pude seguir estudiando?se lamenta .Eligió militar en política, pero hoy, la ganó el desencanto.

Recuerda con nostalgia los primeros años de su vida, la comodidad y la armonía del campamento San Pedrito, próximo a Tartagal,en el norte de la Provincia, donde nació. Los servicios de su padre, como operario de una multinacional petrolera, suponían una existencia apacible y con relativa holgura .Enumera, minuciosamente, los beneficios que disfrutaba junto a sus padres y cuatro hermanos. Vivienda, escuela, cooperativas, controles médicos periódicos para todo el grupo familiar y la posibilidad de reuniones de esparcimiento en comunidad.?Siempre había reuniones y siempre íbamos con los ingenieros, ahí no había distinción, porque como la mayoría eran extranjeros, no sé si será la forma de ser de ellos, pero ahí no había distinciones, entonces ellos nos hablaban, nos aconsejaban, nos hacían ver las cosas, ellos nos hablaban en todo momento, en el trabajo en las reuniones sociales, por ejemplo, para el Día del Petróleo ahí estábamos todos, desde el barrendero, hasta el gerente y el intendente de ahí, se sentaban uno al lado del otro, brindaban juntos ,o sea, no era como acá ,acá se hacen diferencias?reflexiona?

Yo no conocía lo que era una garrafa de gas-enumera aún maravillada-porque todo era gas instalado. Nos dejaban criar animales. En las calles del pueblo no había perros ni gatos. Cada familia tenía su tierra que desmontaban y hacían su gallinero, la empresa le ponía veterinario y le daba todo el material. Mi papá criaba chanchos, gallinas, pero todo supervisado había mucho control. Cada tres o seis meses a todas las familias nos notificaban que teníamos que ir al hospital. Nos buscaban y nos llevaban al hospital, nos daban purgas y nos hacían todos los controles. Allí tenían un uniforme como azafatas, iban todos los días a dar el medicamento, recorrían todos los días el campamento, entraban a su casa, le destapaban la olla, le revisaban la limpieza, le veían las camas, o sea, era un control, pero bien aceptado por la gente?

Vivió en su mundo ideal hasta los doce años. Por entonces la empresa resolvió trasladarse a otra provincia y su padre debió jubilarse.?Nos vinimos a Salta y bueno, ahí empezó el calvario?, evoca con indisimulada tristeza.?Ya todo era distinto, ya nada era como antes, ya acá todo cuesta y el ambiente todo cambia, a lo que uno está acostumbrado, todo cambia, allá era como que todo era una familia, allá la gente se ayudaba, era más solidaria, a pesar de que el salteño es solidario, pero es distinto, el cambio fue total, toda la familia sufrió?

Cursaba el último año del colegio cuando se casó y decidió instalarse en La Merced junto a su esposo, empleado municipal. Luego de un golpe de estado, que no ubica cronológicamente ( ¡hubo tantos en el país) su esposo quedó desempleado y su modesto salario como celadora del Hogar de Niños, se constituyó en el único ingreso fijo de la familia que comenzaba a engrosarse con la llegada de los cuatro hijos varones .

Después de años de una relación dañina y dolorosa, quedó sola y siente que ?fui feliz con mis hijos, pero en la vida no. Hay muchos golpes, muchos golpes bajos, en política principalmente?Aunque en mejores momentos trabajó apasionadamente desde la política para mejorar la vida de la gente del lugar. Como cuando aceptó desempeñarse como Secretaria de Acción Social de la Municipalidad, hace muchos años atrás,?en tiempos de democracia?aclara.

Apoyada por una comisión creada ad hoc, realizaba malabares para estirar el dinero y dar de comer en un comedor especial a niños y adultos de bajo peso. Compraba los animales en los valles que despostaba en las carnicerías del lugar, para abaratar costos, o salía en camión con algún peón o policía y regresaba rebosante de verduras regaladas, o garbanzos y maíz que, en el molino, se convertían en sémola o frangollo para calmar el hambre de los más necesitados?Porque la gente, cuando ve que usted hace, ayuda, esa es la verdad?reflexiona.

Desencantada con la política como está, aún espera que quienes conducen el país y la provincia, hagan cierto aquello de la ?justicia social?

Luego de un breve mandato como concejal del Partido Justicialista, Amalia continuó trabajando como administrativa en el hospital de La Merced. Afirma, con vehemencia ?me gusta la política, me gusta la parte de acción social, me gusta arrimarme a la gente, darle una mano, porque la gente necesita muchísimo. Para mí la política es hacer cosas, ayudar a la gente, tratar de crecer pero que crezcamos todos, que la política sea más equitativa?Y agrega?Yo veo por ahí, hoy en día tantas injusticias, tantas cosas que no tendrían que existir, no sé tal vez desde que el mundo es mundo las cosas son así, pero la gente está muy olvidada, no se acuerdan de la gente, se acuerdan de la gente cuando le van a dar el voto y no es así?

Dice verdades, que aunque conocidas, no pierden su contundencia ?yo no se si es la cultura, la forma en que nos han educado o de qué depende. Para mí la base del país es la educación. Si no hay educación, no hay nada, desgraciadamente .Me gustaría que todos estudien y sepan elegir, porque a la persona ignorante usted le pone el voto en el bolsillo y así va a votar. A una persona con estudio usted no la va a manejar?

Del buen político asegura que debe surgir del pueblo,? porque hay mucha gente de doble apellido que está en política, pero que nunca recorrió un barrio ni se llenó los pies de tierra?

Disfruta, aún hoy, dos grandes satisfacciones, la de educar a sus hijos, quienes la aman incondicionalmente y la de contar con el mayor capital de su ahora lejana carrera política: su honestidad.
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(1) Localidad del Departamento Cerrillos Por sus bellas plazas y jardines, colmados de flores, es conocida como ?La Capital de la Flor?Debe su nombre a la Congregación de los Padres Mercedarios (1837-1840) custodios de la Virgen de La Merced .En el año 1900,por disposición el gobierno provincial se creó la Municipalidad de La Merced, dentro del departamento de Cerrillos. El 7 de Enero de 1906, se bendijeron y colocaron las piedras fundamentales de la Iglesia, la Escuela y la Casa Municipal Se produce tabaco, cal y posee una agricultura y ganadería en constante desarrollo.

FOTO: www.taringa.net